Cuando un videojuego deja el listón tan elevado es inevitable preguntarse si una continuación logrará estar a la altura como para que merezca la pena lo suficiente. Con Moonlighter 2: The Endless Vault me lo estuve preguntando numerosas veces a lo largo de estos meses mientras ha permanecido disponible en forma de acceso anticipado. Recientemente he tenido la oportunidad de comprobarlo de primera mano gracias a que he podido jugar a la versión definitiva, la 1.0, que saldrá a la venta el próximo 2 de septiembre, al igual que se habilitará para todos aquellos que ya confiaron en la secuela de la saga de Digital Sun. Dicho esto, las sensaciones que me ha transmitido esta segunda parte no han podido ser más favorable a medida que no ha parado de sorprenderme constantemente a pesar de haberle echado un buen puñado de horas.
Y todavía me queda un largo camino por delante. La primera parte me encantó por su fórmula que te animaba a ejercer de tendero y vender objetos a los habitantes de la ciudad, mientras que también había que buscar momentos para salir de aventuras a través de mazmorras que se generaban proceduralmente. Estas modificaban sus diseños y salas con cada visita, para que así cada incursión resultara diferente y única. Una propuesta que enganchaba fácilmente y que te animaba a jugar sin parar.
Sus creadores sabían perfectamente que una fórmula tan excelente no sé podía tirar por la borda así como así. Por eso mismo, en esta segunda parte se ha mantenido y respetado la verdadera esencia de Moonlighter. Eso mismo supone que una vez más Will deberá cuidar de su propia tienda y salir de aventuras en busca de materiales para venderlos posteriormente a los cuidados. No obstante, la mecánica se ha renovado y ampliado una barbaridad.
Hasta resulta un tanto abrumador durante las primeras horas. La nueva tienda, más completa y profunda Partiendo de esta base, Will y sus amigos se ven obligados a abandonar su querida ciudad por una serie de catástrofes. De esta manera, van a parar a una nueva donde deberá levantar su nuevo negocio. En cambio, en esta ocasión contará con el apoyo de más de una decena de aliados.
No solo se podrá optimizar el daño y estadísticas de sus armas o también la cantidad de puntos de vida o de pociones que se podrán consumir con cada nuevo viaje. A base de recolectar toneladas de materiales especiales y cantidades ingentes de dinero también se podrán conseguir nuevos muebles para la tienda, animales que te echarán una mano y una larga lista de mejoras para que las ganancias no paren de aumentar con cada nueva venta. La cantidad de mejoras que puedes adquirir es simplemente colosal, así que así me ha pasado que el dinero no paraba de volarme por completo cada vez que regresaba a la ciudad. Pero es que precisamente es lo que pide el juego, que saques a relucir tu vena consumista.
Una vez más, en la propia tienda puedes establecer los precios que quieras para cada artículo del que te quieras deshacer, aunque los clientes no siempre estarán satisfechos. Deberás establecer precios coherentes, aunque he de admitir que por no excederme he vendido centenares de objetos por precios que se ve que eran irrisorios hasta dar con una cifra que les pareciera bien a los ciudadanos, pero sin ser un chollo y muchísimo menos que no pensaran que les estaba estafando. Eso sí, esta vez influye más que nunca la decoración de la tienda, porque puedes colocar muebles que afectarán a las propinas que te dejen y a la cantidad de monedas adicionales que te llevarás de regalo por poner el precio de siempre. Además, hay formas de modificar los comportamientos de los propios clientes y activar bonificaciones temporales por realizar cierta cantidad de ventas.
Por todo ello, entre unas cosas y otras, resulta fácil ganar bastante dinero de una sola tacada, aunque también es entendible porque la cantidad de lugares en los que puedes gastarlo se ha multiplicado por tres o por cuatro. Una auténtica barbaridad. Explotando al máximo las capacidades de Will en el exterior Sin duda, por todo lo que rodea a la ciudad queda claro que se se ha querido ofrecer algo bastante novedoso en la propuesta que ya conocíamos. Sin embargo, donde más se aprecia por encima de todo que se ha querido tirar la casa por la ventana ha sido con las expediciones en busca de objetos y artículos para vender.
Estas ya no transcurrirán en mazmorras con sus respectivas salas. En su lugar, todos los escenarios serán al aire libre y se dividirán por zonas muy diferentes en forma de pequeños desafíos. Más allá de apostar esta vez por un punto de vista isométrico que le sienta de maravilla, cada pequeño escenario contará con sus propios enemigos o pruebas a superar que te recompensarán con objetos o con bonificaciones permanentes que afectarán al daño o efectos de las armas. De hecho, la cantidad se ha aumentado y hasta se ha incorporado una para dañar a las criaturas a distancia, como es una pistola con munición que se va recargando sola a base de atizar con las armas comunes.
Desde luego, varía demasiado el decantarse por unas o por otras y no solo por el daño que causan, sino también por sus efectos secundarios y hasta habilidades especiales. Lo cierto es que todavía no tengo claro cuál es mi preferida de todas ellas, dado que tienen sus pros y contras que varían dependiendo de las circunstancias. En cualquier caso, como mencionaba antes, al finalizar uno de estos escenarios, vas a parar al mapa de la zona que te muestra un camino con una serie de bifurcaciones que anticipan qué te vas a encontrar a continuación, ya sea un combate con enemigos, un cofre del tesoro, personajes que te van a echar un cable, un minijefe o hasta un jefe final. De esta manera es fácil anticiparse a lo que se avecina y así trazar una ruta acorde en base a las necesidades o valentía de cada uno.
Lo cierto es que los enemigos se han vuelto bastante más salvajes y numerosos, así que es normal e inevitable acabar recibiendo soberanas palizas mientras golpeas y esquivas. A pesar de darme la sensación de que se ha potenciado la jugabilidad, me fascina la facilidad con la que te atrapa y te engancha para estar deseando volver e intentarlo de nuevo. Por suerte, el medallón que te devuelve al pueblo sigue estando presente para emplearlo cuando te venga en gana, aunque más preferiblemente cuando te encuentres contra las cuerdas y te dé la sensación de que lo tienes todo absolutamente perdido. El hecho de llevar a cabo todas y cada una de estas tareas tiene su motivo de peso y el culpable es un misterioso cubo que es el que da nombre a este título.
La misteriosa cámara interminable requerirá que Will recolecte cantidades colosales de dinero para así desbloquear a cambio obsequios realmente esenciales y determinantes para prosperar en el viaje de esta secuela. No obstante, las cifras que solicitarán alcanzarán unos números desorbitados y se supone que, al cumplir con todos, Will y los demás verán cómo se cumple uno de sus deseos. La pregunta es, ¿lo hará? Pues para eso tenéis que prepararos para dedicarle decenas de horas al juego.
Son todos estos motivos los que me hacen tener claro que Moonlighter 2: The Endless Vault puede ser fácilmente vuestro nuevo pozo de horas con el que será difícil que lamentéis cada rato que paséis a los mandos, a pesar de los picos de dificultad que puede alcanzar en determinados momentos que pueden llegar a ser un tanto exasperantes. Aun así, estamos frente a una segunda parte que ha sabido cómo reinventarse maravillosamente y sobre la que no se me ocurren las excusas para pasarla por alto si buscáis un brillante roguelike, y más todavía si ya os encantó el primer Moonlighter. En VidaExtra | Mazmorras infinitas, aventuras tridimensionales: Moonlighter 2 y la evolución del indie Made in Spain En VidaExtra | Ahora que ha salido su secuela, volver al primer Moonlighter ha sido uno de mis mayores placeres de este 2025