Los científicos aseguran que la presencia de altos niveles de bacterias asociadas a la contaminación fecal aumentan las posibilidades de enfermar. Durante el estudio –dado a conocer por la revista International Journal of Hygiene and Environmental Health-, los nadadores padecieron problemas cutáneos, como erupciones, úlceras o picor. Todo el tiempo -agregan los especialistas- estuvo presente el riesgo de sufrir trastornos gastrointestinales a medida que se incrementaban en el agua los niveles de E. coli y de colífagos somáticos, virus que infectan a bacterias, lo que constituye un indicador de contaminación fecal. “Por cada aumento de diez veces en la concentración de E. coli, el peligro de padecer una enfermedad gastrointestinal se incrementaba alrededor de 73 por ciento, mientras que unos niveles más elevados de virus conocidos como colífagos somáticos se asociaban con un aumento del riesgo del 45 por ciento”, resalta el artículo. Los que se bañan en ríos y lagos pueden adquirir una dermatitis cercarial, conocida habitualmente como picor del nadador, causada por parásitos que liberan las aves acuáticas y que pueden penetrar en la piel humana.
Contra la salud de los bañistas pueden atentar los contaminantes agrícolas o industriales, argumentaron los expertos. rc/joe