El Alavés no se baja de la nube y encadenó su tercera victoria seguida ante un Villarreal que sigue sin conocer la victoria en este arranque de LaLiga. El equipo de Quique Sánchez Flores sigue encaramado a lo más alto de la clasificación en un comienzo de temporada perfecto. La solidez defensiva, la gran actuación de Sivera y la poca contundencia del Villarreal en las áreas propiciaron la victoria de un Alavés al que le sale todo. El Villarreal, urgido por su mala dinámica, salió al césped del estadio alavesista con ganas de revertir su mala dinámica.
De la mano de Gerard Moreno, Gueye y Pepe, el Submarino Amarillo no tardó en hundir al Alavés en su propio campo. El capitán gozó de una oportunidad muy clara que desbarató Sivera y el Alavés tuvo una precisión quirúrgica en su primer acercamiento de peligro. En el minuto 30, Antonio Blanco (el mejor del partido) realizó un gran cambio de juego a Ángel Pérez y el extremo, tras un control exquisito en el área, citó a Lucas Boyé con el gol. El delantero argentino, totalmente solo en el punto de penalti, solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red para poner en ventaja a su equipo.
El 1-0 dejó grogui al Villarreal pero el Alavés, que apretó antes del descanso, no aprovechó la inercia. En la reanudación al Villarreal le pudieron las prisas y los cambios de Iñigo (entraron Moleiro, Ilias, Freeman y Ayoze) no tuvieron el impacto esperado. Con el paso de los minutos los de Quique se fueron haciendo fuertes bajo el liderazgo de Antonio Blanco, voraz en la recuperación y clarividente en la organización. Ángel Pérez estrelló un balón en el palo (70’) y tras unos minutos de zozobra, el Villarreal asedió a su rival en los últimos compases.
En el 85’ Foyth tuvo en sus botas el 1-1 pero su tiro fue a la madera y en el rechace el balón rebotó dos veces más en el otro palo en una acción tan desgraciada para el Villarreal como afortunadísima para un Alavés al que le sale todo.