Pacho Alonso: Un legado de pueblo y corazón

Pacho Alonso: Un legado de pueblo y corazón

En el año de su centenario, su recuerdo permanece vivo en la obra de su hijo, Pachito Alonso, quien ha sabido llevar con honor y maestría el peso de un creador que es, ante todo, un legado de pueblo. Al hablar de esa herencia en exclusiva con Prensa Latina, Pachito lo define como una bendición, consciente de que la familia perpetuó su nombre en la historia musical de Cuba. Es un honor y una satisfacción ver el legado que su padre dejó ante su pueblo y el mundo, una huella que trasciende lo musical para convertirse en parte de la identidad nacional. Sin embargo, para Pachito, el recuerdo de su padre no comienza en los grandes escenarios: recuerda una conexión temprana y profunda que marcó su vida.

Estuvieron siempre unidos y fue Pacho quien le inculcó el estudio y la comunicación con su entorno profesional. Fue ese el cimiento, una enseñanza temprana que sentó las bases de la disciplina y la conexión con el público. La educación personal y musical continuó con una máxima que Pacho le transmitió y se convirtió en la clave de su propia formación como artista: nutrirse de los más variados géneros y sonoridades. Ello, sin duda, constituyó una de las herencias más valiosas que recibió, permitiéndole absorber múltiples influencias para forjar su propio estilo.

A pesar de su trascendencia, Pachito es crítico con la difusión de la obra de su padre y la de otras grandes personalidades de la música cubana. Esa falta de reconocimiento pleno se convierte en un acicate para que -desde su trinchera- la familia Alonso continúe desbordando empeño para que no muera el legado de Pacho. La respuesta ante tal desafío no fue solo mantener ardiente la llama, sino transformarla. Es ese el origen de Pachito Alonso y sus Kini Kini, un proyecto que nació de la necesidad de honrar la herencia y a la vez evolucionar.

Tras la muerte de su padre, el 27 de agosto de 1982, el reto fue inmenso, pero gracias a las enseñanzas y experiencias compartidas, Pachito pudo crear su propio estilo musical bailable sin perder la esencia. El nombre Kini Kini, que para el director de la orquesta significa «que todo está bien, bello, correcto, en fa mayor», es un reflejo de esa filosofía y un proyecto optimista merecedor del cariño del público por su calidad y versatilidad. Su discografía abarca desde el bolero hasta la salsa y el mítico pilón nacido del ingenio de Pacho Alonso. En este año de celebración, el mayor orgullo para Pachito es ver al pueblo cubano bailar al ritmo creado por su padre.

Su música no es un recuerdo del pasado, sino una presencia constante y una guía de luz en su camino. Hoy sobran los motivos para homenajear a Pacho Alonso; el músico que creó ritmos inmortales permanece eterno en sus canciones y en la memoria y labor de sus seres queridos. Cualquier composición sería suficiente para evocar al artista cuya obra estuvo marcada por la sabiduría de quien supo que la verdadera popularidad se gana en el corazón del pueblo. nmr/amr