Novak Djokovic, con lágrimas, perdió 11 de los últimos 12 juegos en su maratón (4h.36') con el argentino Mariano Navone, sufriendo una derrota desconocida en veinte años A sus 39 años Novak Djokovic sigue enfadándose con su equipo técnico como cuando alcanzaba su madurez como tenista, en el instante en que se convirtió en el más laureado de la historia con sus 24 títulos de Grand Slam. Persigue el 25º que desempate con la australiana Margaret Court, su palmarés no se mueve desde el US Open 2023. Y seguirá sin hacerlo. Dosifica al máximo su presencia en el circuito, sólo ha jugado siete torneos esta temporada, centrada en los Grand Slams.
Continúa atraído por ser el abanderado de Serbia en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, porque se siente competitivo en las grandes citas. Hizo final en el último Open de Australia, 'semis' en Wimbledon. En su camino siempre se cruzan el español Carlos Alcaraz o el italiano Jannik Sinner. Aunque esta vez el hundimiento fue mayor.
Histórico porque no se había visto nunca. Le llevó a las lágrimas mediado el quinto set. En su vigésima participación en el US Open sufrió su primera derrota en la ronda inaugural. No perdía de entrada en un Grand Slam desde el Open de Australia de 2026, veinte años atrás contra el estadounidense Paul Goldstein.
Rodeado por su familia, los semblantes de Jelena y los pequeños Stefan y Tara subrayaron los momentos críticos del esposo y padre tenista, que sucumbió víctima de un hundimiento físico que revela su nueva realidad. Cuando bordeó las cuatro horas de encuentro, perdió la ventaja en el marcador del cuarto, se vino abajo como nunca. El cuerpo no le respondió. Empezó mal, grogui, aplatanado por la humedad que anunció el chubasco que provocó cerrar el techo de la central con 4-3 de Novak, justo después de haber cometido una doble falta que le dejó sin la ventaja de 'break'.
Dos juegos más tarde pidió asistencia médica, ingiriendo una pastilla, que no impidió que más adelante vomitara. Se quedó tieso antes de la quinta manga, pese a que fue masajeado en las lumbares. Con 0-3 asomaron lágrimas en su rostro. Sus limitaciones propias se conjugaron con un día de inspiración de un titán llamado Mariano Navone, argentino de 25 años y nº 49 mundial, que se impuso por 7-6 (5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 en 4h.36' de una cita que concluyó rozando la medianoche neoyorquina.
Navone, sin apenas historial en Grand Slam, con una tercera ronda de Roland Garros 2025 como mejor marcador, se creció viendo las dificultades de Djokovic, víctima semanas atrás de su compatriota Thiago Agustín Tirante, bajo el sol implacable de Cincinnati. El encuentro sufrió un cambio drástico durante el cuarto set, cuando Djokovic dejó escapar la ventaja de un 'break' con 2-1, al perder su saque para 2-4 en un juego de doce minutos. Quedó extenuado, un parcial de 0-8 le llevó al abismo, a la pérdida del cuarto parcial y un 0-3 preocupante en el quinto. Cuando puso el 1-3, el público ovacionó al tetracampeón del torneo, que se emocionó.
En el fondo de la pista, esperando el saque del oponente, 'Nole' lloró. Comprendió que estaba condenado a un doloroso e inesperado KO. Cedió 11 de los últimos 12 juegos. Un punto y aparte en la trayectoria de Djokovic.
Pocas veces se le había visto tan vulnerable, incluso en los últimos tiempos. Había pasado por apuros, pero en los Grand Slams acababa sobreviviendo hasta las eliminatorias principales. El desgaste va haciendo mella tras una larga trayectoria, queda expuesto a accidentes como éste. Se lo llevó por delante Navone.
Fiesta para el tenis argentino, que no podía con Djokovic en el Grand Slam desde que Guillermo Coria le venciese en Roland Garros 2005. Hace una eternidad. Navone se cruzará con el suizo Stan Wawrinka o el italiano Matteo Berrettini.