Netflix Leer en la aplicación Ayer venía convencido de que vería el gran hito de esta edición con lo nuevo de Lee Chang-dong , pero el destino se interpuso con su documental sobre Borges que me dejó la cabeza del revés. Aún así, el maestro coreano nos entregó en sección oficial una obra que rasga la pantalla, te desafía moralmente y se postula como mi favorita para el León de Oro. Se llama Possible Love , dura casi tres horas y es una barbaridad. Para los que amamos el cine con realismo psicológico bruto, Lee Chang-dong es sagrado.
Nacido en 1954, ha sido novelista, guionista y ministro de Cultura en Corea del Sur. Pero, ante todo, cocina a fuego lento: solo siete largometrajes en treinta años. Desde su debut en 1997 con Green Fish , pasando por las monumentales Peppermint Candy , Oasis (mejor director en Venecia en 2002), Secret Sunshine , Poetry y Burning en 2018, cada regreso es un hito histórico. Su cine se dedica a retratar las grietas sociales y morales de su país.
Sus películas no se adhieren a ningún género; son dramas que rozan la tragedia, construidos con una poesía narrativa y una sensibilidad extremas que conviven con una violencia psicológica descarnada . Y en Possible Love , producción comprada por Netflix, Lee Chang-dong eleva su apuesta moral a un nivel superior, conectando directamente con otro de los grandes tótems del cine: el polaco Krzysztof Kieślowski . La película arranca con el mandamiento de "no robarás". Y es que Possible Love es una reescritura libre, moral y humanista del episodio 8 del monumental Decálogo de Kieślowski.
En aquella joya de la televisión -que para mí, junto a Twin Peaks, es lo mejor de la historia-, Kieślowski no planteaba dilemas simplistas de buenos y malos. El "no robarás" no iba de carteras robadas en el metro; iba de dilemas éticos abisales y apropiaciones emocionales o identitarias . Una experiencia exigente y epifánica Lee Chang-dong recoge ese testigo y plantea la colisión de dos parejas en la Corea contemporánea. Por un lado, la humilde: él - Sul Kyung-gu , el soberbio protagonista de Oasis que vuelve a estar inmenso- es un obrero traumatizado que ha perdido su empleo tras participar en una huelga brutalmente reprimida por la policía.
Por otro lado, la pareja adinerada: él ha heredado una fortuna colosal y ella se dedica a filmar documentales que se autofinancia como una especie de hobby burgués. La directora adinerada decide rodar un documental sobre las consecuencias del cierre de la fábrica donde trabajaba el protagonista humilde. A través de este proceso de filmación, las dos parejas se conocen. Pero lo que parece una aproximación solidaria empieza a revelar unas grietas de clase insalvables.
Lee Chang-dong utiliza la cámara dentro de la cámara para destapar cómo el documental se convierte en un mecanismo pornográfico que explota el dolor ajeno para el consumo y la validación de la clase alta. No os voy a engañar, chicos y chicas: Possible Love es exigente. Sus 2 horas y 45 minutos demandan entrega absoluta . Durante la primera hora la narración se hace cuesta arriba: un terreno árido, muy hablado, donde el director parece aplanar las imágenes para evitar el melodrama facilón.
Chang-dong huye del sentimentalismo; filma el dolor directamente, con un pulso frío que aturde. Sin embargo, en esa primera hora que puede resultar ardua, se están sembrando las bases de un puzle emocional arrollador. Porque cuando la película entra en sus últimos 40 minutos, lo que ocurre en la pantalla es un despliegue cinematográfico espectacular. Todo encaja, todas las máscaras caen.
Es una demolición lenta pero implacable de las apariencias y las máscaras sociales que usamos para relacionarnos con los demás.