Descubre Irán: Qazvin preserva siglos de tradición artesanal

Descubre Irán: Qazvin preserva siglos de tradición artesanal

Por Mina Mosallanejad Muchas de estas prácticas se han transmitido de generación en generación, y las mujeres han desempeñado un papel especialmente importante en la preservación, práctica y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial. Desde los coloridos kilims de Alamut y las delicadas bandas elaboradas mediante la técnica del pan bafi, hasta el mowj bafi y el dah yek duzi, cada artesanía refleja una historia vinculada al pasado, la cultura y los conocimientos autóctonos de la provincia. Sin embargo, estas artesanías son mucho más que vestigios del pasado. Hoy, los artesanos de Qazvin trabajan para preservar las técnicas, los diseños y los motivos tradicionales, al tiempo que los adaptan a los gustos y mercados contemporáneos.

De este modo, están dando a conocimientos artesanales centenarios un lugar significativo en la vida moderna, asegurando que este patrimonio continúe evolucionando en lugar de limitarse simplemente a sobrevivir. A continuación, nos acercamos a algunas de las artesanías tradicionales más distintivas de Qazvin y a las historias que se esconden detrás de ellas. Kilim: un colorido legado del tejido nómada El kilim es un tejido tradicional de trama plana que se utiliza como revestimiento para el suelo, tapiz de pared o manta. Tradicionalmente, los kilims se elaboran con fibras naturales como lana de oveja, pelo de cabra y seda, además de fibras obtenidas de otros animales domésticos.

Aunque en el pasado se valoraban principalmente por su utilidad práctica, hoy los kilims también son apreciados como obras de arte decorativas y han encontrado un lugar en los hogares urbanos contemporáneos. Los kilims tradicionales suelen teñirse con colores naturales de origen vegetal. En algunos casos, los artesanos lavan las piezas terminadas con té o cáscaras de nuez para realzar su apariencia, intensificar los colores y crear un efecto de envejecimiento natural. A diferencia de las alfombras, los kilims suelen tejerse sin un diseño predeterminado.

En su lugar, muchos de sus diseños surgen de manera intuitiva mientras el tejedor trabaja, y los motivos van tomando forma a través de la destreza, la experiencia y la expresión creativa. Los kilims también suelen ser más pequeños que las alfombras y rara vez superan los tres por cuatro metros. El tejido de kilims, jajims, alfombras y tapetes se practica desde hace mucho tiempo en Qazvin, especialmente entre las tribus y comunidades nómadas de la región. Entre estas tradiciones, los kilims de Alamut son especialmente reconocidos por sus llamativos motivos, sus intensas combinaciones de colores y su distintivo carácter visual, cualidades que reflejan tanto la creatividad de sus creadores como el patrimonio cultural de la región.

Pan bafi: delicadas bandas tejidas a mano El pan bafi, también conocido como tejido con tarjetas o tejido de bandas, es una de las artesanías tradicionales distintivas de la región de Alamut. Considerado un arte textil tradicional, permite elaborar estrechas bandas tejidas que generalmente tienen apenas entre uno y dos centímetros de ancho. A pesar de su apariencia delicada, estas bandas son extraordinariamente resistentes y duraderas. Tradicionalmente elaboradas por mujeres de la región, tienen una amplia variedad de usos, especialmente en la vestimenta y la moda.

Pueden emplearse para decorar cuellos, bordes de faldas y mangas, cinturones, cordones de zapatos, correas para teléfonos, corbatas y portabebés. Cuando se elaboran con hilos más gruesos, las bandas también pueden cumplir funciones más prácticas, como asegurar tiendas de campaña o fabricar bozales para caballos y camellos. Los orígenes del tejido con tarjetas siguen siendo, en gran medida, desconocidos. No se conoce con precisión cuándo surgió ni en qué circunstancias llegó esta técnica a Irán.

Los ejemplos más antiguos conocidos de tejido con tarjetas están asociados con el antiguo Egipto. Esta artesanía se realiza tanto con fibras naturales como, en algunos casos, sintéticas. Tradicionalmente, sin embargo, el hilo de seda, conocido localmente como hilo kaj, ha sido uno de los principales materiales empleados por los tejedores. La región de Alamut es conocida por la variedad de motivos tradicionales del pan bafi, muchos de los cuales se tejen de memoria en lugar de reproducirse a partir de un patrón fijo.

Esto permite que la destreza, la experiencia y la creatividad del tejedor desempeñen un papel fundamental en la configuración de cada pieza. Lo que distingue a las bandas de Alamut es su alta calidad, su delicada apariencia, su técnica especializada de tejido, su estructura compacta y su excepcional resistencia. Las técnicas tradicionales de teñido contribuyen aún más a realzar su carácter distintivo. Para obtener una amplia gama de colores se utilizan materiales naturales de la región: las hojas de morera producen tonos dorados, las cáscaras de cebolla dan lugar a tonalidades anaranjadas, las cáscaras de nuez producen el marrón y el neyresk, un tipo de agracejo silvestre, aporta otros tonos naturales.

En conjunto, estas técnicas reflejan una tradición textil en la que la artesanía, los conocimientos locales y la creatividad se han transmitido de generación en generación. Mowj-bafi: un tejido arraigado en la historia de Qazvin El mowj-bafi, también conocido como sachimbafi, mashte-bafi o jila-bafi, es una técnica textil tradicional cuyo aspecto y motivos recuerdan a los del chador-shab, aunque sus diseños y composición son más complejos. El nombre está relacionado con los distintivos patrones en zigzag entrelazados que se forman a lo largo de la urdimbre mediante una técnica de tejido con ganchos dobles. Tradicionalmente, el mowj se tejía con patrones de cuadros pequeños y grandes, entre los que el azul marino, el naranja y el rojo oscuro figuraban como algunos de los colores más característicos utilizados por las comunidades nómadas de habla kurda.

También se han empleado ampliamente otros colores, como el verde, crema, negro, azul y distintas tonalidades de rojo claro y oscuro. El mowj-bafi tiene una larga historia en Qazvin y se cree que floreció en la región desde la época safávida. Su práctica continuada refleja la perdurabilidad de las tradiciones textiles de la provincia y de las comunidades que las han preservado durante generaciones. En 2011, el mowj-bafi fue inscrito oficialmente en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional de Irán bajo la denominación de la provincia de Qazvin, en reconocimiento a su importancia cultural y al lugar que ocupa dentro de la artesanía tradicional de la región.

Dah yek duzi: una antigua técnica de bordado Entre las técnicas tradicionales de bordado de Qazvin se encuentra el dah yek duzi, una distintiva modalidad de bordado decorativo cuyos orígenes se remontan al período sasánida. El término dah yek significa literalmente «una décima parte» y hace referencia a la propia técnica: la aguja y el hilo se pasan repetidamente diez veces por un mismo punto antes de fijarlos a la tela mediante una puntada. Este proceso crea un característico efecto decorativo en relieve que confiere al bordado su particular textura y apariencia. Tradicionalmente, el dah yek duzi se ha utilizado para adornar una amplia variedad de objetos, entre ellos los bordes de prendas de vestir, marcos de espejos, cortinas finas, bolsas y bolsitas, estuches para agujas, sombreros, paneles decorativos, cubiertas para el Corán, bolsas para dinero y estuches para plumas.

Generalmente se prefieren tejidos como el satén, el termeh y el terciopelo, ya que su resistencia y estructura les permiten soportar las repetidas puntadas que requiere esta técnica. Durante el período islámico, el dah yek duzi también pasó a formar parte del arte y la decoración religiosa. Los artesanos iraníes emplearon esta técnica para ornamentar cortinas y coberturas asociadas con la Kaaba, así como las cubiertas decorativas de los santuarios de los imanes y sus descendientes. La presencia continuada del dah yek duzi tanto en objetos de uso cotidiano como en el arte sacro refleja el vínculo perdurable entre las tradiciones textiles iraníes, la artesanía y la expresión cultural.

Una riqueza de patrimonio cultural inmaterial Estas artesanías representan solo una parte del rico patrimonio artesanal de Qazvin. Hasta la fecha, 44 artes y oficios tradicionales de la provincia de Qazvin han sido inscritos oficialmente como parte del patrimonio cultural inmaterial nacional de Irán. Entre ellos se encuentran el mowj-bafi, el zareh-bafi (tejido de cota de malla), el pan bafi, el patchwork, la encuadernación tradicional, el tabaq sazi, el trabajo de muqarnas, la artesanía del cobre, la pintura sobre vidrio invertido, el tejido de alfombras, el tejido de kilims de Ardagh, el jajim bafi, la fabricación de giveh y el bordado de giveh en Takestan. En conjunto, estas tradiciones ponen de manifiesto la extraordinaria diversidad de conocimientos y habilidades preservados y practicados por generaciones de artesanos de Qazvin, con las mujeres desempeñando un papel especialmente importante en el tejido y el bordado tradicionales.

En la actualidad, la provincia cuenta con al menos 7500 artistas y artesanos que trabajan en distintos ámbitos de las artes y artesanías tradicionales. Según Maryam Mahdavi, directora en funciones del Departamento de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanías de Qazvin, este sector generó empleo para 1665 personas durante el año anterior y contribuyó a exportaciones de productos artesanales por un valor de 1,6 millones de dólares. Estas cifras ponen de relieve que las artesanías tradicionales de Qazvin no solo constituyen una parte fundamental del patrimonio cultural de la provincia, sino también un sector económico vivo que continúa generando medios de subsistencia y conectando la artesanía local con mercados más allá de la región. Descubre Irán: Qazvin, corazón de la centenaria tradición caligráfica iraní | HISPANTV Qazvin, considerada la capital de la caligrafía iraní, conserva una tradición centenaria que alcanzó su esplendor bajo los safávidas y sigue viva hoy.

Las mujeres como guardianas —e innovadoras— de la tradición Las mujeres desempeñan un papel especialmente destacado en el sector de la artesanía de Qazvin. Según Maryam Bidkham, directora general de Asuntos de la Mujer y la Familia de la Gobernación de la provincia de Qazvin, un gran número de mujeres de toda la provincia se dedica a las artesanías. Señala que más de 12 000 mujeres cuentan únicamente con licencias para trabajar en el sector de la artesanía y el patrimonio cultural, lo que pone de relieve la capacidad productiva de las mujeres de la provincia. Muchas artesanas heredan estos conocimientos dentro de sus familias y comunidades locales, donde los aprenden de sus madres y abuelas.

Al hacerlo, preservan mucho más que las técnicas de tejido y bordado. También salvaguardan los motivos, las paletas de colores y los conocimientos autóctonos que forman parte de estas artesanías. El uso de tintes naturales, como cáscaras de nuez, pieles de cebolla, hojas de morera y plantas disponibles localmente en el pan bafi, así como la transmisión de motivos geométricos e intuitivos de una generación a otra, son ejemplos de conocimientos que perduran junto con los productos terminados. Pero las mujeres no son simplemente las «guardianas» de la tradición.

También están contribuyendo a transformar estas tradiciones y convertirlas en parte de la economía contemporánea. Mantener vivas las artesanías tradicionales no significa congelarlas en el pasado. Al adaptar la manera en que se utilizan los productos, experimentar con nuevos materiales y combinaciones e introducir las artesanías tradicionales en los mercados urbanos y contemporáneos, los artesanos están encontrando nuevas formas de conectar los conocimientos heredados con la vida moderna. Hoy, la comunidad artesanal de Qazvin demuestra que el patrimonio tradicional no pertenece únicamente al pasado.

Es una tradición viva que continúa evolucionando, adaptándose y encontrando nuevos espacios en la vida contemporánea. Tejedores y bordadores preservan los métodos tradicionales de tejido, teñido y elaboración de motivos, al tiempo que aplican estas mismas habilidades a productos que responden a los gustos modernos y a las necesidades de los consumidores. Los kilims, por ejemplo, ya no se utilizan únicamente como revestimientos para el suelo, sino que se han convertido en elementos de la decoración contemporánea de los hogares. Del mismo modo, las delicadas bandas elaboradas mediante el pan bafi pueden incorporarse a prendas de vestir modernas, accesorios y diseños de moda.

De este modo, las artesanías de Qazvin son mucho más que recuerdos de una época pasada. Constituyen un patrimonio vivo, sostenido por la continuidad, la creatividad y la innovación, y transmitido por una nueva generación de artesanos que está dando a los conocimientos tradicionales un lugar significativo en el mundo actual.