Con tan solo 10 años de edad, Mateo forma parte de los activistas del colectivo de búsqueda Una Luz en el Camino. Tras la desaparición de su madre, Monserrat Uribe Palmeros, en julio de 2020, acompaña a su abuela, Jacky Palmeros, en su lucha para encontrar a las más de 133.000 personas cuyo paradero se desconoce en México. "Lo que no se nombra no existe. ¿Por qué no hacen un censo de niños, de niñas, que se encuentran vulnerables? Dejen de censar a los desaparecidos, porque la verdad es que nunca van a tener el número real. Existen los que ustedes creen, los que son y la cifra negra.
Nunca vamos a poder manejar una cifra real de personas desaparecidas en el país. Pero si algo sí está en sus manos es censar a los niños de los más de 133.000 personas desaparecidas que sí sabemos que existen", opina Jacky Palmeros. "Se ha estado alargando el tiempo; le están dando largas y largas. Es muy complicado y son miles de familias; si en aquel momento, poco, porque las familias, por ejemplo, las mamás, era una sola familia, ahora los hijos ya tienen su propia familia, los nietos ya tienen su propia familia, entonces las familias se han multiplicado", explica Radilla en conversación con Sputnik. "La gente ha sufrido por algo que no tenía que haber pasado, porque mucha gente no tenía nada que ver. Yo creo que más del 90% nada tenía que ver con los grupos armados.
Muchos de los que estuvieron en los grupos armados están ahí, todavía viven, algunos metiéndose de diputados o en puestos de elección popular", sostiene Radilla. "México no es como otros países, no es quizás como Argentina, como Chile, en donde hay muchísimo trabajo de memoria y la gente sabe perfectamente que hubo una labor de contrainsurgencia muy grande y que hubo mucha desaparición en estas décadas, los [19]60, [19]70. Hay como un eslabón perdido en la parte histórica que explica, pienso yo, la genealogía de las desapariciones de hoy", asegura Gabriela Espejo, activista y editora independiente que colabora en la edición de "Moviendo montañas". "Son seres humanos que merecen tener un lugar donde descansar finalmente. Nosotros también merecemos tener ese duelo", opina. "Nosotros como vivimos en un duelo suspendido y obviamente ya violentadas, estamos en un estado de violencia; se nos va, digamos, cerrando el mundo", describe Jackie Palmeros al hablar sobre cómo viven su vida tanto ella como su familia mientras continúan sus labores de búsqueda, a pesar del miedo y las amenazas. "La mayoría de los pequeños sufren de bullying. Nosotros, en algún momento, propusimos que se hiciera un hospital para víctimas indirectas, no solo de desaparición, sino de algunos otros delitos de alto impacto.
El Gobierno ha incautado muchísimos terrenos y, pues, que en uno de esos terrenos, amplio, se hiciera un hospital exclusivo para infancias y adolescencias, víctimas indirectas de delitos de alto impacto, cosa que fue negada. No nos hicieron caso", cuenta Palmeros. "El aspecto amplio de la política pública diferenciada para la niñez nos va a permitir entonces encontrar esos modelos que le permitan a los niños y las niñas transitar de este fenómeno complejo a una regularidad, que la trayectoria de vida no se vea más alterada de lo que ya está. Y obviamente, la necesidad efectiva se da desde el reconocimiento normativo, la efectividad de la norma y cómo lo podemos desarrollar a través del ejercicio de la política pública, pero creo que algo inmediato sería el reconocimiento de que existe el fenómeno de la orfandad por desaparición", opina Xóchitl Rangel. "Ellos no son niños normales, ellos crecen lejos de la sociedad; es decir, siguen creciendo ya como más protegidos, obviamente porque nosotras ya estamos tocadas […]. Crecen siendo niños asustados, crecen siendo niños que piensan que a ellos también les puede llegar a pasar", describe el activista. "Son poco los colectivos que se preocupan por sus infancias.
Yo al tener tantas, porque te digo, llego a los 60 niños, han sido una motivación para ver alternativas de una reestructuración del tejido social para ellos y por ellos", declara Jacky Palmeros sobre la crianza en contextos violentos. "Dentro de los textos también hablaron de la forma en que buscaron, por ejemplo, hablan de cómo buscan a su ser querido desde la memoria de las flores que les decían a cada una de las familias o desde el sueño que tuvieron y que recuerdan; recuerdan la casa donde vivían de niños. Entonces, creo que esas memorias hablan de una búsqueda tan profunda que me parece hermoso, conmovedor también a leerlas", comenta Molina. Suscríbete a nuestros canales de Telegram a través de estos enlaces. Ya que la aplicación Sputnik está bloqueada en el extranjero, en este enlace puedes descargarla e instalarla en tu dispositivo móvil (¡solo para Android!).
También tenemos una cuenta en la red social rusa VK.