Esta es la razón por la que los coches nuevos podrían costar todavía más y no es porque vayan a tener una batería y un motor eléctrico

Esta es la razón por la que los coches nuevos podrían costar todavía más y no es porque vayan a tener una batería y un motor eléctrico

Coches Eléctricos Esta es la razón por la que los coches nuevos podrían costar todavía más y no es porque vayan a tener una batería y un motor eléctrico Las exigencias técnicas de los nuevos modelos están obligando a los fabricantes a competir en un mercado al que antes no se enfrentaban. Los coches nuevos tienen componentes muy avanzados. Gemini Fran Cabrera 28/08/2026 13:00 Actualizado a 28/08/2026 13:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora En los últimos años, el aumento de precio de los coches nuevos se achacaba sobre todo al coste de las baterías y a los problemas en la cadena de suministros. Sin embargo, un nuevo factor amenaza con elevarlo todavía más: la crisis de las memorias RAM y el encarecimiento generalizado de la electrónica de consumo. ¿Cómo puede ser que un problema que parece afectar solo a ordenadores y teléfonos móviles acabe repercutiendo en el concesionario? La clave está en cómo ha cambiado la arquitectura interna de los vehículos modernos, en especial en los modelos híbridos y eléctricos de última generación. La electrónica está cada vez más presente.

La metamorfosis tecnológica de los coches modernos Durante décadas, la electrónica en el automóvil estuvo limitada a módulos de control aislados y de baja complejidad computacional, pero el cambio hacia la movilidad eléctrica lo ha cambiado todo de forma drástica. Hoy en día, un vehículo no es solo un medio de transporte, sino un centro de procesamiento de datos sobre ruedas. El protagonismo de las grandes pantallas multimedia en el salpicadero, que centralizan desde la climatización hasta la gestión de la carga, exige procesadores y memorias potentes, similares a las de un ordenador de gama alta. De forma paralela, la llegada masiva de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, obligatorios en muchos aspectos por las normativas de seguridad internacionales, exige una capacidad de cálculo en tiempo real sin precedentes.

Toda la información que recogen los coches requiere mucha potencia de procesamiento. Sensores, radares y cámaras procesan gigabytes de información por segundo para ofrecer funciones como la frenada autónoma de emergencia o el mantenimiento activo de carril. Toda esta infraestructura depende de un componente crítico: la memoria RAM. El impacto de la crisis de semiconductores y memorias RAM La electrónica de consumo ha sufrido tensiones continuas debido al incremento en los precios de producción de la memoria RAM y otros componentes clave.

Los fabricantes de semiconductores han destinado buena parte de su capacidad a satisfacer la demanda de sectores emergentes y centros de datos, reduciendo la disponibilidad y encareciendo los precios por unidad. Hasta hace poco, la industria del automóvil utilizaba componentes de generaciones anteriores, baratos y con una buena vida útil. Sin embargo, los requisitos de los coches eléctricos actuales han obligado a adoptar arquitecturas mucho más avanzadas y recientes. Al competir por los mismos recursos que la industria de la telefonía y la informática, los fabricantes de automóviles quedan expuestos a los cambios de precio de este mercado.

Y este incremento en el coste de los componentes electrónicos avanzados impacta de forma directa en el coste de fabricación total del vehículo. Las pantallas digitales forman parte integral de los coches nuevos. De la cadena de montaje al precio final de venta El margen de beneficio en la producción de vehículos, sobre todo en los segmentos de entrada y en los modelos electrificados que ya soportan el sobrecoste de las baterías, es muy ajustado. Cuando los módulos de infoentretenimiento y las unidades de control de los asistentes ADAS aumenta, los fabricantes se enfrentan a un dilema : absorber la pérdida de margen o trasladar la diferencia al precio final que paga el usuario.

Dado que la inclusión de los sistemas ADAS responde a imperativos legales y de homologación de seguridad, las marcas no pueden prescindir de ellos para abaratar el producto. Por otra parte, prescindir de las pantallas digitales resultaría inviable en un mercado donde la conectividad es un factor clave de decisión de compra. La presión sobre la cadena de suministro de componentes electrónicos anticipa una tendencia al alza en los precios de los vehículos matriculados a corto y medio plazo. La convergencia entre el sector tecnológico y la automoción implica que el precio de los chips ya no solo determinan cuánto costará una tablet o un ordenador, sino también lo que valdrá ese nuevo modelo de coche que vas a visitar en el concesionario.

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