Septiembre: historia compartida de Nicaragua y China, Por: Stephen Sefton

Septiembre: historia compartida de Nicaragua y China, Por: Stephen Sefton

China y Nicaragua comparten una historia de resistencia al imperialismo que ha marcado profundamente la historia moderna de ambos países y sus pueblos. Para ambos, el agresivo expansionismo de los poderes occidentales en el siglo XIX impuso conflictos sangrientos y ocupación territorial. Tanto China como Nicaragua enfrentaron el conjunto de los poderes europeos y el naciente imperio norteamericano. Esta historia ha influido grandemente en el sentir de nación y patriotismo de cada país y en la conciencia de sus pueblos.

El mes de septiembre marca importantes aniversarios que simbolizan, en ambos países, su lucha por la soberanía y la resistencia de sus pueblos ante la intervención y la injerencia extranjera. Una historia compartida de la intervención China ha llamado “el Siglo de la Humillación” al período de los cien años desde 1842, cuando terminó la Primera Guerra del Opio, impuesta por el gobierno británico, hasta el triunfo de la Revolución Comunista en 1949. Los poderes occidentales anhelaban el control de puntos estratégicos en China, especialmente sus puertos marítimos, para afianzar su control comercial y geopolítico en la región. De manera similar, los mismos poderes querían dominar el territorio de Nicaragua para controlar el tránsito entre el mar Caribe y el océano Pacífico.

En la segunda mitad del siglo XIX, Inglaterra y Estados Unidos disputaban el control del territorio de Nicaragua, especialmente en relación con la Costa Caribe, donde también figuraban intereses de Alemania. En China, el poder naval y militar de Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos obligó al imperio Qing a ceder partes de su territorio, como Hong Kong, y abrir sus puertos marítimos al control de los poderes occidentales, además del imperio ruso y, más tarde, del imperio japonés. En Nicaragua, los filibusteros mercenarios vinculados a Cornelius Vanderbilt impusieron a William Walker como presidente hasta su derrota y expulsión por las fuerzas patrióticas de Nicaragua y de los países vecinos centroamericanos que resistieron la ocupación yanqui. En China, los gobiernos agresores extranjeros aprovechaban el declive del imperio Qing para reprimir la constante y heroica resistencia del pueblo chino en defensa de sus recursos y su territorio.

El declive del imperio Qing se aceleraba debido a la altamente destructiva guerra civil de Taiping, que duró casi 15 años, desde 1850 hasta 1864, al costo de la muerte de 30 millones de personas o quizás más. Los poderes extranjeros explotaban la crisis para afianzar todavía mayor influencia en China. Mientras tanto, en nuestra América y el Caribe, los gobiernos europeos poco a poco aceptaban la Doctrina Monroe, declarada en 1823, y reconocían la hegemonía regional del gobierno estadounidense. El fin de la guerra civil norteamericana en 1865 y de las genocidas campañas de exterminio de los pueblos originarios norteamericanos facilitó una nueva ola de expansionismo yanqui hacia América Central y el Caribe.

Cuando cayó el gobierno de la Revolución Liberal del general Zelaya en 1909 ante las amenazas de una agresión norteamericana, se agudizó la disputa por el poder en Nicaragua entre las poderosas familias terratenientes conservadoras y el creciente poder político y económico de la burguesía liberal. En China, el imperio Qing cayó en 1912, el mismo año de la ocupación norteamericana de Nicaragua y del asesinato del héroe Benjamín Zeledón por los invasores yanquis y sus aliados conservadores. Tanto en China como en Nicaragua, los veinte años entre 1912 y 1933 fueron un período de mucha turbulencia política y conflicto, siempre bajo la amenaza de la agresión extranjera imperialista. Hay que recordar que la lucha del general Sandino en ese momento histórico tuvo mucho impacto entre las fuerzas nacionalistas de China.

La Associated Press de ese tiempo reportaba en 1928: “…circulan profusamente los retratos y arengas del general Sandino, las que han sido traducidas al chino y son leídas ávidamente por los soldados. Chan Kai Shek ha proclamado que el General Sandino hace en Nicaragua lo que los nacionalistas están haciendo hoy en China para librar del tutelaje de los imperialismos occidentales y del Japón que ahora la oprimen, valiéndose de la división en que la mantienen los caudillos ambiciosos, el peor de los cuales ha sido Chang Tso Lin, a quien se acusa de ser sostenido por los poderes imperialistas. “En los pendones y carteles que lucían las tropas sureñas al entrar en número trescientos mil a paso triunfal en la capital, donde en otro tiempo moraron los hijos del cielo o Emperadores, se pudieron observar numerosos retratos de Sandino y, en caracteres rojos, fragmentos de sus arengas. Es la primera vez que se confirma auténticamente que la causa nacionalista de Sandino es plenamente conocida y admirada por la China del Sur, que lucha por una China libre de intervenciones. En varios mítines que han tenido efecto en Shanghai, los nacionalistas excitados han dicho que es un deber enviar auxilios al héroe de Nicaragua y que ellos procurarán hacerlo en cuanto se estabilice el Gobierno en Pekín.” Septiembre, mes de la Patria El 2 de septiembre, las patrióticas familias nicaragüenses celebran la constitución del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional por nuestro héroe nacional, el general Sandino.

El 14 de septiembre se celebra la gran victoria en la Batalla de San Jacinto de las fuerzas nicaragüenses, en 1856, sobre las fuerzas invasoras yanquis, la cual marcó una derrota definitiva del expansionismo norteamericano en ese momento. El 15 de septiembre se conmemora la independencia formal de Nicaragua en 1821. Y el 21 de septiembre se honra el ajusticiamiento, a manos del héroe Rigoberto López Pérez, de Anastasio Somoza García, el asesino de Sandino. El mes contiene muchas otras efemérides que marcan la heroica resistencia popular y la lucha revolucionaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En 1978, por ejemplo, durante la insurrección de la población en aquellas ciudades, la dictadura lanzó bombardeos aéreos contra León y Estelí, causando mucha destrucción y muchas bajas entre la población civil. Septiembre también marca la caída de héroes como Bernardino Díaz Ochoa, Ajax Delgado, Patricio Argüello, Ricardo Morales, Oscar Turcios, Juan José Quezada, Jonathan González y Francisco Luis Espinoza, entre tantos otros. Para China, también el mes de septiembre lleva diferentes fechas de gran significado para su historia moderna. Aunque para Nicaragua el año 1933 marcó la derrota de las fuerzas invasoras por Sandino, para China, el 18 de septiembre de 1931 marcó el inicio de la brutal invasión del país por el imperio japonés.

La ocupación por el imperio japonés del territorio chino de Manchuria condujo, en 1937, a una guerra total por parte de Japón para ocupar todo el territorio de China. Solo después de superar más de una década de inimaginables pérdidas humanas y destrucción durante su guerra antiimperialista y antifascista, el ejército del Partido Comunista y sus aliados nacionalistas logró vencer a las fuerzas invasoras japonesas y recibió la rendición formal del derrotado imperio de Japón el 9 de septiembre de 1945. La victoria sobre el imperio de Japón selló el papel del Partido Comunista como vanguardia del pueblo chino y, cuatro años después, el primero de octubre de 1949, se declaró la República Popular China. En el mes de septiembre de 1976, el día 9 de septiembre, falleció el gran líder del Partido Comunista de China y héroe nacional Mao Zedong, arquitecto de la Revolución China.

El presidente Xi Jinping ha resaltado las palabras de Mao, quien dijo: “Una vez que el destino de la patria está en manos del Pueblo, China, como el sol naciente en el Este, iluminará todos los rincones de la tierra con su brillante llama”. Así que la República Popular China, igual que Nicaragua, conmemora fechas de inolvidable significado en la conciencia de su pueblo, que simbolizan su firme resistencia a la ocupación extranjera, el triunfo del pueblo sobre las fuerzas invasoras y una profunda fe y un gran amor hacia la Patria del futuro. El compañero Qu Xuhui, embajador de China en Nicaragua, sintetizó la relación entre nuestros países cuando escribió: “El desarrollo es la llave maestra para resolver todos los problemas y constituye una característica fundamental de la cooperación entre China y Nicaragua. Este año se conmemoran tanto el quinto aniversario del planteamiento de la Iniciativa para el Desarrollo Global como el del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Durante estos cinco años, bajo la orientación estratégica de los dos Jefes de Estado, China y Nicaragua han aprovechado la construcción de alta calidad de la Franja y la Ruta como una importante plataforma para profundizar continuamente la cooperación práctica en diversos ámbitos, convirtiendo los principios de la Iniciativa para el Desarrollo Global en resultados concretos…” Nuestro copresidente comandante Daniel ha enfatizado el invaluable aporte de China a la Paz y Bien Común de los pueblos, por ejemplo, cuando comentaba cómo la República Popular China: “ha venido llevando Progreso, Beneficios, Desarrollo, a los Pueblos que fueron colonizados y que luego se fueron independizando, pero que quedaron sometidos bajo la bota de los intereses de las Potencias que los habían colonizado, y la gente en la pobreza, la gente en la miseria, la gente pasando hambre, la gente en el analfabetismo, la mortalidad infantil, en África, en Asia. Y la República Popular China ha venido desarrollando una política de llevar beneficios a los Países en Vías de Desarrollo, sin poner condición alguna.” También la copresidenta compañera Rosario ha dicho sobre las relaciones con la República Popular China: “…vamos avanzando en Tiempos, que en medio de los grandes desafíos que nos plantean los Imperialistas de la Tierra, son Tiempos de Triunfos, porque vamos consolidando Fortaleza, Coherencia, Consistencia, y sobre todo, acercándonos más y más entre los Pueblos que sabemos dónde está el Porvenir… y Grandes Potencias, la República Popular China, allí estamos empujando, nosotros participando como pequeños Países, Dignos y Soberanos, participando en la creación de ese otro Mundo que ya nació. No lo pueden detener, por mucho que quieran, no lo pueden detener. Este es ya otro Mundo, y ahí estamos caminando, fortalecidos en la Unión, y fortalecidos también en todo lo que podamos hacer juntos, para garantizar que ese otro Mundo avance, con la Fuerza de los Pueblos.”