Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. Reflexionamos sobre la situación actual de la industria del videojuego, y como un nuevo "crash", como el de 1983, podría volver a suceder si no cambian las cosas. Quizá sea solo una sensación mía, pero desde el pasado mes de julio, todo parece ir a peor en la industria del videojuego. Y cuando digo todo, me refiero a absolutamente TODO.
Da la sensación de que ya casi nadie da pie con bola, que hemos perdido el paso del baile, y que la toma de decisiones es cada vez menos acertada. Lo peor es que pocos se salvan de esta inercia en la que ha entrado el sector. No voy a volver a hablar del fin del formato físico en PlayStation, porque ya han corrido ríos de "tinta" (aunque sea electrónica) en esta página desde entonces. Y lo seguiremos haciendo, porque creemos que es una decisión desafortunada, que daña a la industria tal y como la conocemos.
Ya no es solo que nos quiten el derecho a elegir dónde o cómo quiero comprar un juego. Es la arrogancia de no preguntar a sus socios, ni evaluar el daño para la industria en su conjunto, y sobre todo, no escuchar a los compradores, que siguen antorcha en mano para revertir esta situación. Lo que está claro es que no parece que los directivos de Sony estén por la labor de querer cambiar el rumbo. Tengo curiosidad por ver qué va a pasar cuando los usuarios disconformes con la medida empiecen a hablar con su cartera, y aunque me dolería que Marvel Lobezno pagara el pato, puede ser una buena vara de medir para ambas posturas, ya sea para que Sony refuerce su discurso o para pasarle la mano por la cara.
Pero lo dicho, no quiero hablar más del tema porque, en el fondo, es solo un síntoma más de la enfermedad. Sí, porque visto desde fuera, la industria del videojuego parece estar "enferma", y cogiendo velocidad de crucero para algo que ya empieza a oler a "crash 2.0". Y aunque lo llevo pensando tiempo, otros como Tim Sweeney lo dicen en voz alta. La historia es cíclica, y hay corrientes que piensan que tiende a repetirse en un bucle "infinito"... y aquí hay indicios que apuntan a que puede darse el caso.
Ya hubo un crash en 1983, con el que la situación actual empieza a guardar similitudes y podría repetirse. Si bien aquí el problema no es que haya saturación de juegos de baja calidad, si hay una increíble ansia de ganar todo lo posible, por no llamarlo avaricia, y que está provocando cierto hastío en los jugadores. Entonces, en 1983, la salvación fueron los ordenadores, así como hacer pasar a Famicom, la "culpable" de la resurrección de las consolas, como uno de ellos (Family Computer). Ahora, parecía que los ordenadores y Steam iban a ser el refugio de los jugadores descontentos con la situación actual y que "para un mundo solo con consolas digitales, para eso se van a Steam", un mantra que leemos a diario en redes.
Pero... ¿qué pasa si los ordenadores también se están convirtiendo en un objeto de lujo, con sus componentes disparando los precios a un ritmo exorbitado? Y lo peor es que no tiene visos de parar a corto plazo por culpa de la IA, que está absorbiendo todos los nuevos componentes que se lanzan al mercado. Por que sí, la situación global también está haciendo mella en nuestra forma de ocio favorita, solo hace falta echar un ojo a lo que llevamos de 2026 para comprobar que buena parte de las noticias y anuncios diarios son para dar malas nuevas. Ya no solo despidos, cierres o cancelaciones.
La guerra en oriente, los aranceles de Trump o la IA han hecho que, por ejemplo, consolas con 5 años en el mercado suban de precio, cuando antes lo normal era bajarlo (sí, PS5 y Switch 2 también). Las suscripciones a servicios también han subido de precio, o han bajado, pero trayendo de la mano recortes (como menos horas de juego en la nube) y catálogo (menos juegos disponibles en el día 1 en Game Pass, por ejemplo), lo que a su vez es un perjuicio para el consumidor final que ya estuviera suscrito. ¿Sigo? Cada vez es más difícil conseguir ciertas ediciones "golosonas". Lo de Yakuza Anniversary en 2025 fue un aviso (si llegaron a 1000 unidades, ya fueron), y la cosa no ha dejado de ir a peor... en todos los editores.
Cada vez más juegos llegan con contadísimas unidades a las tiendas físicas y se agotan en el mismo "Day One" (todavía estoy esperando a la reposición de Rhythm Paradise Groove, el último gran lanzamiento de Switch, que lleva agotado desde el 2 de julio hasta en Nintendo Store... y me niego a darle el dinero a los reventas, que es otra parte del problema, aunque este lo generan ciertos "usuarios"). Para animar el cotarro, colosos como GTA 6 se han unido a la fiesta anunciando un lanzamiento sin disco (su CEO ha intentado quitarle hierro al asunto). Desconozco si se debe al afán controlador de Rockstar (para evitar filtraciones, aunque finalmente han sucedido igualmente), o si es porque el juego va a ocupar 300 gigas y necesitarían 3 blu-ray. En esto no tengo los datos, pero si tengo claro que quien compra un juego físico, no quiere los "CIAB" o códigos en caja.
Yo el primero. Todo parece un akelarre orquestado para llevar a más usuarios a las tiendas digitales y acelerar el fin de un formato físico que, si bien no vive su mejor momento (sobre esto también podríamos hablar, porque lo han desvirtuado con discos que son solo la licencia, títulos que requieren descarga o conexión, sin parches...), sigue teniendo un peso importante en Europa y, sobre todo, un público. No voy a recordar de nuevo a los vinilos, la radio... El cuello de botella también lo provoca el elevado coste que conlleva desarrollar hoy un juego AAA, que en las últimas generaciones han ido escalando exponencialmente.
Y si es un mamut como GTA 6, que lleva en desarrollo más de una década y ha costado más de 2000 millones de dólares, pues más todavía. Pero quizá ese sea el problema que tiene más fácil solución: limitar los presupuestos y equipos, y hacer juegos más "modestos". Estiman que Resident Evil Requiem costó entre 40 y 60 millones de dólares, y ha generado una burrada de dinero... En este contexto, tampoco ayudan algunas prácticas que tampoco entusiasman a los jugadores; hablo de accesos anticipados para jugar antes que nadie (en ediciones de 120 euros), discos que requieren conexión a Internet, DLCs que se anuncian con meses de antelación (cuando el juego ni siquiera se ha lanzado) o ediciones de ultralujo que cuestan 500 euros, casi como una consola. ¿No parece apuntar todo a lo mismo?
Final Fantasy VII Revelation ha sido el último en apuntarse a todas estas tendencias, para "celebrar" el final de la trilogía, rompiendo una trayectoria que para mí era impecable. Y me apena. Sí, fabricar una Gamecard, un disco o un componente de una consola, es hoy más caro que hace dos años, y se debe a la avaricia, a querer ganar más vendiendo lo mismo más caro (hablo de los fabricantes de componentes, que están haciendo su agosto con la IA) y si bien puedo entender las respuestas que está dando la industria del videojuego,, como los recortes o las subidas de precio, ya sea para reducir los costes o aumentar beneficios, es complicado no sentir que detrás están unos accionistas con una avaricia desmesurada. Esa misma avaricia por querer un trozo del pastel que provocó el primer "crash".
Porque no nos olvidemos que, en el mundo digital, los costes son otros (no hay soporte, no hay caja, no hay transporte...) y prácticamente nadie repercute esa ventaja en el comprador. Es un paso más para controlar por completo el mercado, acabar con la segunda mano, los préstamos y de paso, que cada tienda digital sea la única que decide el precio, sin opción a encontrarlo más barato... salvo cuando ellos quieran ponerlo en oferta. O con los precios dinámicos, si a mí me gustan los plataformas, que me los vendan más caros. Es todo disparatado.
El problema de fondo es que, en gran medida, todos somos capaces de ver "la enfermedad", pero nadie quiere "aplicar" la cura. Y cuando alguien da con la clave, extraña y casi parece un milagro. Que Silksong saliera por 20 euros y fuera aplaudido en todo el mundo dio una pista. "Es que solo lo han hecho cuatro gatos en 7 años"... ¿y tiene eso algo de malo? A lo mejor la industria tiene que repensarse.
O que Clair Obscur: Expedition 33 se lanzara a precio reducido, fuera desarrollado por un equipo pequeño y arrasara en The Game Awards, a lo mejor también está insinuando algo. O Astro Bot, el juego "más pequeño" de Sony en los últimos años, GOTY en 2024. No sé, llamadme loco, pero creo que hay indicadores muy evidentes y la cura hasta parece sencilla... Solo necesita un cambio de mentalidad.
Y sobre todo, respetar al comprador, que al final es quien te sostiene.