Cuidado con tus contraseñas: evita esto que mucha gente hace con todas sus cuentas

Cuidado con tus contraseñas: evita esto que mucha gente hace con todas sus cuentas

Hay un error de seguridad que millones de personas siguen cometiendo por comodidad: utilizar la misma contraseña para varias cuentas. Puede parecer una forma sencilla de recordar las claves de acceso sin necesidad de recurrir a un gestor de contraseñas, pero también puede convertir una pequeña filtración en un problema mucho mayor. Cuando las credenciales de un servicio quedan expuestas tras una filtración, los ciberdelincuentes pueden probar automáticamente ese mismo correo electrónico y contraseña en otras plataformas. Y claro, si la clave es la misma en todas sus redes sociales o plataformas, la brecha, que inicialmente afectaba a una sola cuenta, puede terminar comprometiendo varias.

Repetir contraseña El funcionamiento de muchos ataques actuales hace que reutilizar contraseñas sea especialmente peligroso. Los delincuentes no necesitan averiguar necesariamente tu contraseña desde cero, ya que pueden utilizar grandes bases de datos de credenciales filtradas y comprobar automáticamente si funcionan en otros servicios. Por ejemplo, si usas la misma combinación de correo y contraseña para una tienda online, una red social y tu cuenta de correo electrónico. La tienda sufre una brecha de seguridad y tus credenciales terminan estando en internet, lo que es realmente peligroso.

Aunque la plataforma haya almacenado las contraseñas de forma segura, hay diferentes escenarios en los que las credenciales pueden acabar siendo aprovechables. Si la contraseña es débil, se ha reutilizado o ha sido expuesta de alguna otra manera, el atacante puede intentar utilizarla contra otros servicios. Y, como es normal, no todas tus cuentas tienen la misma importancia. Perder el acceso a una cuenta secundaria puede ser molesto.

Perder el control del correo electrónico principal es mucho más serio, porque desde él pueden llegar solicitudes para restablecer las contraseñas de otros servicios, o incluso para acceder a nuestra entidad bancaria. Por eso, lo mejor y más recomendable no es únicamente tener una contraseña difícil de adivinar, sino evitar que una misma clave permita acceder a varias cuentas. Utiliza diferentes claves Por tanto, lo más óptimo y seguro sería tener en cada servicio una contraseña diferente y única. Pero eso no significa que tengas que memorizar 30 o 40 combinaciones diferentes.

De hecho, intentar hacerlo puede llevar precisamente al comportamiento contrario: crear contraseñas muy parecidas entre sí o apuntarlas en lugares poco seguros. Por eso, la solución más práctica es utilizar un gestor de contraseñas. Estas herramientas permiten generar claves largas y aleatorias y almacenarlas de forma cifrada para que tú solo tengas que recordar una contraseña maestra. Además, prácticamente todos nuestros dispositivos móviles cuentan con uno de estos, y pueden rellenar automáticamente las credenciales cuando accedes a una web o aplicación.

Así se elimina buena parte del esfuerzo que supone utilizar contraseñas diferentes. También es muy recomendable evitar el uso de patrones a la hora de crear las contraseñas. Cambiar un número o añadir un guion y dejar el resto igual no es una buena manera de proteger tus cuentas. Una contraseña larga y única es mucho más interesante desde el punto de vista de la seguridad que una combinación corta y aparentemente compleja que reutilizas en cinco servicios.

El doble factor Utilizar contraseñas únicas reduce considerablemente el impacto de una filtración, pero no debería ser la única barrera. Siempre que un servicio lo permita, conviene activar la autenticación multifactor. De esta forma, saber o tener la contraseña no es suficiente para acceder a la cuenta, ya que se necesitaría superar también un segundo mecanismo de verificación. Ese segundo factor puede ser una aplicación de autenticación, una llave de seguridad, una notificación en otro dispositivo o, en determinados casos, un código enviado por SMS.