Para nadie es un secreto que Pamela Anderson ha sido uno de los mayores sex symbol de la cultura pop, ello gracias en buena parte a su actuación en la famosa serie televisiva Baywatch. Sin embargo, no todo fue color de rosa en aquella época, pues en medio de la fama y el éxito, la actriz recibió un duro diagnóstico médico junto a una reducida expectativa de vida. Al asistir al Festival de Cine de Venecia, la estrella canadoestadounidense habló sobre lo que consideró fue su “sentencia de muerte”, pero aseguró no sentirse como una víctima. La noche del pasado 6 de septiembre, Pamela asistió a la gala anual amfAR Venecia, en el marco de la edición 83 del Festival Internacional de Cine de Venecia.
Este evento benéfico, que recauda fondos para la investigación biomédica contra el VIH/SIDA, tuvo como protagonista a la actriz, pues recibió el prestigioso galardón amfAR Award of Courage 2026. Anderson fue reconocida por su trayectoria filantrópica, su labor en la concientización sobre la hepatitis C y su lucha contra el estigma de las enfermedades. Al recibir el premio, Pamela pronunció un poderoso discurso recogido por Variety en el que se sinceró sobre su propia lucha de salud. “A finales de los 90, cuando me diagnosticaron hepatitis C, no había cura. Fue una sentencia de muerte.
Eso fue lo que me dijo mi médico: que probablemente me quedaban unos diez años de vida”, recordó la actriz de 59 años recordar el momento en el que le dieron su diagnóstico de hepatitis C a finales de la década de 1990, cuando no existía cura para el virus. “Estoy segura de que eso influyó y corrompió mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Me cambió la vida por completo”, continuó Pamela, quien es madre de Brandon Thomas y Dylan Jagger, de 30 y 28 años respectivamente, a quienes tuvo durante su matrimonio con el baterista Tommy Lee. “Me alegra poder decir ahora que estoy libre de hepatitis C, pero mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Me acompaña; me persigue”, continuó la actriz. “Y al igual que el abuso sexual que sufrí de niña, sentía como si estuviera grabado en mi frente: mercancía dañada.
Y me presentaba como tal”, confesó. “Mi verdad se ha manifestado a través de mi trabajo, encontrando maneras de expresarme mediante las artes. Me dio la munición que necesitaba, una vida fértil para usar y experimentar”, agregó Anderson, quien estrena en el festival su película Place to Be. “No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más ahora de lo que jamás hubiera imaginado… No soy la damisela en apuros, por muy fácil que parezca interpretar ese papel”, declaró.. Pamela Anderson usó todos ahorros para pagar el tratamiento En 2011, años después de que Pamela Anderson recibiera aquel duro diagnóstico médico (el cual hizo público en 2002), se creó y aprobó un tratamiento eficaz contra la hepatitis C y casi sin efectos secundarios. "Diez años después, aunque parezcan borrosos, llegó la cura.
Tuve suerte, me la ofrecieron en sus primeras etapas, y necesité todo lo que tenía en el banco para pagarla (porque) aún no estaba cubierta por el seguro, y sentí una tremenda culpa porque a otros no se les concedió el mismo acceso”, confesó en su discurso en la gala amfAR. “Necesité todos mis ahorros para pagar el tratamiento”, contó. Cuatro años después, en 2015, la actriz anunció en sus redes sociales que estaba libre de hepatitis C tras probar un nuevo tratamiento antiviral. “¡¡¡Estoy curada!!! Acabo de enterarme. Rezo para que cualquier persona que viva con hepatitis C pueda acceder al tratamiento o costearlo.
Pronto estará más disponible. Sé que todavía es difícil conseguirlo… No pierdas la esperanza”, expresó entonces.