El Gobierno boliviano ha abierto una nueva vía para intentar incorporar a Japón a la carrera por explotar e industrializar sus recursos minerales. Una delegación encabezada por el viceministro de Comercio Exterior, Inversión e Integración, Rodrigo Ignacio Arce, mantuvo en Tokio una reunión con la viceministra parlamentaria japonesa de Asuntos Exteriores, Arfiya Eri, en la que los minerales críticos ocuparon una parte central de las conversaciones. El encuentro va más allá del tradicional marco de cooperación entre ambos países. Para Bolivia, supone la posibilidad de incorporar tecnología, financiación y empresas japonesas a la industrialización del litio .
Para Japón, representa una oportunidad de diversificar el abastecimiento de materias primas esenciales para baterías, automoción, electrónica y transición energética. Bolivia quiere convertir su enorme potencial de litio y minerales críticos en inversión industrial japonesa El litio entra en la seguridad económica de Japón Tokio dejó claro durante la reunión que la relación con Bolivia también debe analizarse desde la óptica de la seguridad económica . El Gobierno japonés considera prioritario reforzar y diversificar las cadenas globales de suministro , reduciendo la dependencia de un número limitado de proveedores de minerales esenciales. La respuesta boliviana fue ofrecer una cooperación más estrecha en litio , tierras raras , otros minerales estratégicos y energía, acompañada de una petición explícita para aumentar la llegada de capital japonés.
El movimiento coincide además con una aceleración de la estrategia financiera japonesa en América Latina. El Japan Bank for International Cooperation ( JBIC ) firmó el 25 de agosto un nuevo acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo y BID Invest para incorporar específicamente los minerales críticos a sus áreas de cooperación en la región. Japón identifica el cobre y el litio entre los recursos en los que existe un creciente interés empresarial y financiero por su importancia para la resiliencia industrial y energética. Japón acelera su búsqueda de proveedores alternativos de minerales esenciales para baterías, automoción y tecnología Una relación comercial que ya favorece a Bolivia El potencial para ampliar la relación económica parte de unos intercambios comerciales todavía modestos para el tamaño de ambas economías, pero claramente favorables a Bolivia.
Según los últimos datos comparables publicados por el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, correspondientes a 2024, Japón compró a Bolivia productos por 44.800 millones de yenes, principalmente zinc, plomo y estaño. Sus exportaciones hacia el mercado boliviano ascendieron a 13.000 millones de yenes y estuvieron dominadas por automóviles, maquinaria y productos siderúrgicos. Comercio entre Japón y Bolivia Concepto Valor oficial Equivalencia aproximada en euros* Principales productos Exportaciones de Japón a Bolivia 13.000 millones de yenes 70,0 millones de euros Automóviles, maquinaria y acero Importaciones japonesas desde Bolivia 44.800 millones de yenes 241,3 millones de euros Zinc, plomo y estaño Saldo aproximado favorable a Bolivia — 171,3 millones de euros Principalmente minerales *Conversión aproximada utilizando el cambio del 31 de agosto de 2026. Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón.
La gran asignatura pendiente es la inversión directa japonesa . La ficha económica bilateral de Japón refleja que la inversión procedente del país asiático en Bolivia fue prácticamente inexistente en 2025. Precisamente por ello, el objetivo de La Paz es dar el salto desde una relación basada fundamentalmente en comercio y cooperación hacia proyectos industriales de largo plazo. Más de 23 millones de toneladas de recursos de litio Bolivia parte de una posición privilegiada.
Yacimientos de Litio Bolivianos ( YLB ) cifra en más de 23 millones de toneladas métricas de litio los recursos identificados en sus salares, lo que coloca al país entre los territorios con mayor potencial mundial. El problema histórico ha sido convertir esos recursos en producción industrial, tecnología, exportaciones de mayor valor añadido y cadenas de fabricación vinculadas a baterías. Bolivia ya ha buscado socios extranjeros para acelerar este proceso, especialmente empresas rusas y chinas. La entrada de Japón supondría ampliar el abanico de socios y podría proporcionar acceso a tecnología industrial, financiación y compañías vinculadas a algunos de los principales fabricantes mundiales de automóviles y baterías.
El gran reto de Bolivia no es disponer de litio, sino transformar ese recurso en inversión, producción industrial y exportaciones de mayor valor El acercamiento tampoco comenzó con esta visita. En marzo de 2026, el ministro boliviano de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, José Fernando Romero, ya trasladó en Tokio el interés del Gobierno de Rodrigo Paz por incrementar la presencia de empresas y capital privado japonés. Un crédito japonés de unos 80,8 millones de euros La cooperación financiera también forma parte de la relación bilateral. Bolivia aprobó definitivamente en diciembre de 2025 un préstamo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón ( JICA ) por hasta 15.000 millones de yenes, equivalentes actualmente a unos 80,8 millones de euros .
El préstamo había sido firmado originalmente en marzo de 2023 dentro del programa de “Apoyo de Emergencia para Respuesta a COVID-19” y permaneció bloqueado durante meses en el Legislativo boliviano hasta su aprobación mediante la Ley 1704. La relación diplomática entre Bolivia y Japón se remonta a 1914 y fue restablecida en 1952 tras la interrupción provocada por la Segunda Guerra Mundial. Japón estima actualmente en unos 13.000 el número de descendientes de japoneses residentes en Bolivia, además de más de 2.600 ciudadanos japoneses. La nueva etapa busca ahora añadir una dimensión claramente económica a esa relación histórica.
Para Bolivia, el objetivo es lograr que su riqueza mineral atraiga capital, tecnología y capacidad industrial. Para Japón, el atractivo reside en incorporar un nuevo proveedor potencial a una estrategia internacional cada vez más centrada en garantizar el suministro de litio y minerales críticos .