Hay quien cree que la IA puede hundir Bitcoin más de un 50% en los próximos dos años. Vitalik Buterin no solo discrepa: asegura que el 90% de su fortuna ya depende de que esa predicción falle

Hay quien cree que la IA puede hundir Bitcoin más de un 50% en los próximos dos años. Vitalik Buterin no solo discrepa: asegura que el 90% de su fortuna ya depende de que esa predicción falle

La inteligencia artificial está haciendo algo incómodo para la ciberseguridad: tareas que antes exigían bastante experiencia pueden automatizarse, acelerarse o ponerse al alcance de atacantes mucho menos preparados. En el mundo de las criptomonedas , donde una vulnerabilidad puede traducirse directamente en millones de dólares desaparecidos, la preocupación es especialmente evidente. La pregunta es hasta dónde puede llegar. El inversor tecnológico Liron Shapira acaba de plantear uno de los escenarios más extremos: estima con un 50% de confianza que el precio de bitcoin podría desplomarse más de un 50% durante los próximos dos años porque los avances de la IA acabarán cuestionando las garantías de seguridad que muchos inversores atribuyen actualmente a la red.

Vitalik Buterin no está de acuerdo. Y el cocreador de Ethereum asegura que su exposición económica al resultado de esa discusión ya es bastante considerable. Buterin cree que estamos mirando el peligro equivocado © flickr / techcrunch. En su respuesta a Shapira, Buterin aseguró ser “bastante optimista” sobre la ciberseguridad a largo plazo .

Su argumento parte de separar dos problemas que pueden parecer similares desde fuera, pero técnicamente son muy diferentes. Una IA extremadamente competente podría descubrir vulnerabilidades en clientes de Bitcoin, infraestructuras de mining pools, servicios conectados a la red o determinados componentes de comunicación. Pero eso no equivale necesariamente a romper Bitcoin . Muchos de esos problemas pueden solucionarse actualizando software.

Los operadores instalan un parche, los pools modifican sus sistemas y la red continúa funcionando sin necesidad de ponerse de acuerdo para cambiar las reglas fundamentales del protocolo. Lo verdaderamente grave sería algo bastante distinto: que la IA encontrase una manera práctica de quebrar las funciones criptográficas que protegen Bitcoin o el propio mecanismo de prueba de trabajo . Buterin considera que la probabilidad de un escenario semejante es muy pequeña. Y añadió un detalle especialmente llamativo.

Podría apostar formalmente contra Shapira, explicó, pero aproximadamente el 90% de su patrimonio ya está invertido en criptomonedas, principalmente Ethereum . Si la amenaza descrita fuese capaz de destruir las garantías criptográficas fundamentales de Bitcoin, difícilmente Ethereum permanecería ajeno al problema. El problema es que los ataques sí se están multiplicando © MikeBogosian / Wikimedia. Que Buterin descarte un colapso del núcleo de Bitcoin no significa que la amenaza de la IA sea imaginaria.

El primer semestre de 2026 fue, de hecho, el periodo con más hackeos registrados hasta ahora en el ecosistema cripto, según datos de la firma de seguridad Blockaid recogidos por The Block . Durante esos seis meses se verificaron más incidentes que durante todo 2025 y las pérdidas superaron los 1.000 millones de dólares. Blockaid contabilizó 212 incidentes durante ese periodo. Otros análisis del sector sitúan el aumento en torno al 240% frente al conjunto de 2025 .

Y el patrón está cambiando. No siempre hace falta encontrar una vulnerabilidad espectacular en una blockchain . Claves privadas comprometidas, ingeniería social, wallets, interfaces, servidores y herramientas externas pueden convertirse en objetivos mucho más sencillos. Ese matiz es precisamente el que sostiene buena parte de la posición de Buterin : una blockchain puede mantener intacta su criptografía mientras todo lo construido alrededor de ella recibe ataques constantemente.

Romper Bitcoin no es lo mismo que hackear algo que utiliza Bitcoin Ahí está la diferencia importante. Una IA capaz de encontrar rápidamente un fallo en una wallet podría provocar pérdidas enormes. También podría descubrir una vulnerabilidad en un cliente o automatizar miles de intentos de ataque simultáneos. Todo eso sería grave, pero seguiría sin demostrar que SHA-256, la prueba de trabajo o las reglas fundamentales de Bitcoin hayan dejado de ser seguras.

La apuesta de Buterin es que, mientras los ataques periféricos pueden aumentar, el núcleo criptográfico tendrá tiempo para adaptarse a las nuevas amenazas. Shapira, en cambio, introduce otro elemento: quizá ni siquiera sea necesario destruir técnicamente Bitcoin . Si la IA consigue sembrar suficientes dudas sobre las garantías que los inversores daban por hechas, una pérdida de confianza podría ser suficiente para provocar una caída violenta del precio. Son dos formas muy distintas de mirar el mismo futuro.

Una teme que la IA encuentre finalmente una grieta que cambie las reglas del juego. La otra acepta que habrá muchas grietas, pero confía en que las realmente capaces de derribar los cimientos sigan siendo extraordinariamente difíciles de encontrar.