El rodaje de El Señor de los Anillos dejó todo tipo de recuerdos a sus protagonistas, pero algunos fueron mucho más especiales y emotivos que otros. Al terminar la grabación de El retorno del rey, el equipo y los actores tuvieron la oportunidad de pujar por algunos de los caballos que habían participado en la trilogía, y Viggo Mortensen no dudó en quedarse con Brego, el animal que había montado durante buena parte de sus escenas interpretando a Aragorn. Sin embargo, el actor no fue el único que no quiso separarse de uno de estos caballos. Jane Abbott, una de las especialistas encargadas de realizar las escenas de acción de Arwen, se quedó completamente enamorada de Florian, un precioso semental blanco que había montado durante la trilogía.
El problema es que no fue la única interesada en él. Las pujas acabaron alcanzando unas cifras astronómicas que impidieron a Jane quedarse con él, ya que era consciente de que no podía competir económicamente por el caballo con el que había desarrollado un vínculo tan especial. No obstante, Viggo Mortensen se enteró de la situación y, haciendo gala de su buena voluntad una vez más, decidió hacer algo que Jane jamás habría imaginado. Decidió entrar en la puja por Florian con la intención de asegurarse de que el caballo terminara en manos de su compañera de rodaje, aunque en aquel momento ella no sabía lo que estaba a punto de suceder.
Cuando logró salirse con la suya, le mandó un mensaje de voz a Jane para comunicarle que había conseguido al caballo y que podía ir a recogerlo a la granja. Por supuesto, le faltó tiempo para llamarle y darle las gracias, pero también para preguntarle cuánto dinero le debía. Más que nada porque había pujado en su nombre, pero la historia no pudo tener un final más feliz, porque Viggo se negó a cobrarle absolutamente nada y decidió regalárselo. De esta manera, Jane se quedó con el animal con el que tantas horas y momentos había compartido en El Señor de los Anillos gracias a este entrañable gesto que nunca olvidaría.
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