En uno de los mejores momentos de 'De puntillas' , la terrorífica serie de HBO Max, el villano de la serie le recrimina a su vecino homosexual que "los suyos" estaban infectando las películas y la televisión, porque uno no podía sentarse tranquilamente a ver una serie sin ver un beso entre personas del mismo sexo. Este discurso tóxico, tan paradigmático de los tiempos que nos han tocado vivir, escrito por personas que saben que su comportamiento repulsivo está respaldado por movimientos políticos retrógrados, es el pan nuestro de cada día para los que trabajamos en Internet. Por eso ' Jim Queen ' es tan fascinante, porque se niega a esconderse o a pedir perdón : puestos a inventarse realidades alternativas sobre la representación en cine y televisión, ¿por qué no apretar el acelerador y hacerlas realidad? Jim Perfe contra la Heterosis Cualquier persona de esas que ven "woke" hasta en los anuncios de pasta dental sufrirá viendo 'Jim Queen', porque es una película que no les tiene miedo.
Es directa, absurda, exagerada y fabulosa. Un festival de cuerpos musculosos, fetiches, sexo, música y homosexualidad que se ríe a mandíbula batiente de todos los tópicos posibles y se niega a encerrar a los personajes gays en los términos que contentan a los heterosexuales más rancios. Aquí hay pluma, osos, consoladores gigantes, anillos para el pene, Grindr y, como gran enemigo, un virus, la heterosis, que convierte a los gays en heteros. Si has leído esto sin rechinar los dientes ni sentir la necesidad de escribir un comentario enfadado, felicidades: eres su público.
Pero en lugar de ser un simple formato creado para provocar a carcajadas al estilo 'South Park' , la película se ha asegurado de tener una animación de auténtico lujo con unos diseños exagerados y cartoon destinados solo a una cosa: hacer reír a carcajadas y apabullar con bestiales set pieces llevadas siempre al máximo. Los creadores de 'Jim Queen', Marco Nguyen y Nicolas Athané, saben que quizá no vuelvan a tener otra oportunidad como esta, y explotan cada chiste que se les ocurre en un disfrute absoluto. El resultado es una salvajada que demuestra que, quien se queja de que hay que andar con pies de plomo al reírse de ciertos temas es, simplemente, porque no sabe hacerlo. En Espinof 13 películas de animación que ver (al menos) una vez en la vida y que están disponibles en streaming Es cruda, es provocativa, pero también es divertidísima todo el rato, sin parar, con una ametralladora de chistes que recoge todos los estereotipos, los da la vuelta y los hace propios. 'Jim Queen' sabe perfectamente que su sitio no es el de las reivindicaciones serias y sesudas, y se dedica a plantar cara no desde el discurso y la moraleja, sino desde el cachondeo, la juerga y el desmadre .
Porque, al final, la comedia rompe muros, límites y hasta ideas arcaicas... o al menos es con lo que cuentan sus responsables. Amor en tiempos de Grindr Aunque es cierto que 'Jim Queen', dentro de su absoluta y profunda enajenación argumental y visual constante, no termina de explorar del todo sus temas (como la vanidad y la fugacidad del éxito de los influencers, la censura de la política sobre la vida de la gente o el amor en tiempos de Grindr) y su final es un poco apresurado. Es lo de menos: la celebración continua, la carcajada a mandíbula batiente y su desvergüenza absoluta hacen que tenga todos los mimbres de futura película de culto . Porque sí, la película utiliza la animación para contar su historia (no podría ser contada de otra manera, desde luego) pero se asegura de que su público sea adulto.
No le importa ser explícita, e incluso grosera en ocasiones, porque confía en las personas que están al otro lado, dispuestas a gozar con colores vivos y llamativos , diseños en 2D que lo llevan todo al extremo, barbaridades y gags que funcionan aunque sea por puro exceso. Y solo en 85 minutos. No puedes llevar a tus hijos pequeños a verla, pero aparte de eso no sé qué más le puedes pedir a una película. 'Jim Queen' te obliga a reírte de ti mismo, seas gay, bisexual o hetero, porque tiene estopa para todos. Y lo hace de una manera tan libre que es imposible que frunzas el ceño. ¿Una batalla de karaoke? ¿Una cura contra la heterosis llamada "chloroqueer" que protagoniza un final increíble? ¿Un número musical protagonizado por la pasión por los dildos gigantescos de Lucien? ¿Chistes sobre anillos para penes reconvertidos en servilleteros?
Todo vale en una película que aparenta reírse de todo el mundo, pero realmente, de manera nada explícita, solo lo está haciendo de un tipo de persona: la que se molestaría viéndola. En Espinof | Las 12 mejores películas de animación de 2026... por ahora En Espinof | Las mejores películas de 2026