Prueba de fuego superada y a lo grande. Después de que Tadej Pogacar tuviera que abandonar La Vuelta ayer a causa de una desafortunada caída, Enric Mas pasaba a liderar la ronda española, justo en vísperas de la primera gran etapa reina de la 81ª edición de la carrera, un día muy duro con seis puertos de montaña puntuables y más de 5.200 metros de desnivel. Había dudas acerca de cómo le iba a sentar el rojo a Mas, no acostumbrado a esta tesitura de carrera. Ni él ni su equipo, pero a la hora de la verdad Enric ha dado un golpe sobre la mesa para lograr un triunfo espectacular que en el Alto de Aitana que le permite ser más líder de la carrera.
Ocho años después de su victoria en el final de La Vuelta en Andorra, Mas ha demostrado que el rojo le sienta bien y que a estas alturas de la carrera y en vísperas de la primera jornada de descanso acepta el reto de liderar la carrera. Ya lo advertía antes de que empezara a rodar la etapa: “Somos líderes y tenemos que actuar como tal”. Además, Mas estuvo bien rodeado y acompañado por sus compañeros de Movistar, y a la hora de la verdad él respondió a lo campeón. Movistar plantó cara a Decathlon y Mas a Gall.
La formación francesa tensó todo lo que pudo la cuerda en el ascenso final al Alto de Aitana (21,9 kilómetros al 5,8%, con rampas de hasta el 12%), un tendido desenlace en el que se iban a acabar las opciones de los supervivientes de la numerosa fuga inicial, como Romele, Sivakov y Camprubí, ya que había demasiado en juego. Decathlon no escondía sus cartas y mostraba abiertamente sus pretensiones, tratar de forzar todo lo posible a Mas y confiar después en que Gall lo rematara, pero les salió el tiro por la culatra. A siete kilómetros de meta llegaba el primer movimiento serio de Gall, al que respondió con comodidad Mas, seguido de cerca por los hombres mejor clasificados en la general, como Onlic o Roglic. Gall no se dio por vencido y volvía intentarlo a 3,7 kilómetros de meta, y de nuevo Mas, al que se veía muy cómodo, respondía con criterio.
Del grupo de los más fuertes del día salían Skjelmose, Tejada y Widar, pero su movimiento no progresaría. Enric, viendo que tenía piernas y confiado en sus opciones, decidió pasar al ataque, mostrar su versión más valiente. Lanzó un ataque letal a 2,8 kilómetros de meta, llevándose a Onley y con Roglic tratando de enlazar. Volvía a atacar a 1,8 km de meta, y ambos se iban.
Asumió en primera posición Mas los metros de la verdad. Onley se agarraba abajo, preparando el ataque, pero Mas quería honrar el rojo y acabó logrando un triunfo espectacular, demostrando que portar el maillot de líder da alas y que, de momento, tiene piernas para asumir el liderazgo de la carrera. Ocho años después de que un español liderara La Vuelta (Jesús Herrada 2018) Enric Mas se asienta en el trono de La Vuelta.