«Me tiene que enseñar la mochila”: la polémica de Mercadona que indigna a sus clientes y podría pasarte a ti

«Me tiene que enseñar la mochila”: la polémica de Mercadona que indigna a sus clientes y podría pasarte a ti

Entrar en un supermercado, hacer la compra y llegar a la caja para que un empleado te pida que abras la mochila puede resultar incómodo, especialmente si la petición se formula como una orden. Es precisamente lo que denuncia un cliente de Mercadona en X, donde asegura que en su establecimiento habitual de Sevilla le han tratado “como un delincuente”. La respuesta de la cadena, sin embargo, deja una cuestión bastante clara: un empleado de Mercadona no puede obligar a un cliente a enseñar lo que lleva dentro de su mochila. El caso lo ha contado el usuario @sebas_canelo, que señala directamente a un establecimiento situado en la calle Perafán de Rivera, 5, en Sevilla. “Me tiene que enseñar la mochila”, asegura que le dijeron en la caja, algo que considera un desprecio hacia el cliente.

La publicación ya ha superado el millar de visualizaciones, al igual que la respuesta de Mercadona, por lo que no sería extraño que el caso se termine haciendo viral. Mercadona lo aclara La respuesta de Mercadona no deja demasiado margen a la interpretación. La compañía contestó al usuario asegurando que “un empleado no puede obligarte a mostrar tus pertenencias” y que, si un cajero solicita que enseñes la mochila, el cliente puede acceder voluntariamente o negarse. Además, la cadena lamenta lo ocurrido y pide al usuario que amplíe la información por privado para poder revisar el caso.

Mercadona@Mercadona@sebas_canelo Hola Sebas. Un empleado no puede obligarte a mostrar tus pertenencias. Si en alguna ocasión el cajero te pide que enseñes tu mochila, puedes acceder o negarte sin ser obligado a ello. Sentimos lo sucedido.

Para revisarlo, ¿podrías ampliarnos información por privado? Gracias. 🙏03 de septiembre, 2026 • 21:13 3 0 La distinción es importante porque una cosa es que un trabajador formule una petición y otra muy diferente que tenga capacidad legal para imponerla. Un cajero puede solicitar que abras la mochila, pero no dispone, por el mero hecho de ser empleado del supermercado, de las facultades propias de un vigilante de seguridad. Y ahí está precisamente la clave, a nivel legal, de este asunto. ¿Qué dice la ley?

En términos generales, no puede obligarte a abrirla ni registrar tus pertenencias contra tu voluntad. La normativa española reserva determinadas funciones de seguridad a profesionales habilitados. La Ley 5/2014 de Seguridad Privada establece que los vigilantes de seguridad pueden realizar controles de objetos personales, paquetería o mercancías en los establecimientos en los que prestan servicio. También establece que, si una persona se niega a permitir ese control, el vigilante puede impedirle el acceso o solicitarle que abandone el inmueble protegido.

Esto no significa que cualquier trabajador de un supermercado pueda asumir esas funciones. La propia normativa establece que el ejercicio de funciones de seguridad privada corresponde a personal habilitado, es decir, al vigilante de seguridad de Mercadona, y que estas tareas no pueden ser realizadas por personas que carezcan de la correspondiente acreditación. Por tanto, un cajero no es un vigilante de seguridad, por mucho que pueda sospechar que el cliente ha cometido un hurto. Si existe una sospecha fundada de que alguien está robando, el establecimiento puede recurrir a sus protocolos de seguridad y, cuando corresponda, intervenir a través de personal de seguridad habilitado o avisar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Ahora bien, los propios agentes de seguridad también deberán actuar respetando los principios de integridad, dignidad, trato correcto, congruencia y proporcionalidad. ¿Puedes negarte? Sí, si quien te lo solicita es simplemente un cajero o empleado del supermercado, no puede obligarte a abrirla. Puedes negarte a mostrar tus pertenencias. Pero claro, eso no significa que la negativa no pueda tener consecuencias.

El establecimiento puede aplicar sus procedimientos internos, pedir la intervención de seguridad o, en determinadas circunstancias, solicitar que abandones el local. Pero una cosa es solicitar voluntariamente que enseñes la mochila y otra efectuar un registro por la fuerza.