Golazos de oro

Golazos de oro

Raphinha tampoco está, incomprensiblemente, en la descosida lista de los 30 candidatos al Balón de Oro, pero ante el Feyenoord, en la primera jornada de Champions, marcó un doblete. El primero fue un golazo, sentando al unísono a dos defensas del equipo holandés y abriendo la lata de la Copa de Europa. Luego, Adeyemi anotaría otro golazo, con la derecha y el tercero fue obra de una pareja de ausentes del Balón de Oro: Pedri asistiendo de forma magistral a Raphinha. No faltó el tanto de Lamine en una falta directa en la que se abrió la barrera, confirmando que Yamal es un serio candidato a lanzar los directos.

Los tres delanteros iniciales elegidos por Flick habían marcado. En el 83 entró el nueve-nueve, Gabriel Jesus, de 1,75 de estatura y dos minutos más tarde cabeceó el quinto gol a centro de un Lamine que tendrá imágenes que inundarán el mundo con un gol, una asistencia y un regate espectacular. Todo con su firma, dedicado a los que votan por el Balón de Oro. El Barça ha anotado cinco goles en cuatro de los cinco partidos disputados hasta ahora.

Raphinha lleva ya ocho en su casillero y más tantos que Mbappé en laLiga y en la Champions, aunque esto no haya hecho más que empezar. Hasta Dembélé, el otro jugador citado por el francés blanco, anotó más goles que Kylian en la primera jornada de Copa de Europa. El Barça superó al Feyenoord no solo con cinco goles y un 69 por ciento de posesión sino también con una sensación implacable de autoridad. Flick pidió más control y lo hubo.

La entrada de Olmo aumenta la diversidad de acciones ofensivas, pero este equipo tiene delante muchas opciones desde la derecha o la izquierda, con Lamine, Gordon, Adeyemi, las entradas de Fermín o Cancelo y hasta los remates de Gabriel en los pocos minutos en los que ha actuado. Todo el mundo puede hacer de nueve. La fuerza ofensiva del Barça es muy potente. Los goles llegan como la culminación del buen juego.

No es un equipo solo de pegada (lleva 22 goles en cinco partidos) sino que elabora fútbol para definir al final. Hubiera merecido acabar con la portería a cero, pero encajó un gol. Es difícil para el Barça que no le marquen en Europa, pero con un promedio de casi cinco por partido no hay problema.