Kimi Antonelli conquistó una victoria de campeón en el GP de Italia de F1 2026. Delas que se recuerdan toda una vida. Histórica. De récord.
El piloto italiano se impuso a Russell (2º) y pintó la que será recordada como su primera gran obra de arte: ganó remontando desde el 19º puesto en una cita que tuvo de todo: drama, suspense, caos inicial, toques, una bandera roja y una repontada de época que hacen que Kimi sea aún más favorito al título. Nadie en la historia de esta pista había logrado una remontada así. Nadie había logrado ganar más allá del 11º puesto, marca que tenía Peter Gethin desde 1971. Y ningún italiano había coneguido subirse a lo más alto del podio en Monza desde el triunfo de Ludovico Scarfiotti, en 1996 (Ferrari). 60 años tuvieron que esperar los 'tifosi' para invadir la pista de Maranello con sus banderas italianas para celebrar bajo el podio, en una recta llena a rebentar, una victoria de un ídolo local.
Kimi Antonelli rompió ese maleficio. El italiano logró el triunfo con una mejor estrategia. Cuando era 2º tras Russell, bajo un periodo de coche de seguridad virtual, el equipo le metió a boxes y Russell, que era líder, se quedó en pista. Eso dejaba absolutamente vendido a George y habrá que saber si fue decisión del equipo o de Russell no entrar.
Pero eso fue crucial para entregarle el triunfo a un Kimi que, de todas formas, se lo había labrado antes. Kimi llegó a George a falta de 4 giros con un neumático 25 vueltas más joven que el británico. Le iba a pasar fácil. No había batalla posible porque las ruedas de George eran ya de 44 giros.
Sin embargo, cuando el público italiano ya aplaudía el adelantamientro, hubo conato de drama. George se defendió con todo y de forma muy inteligente, pero se pasó de frenada. Y ahí, Kimi, fuera de línea, no pudo trazar bien la curva 2 al sufrir subviraje encima de la suciedad del asfalto... y se fue a la grava. Podía quedarse clavado.
Monza podía ser cruel con el joven transalpino. Pero Kimi aceleró al más puro estilo rally de tierra, salió de ahí, y lejos de ponerse nervioso, volvió a atacar tras el susto. A falta de 3 giros, ya lo tenía de nuevo. Y ahí no hubo opción para George.
Kimi hizo historia. El público empezaba a cantar. No pudo ganar Ferrari, pero sí lo hizo un italiano. Y los ferraristas también se alegran.
Nunca se pondrán una camiseta de Mercedes ni una gorra de la estrella. Pero celebran el triunfo de su nuevo ídolo, un joven de 20 años que es imposible que le caiga mal a nadie. Un buen chico, con una sonrisa perenne y una sensillez que engancha. Pero sobre todo, unas manos de oro y una mente propia de un veterano.
Sangre fría de campeón. Kimi huele cada vez más a nuevo rey de la F1.