En 2008, España llenó una mina de carbón de 300 metros de profundidad con agua. Cuatro años después se convirtió en el lago artificial más grande del país

En 2008, España llenó una mina de carbón de 300 metros de profundidad con agua. Cuatro años después se convirtió en el lago artificial más grande del país

A principios de 2008 aquello era una de las mayores heridas industriales de nuestro territorio. La minería de carbón había dejado un cráter de más de 300 metros de profundidad y ya no servía para nada. Durante casi 60 años, As Pontes, en A Coruña, se convirtió en una fuente de energía imprescindible, pero tras sacar de allí cerca de 260 millones de toneladas de combustible, la mina se había extinguido. Hasta entonces su capacidad minera había llegado a cubrir alrededor del 5% de la energía eléctrica consumida por el país, pero ahora se encontraban con una cicatriz minera que ofrecía pocas alternativas.

En lugar de abandonarla a su suerte, decidieron convertir aquel inmenso agujero en un lago capaz de transformar la zona. Mucho más complicado que simplemente abrir el grifo En 2008 se inicia un proceso de restauración que implicaría introducir alrededor de 547.000 millones de litros de agua para dar forma al lago. No dejaron un grifo abierto, no, fue una combinación de lluvias y cursos de ríos cercanos que, cuatro años después, en abril de 2012, convirtió aquel agujero en un lago especialmente peculiar. Las actividades mineras obligaron a dar forma a un proceso lejos de ser fácil.

Los ingenieros no podían abrir las compuertas del agua y sentarse a esperar, tenían que medir la velocidad de llenado, la estabilidad de las paredes y pendientes para evitar un desastre y, sobre todo, la química del agua para no toparse con un problema aún mayor. Gracias a esa paciencia y constante monitorización, ahora el lago ofrece una mezcla de lo más inusual. En sus capas más profundas, la acidez del terreno y la falta de oxígeno provocan un cambio de densidad que no tiene nada que ver con las capas superiores, separando ambas y garantizando que el agua de la superficie sí sea apta para la vida. Con cientos de miles de árboles plantados en los alrededores, As Pontes cuenta ahora con uno de los lagos artificiales más grandes del país y, de rebote, ha ayudado a repoblar la zona de flora y fauna con una colección de cerca de 500 especies entre vegetales y animales.

En 3DJuegos | Creíamos que la mejor solución a la ola de calor era el ventilador de techo. En realidad no enfría el aire