Aunque ha conquistado China en 2 años, Xiaomi lo tiene más difícil en Europa por dos claras razones

Aunque ha conquistado China en 2 años, Xiaomi lo tiene más difícil en Europa por dos claras razones

Coches Eléctricos Aunque ha conquistado China en 2 años, Xiaomi lo tiene más difícil en Europa por dos claras razones La compañía comenzará a vender sus coches eléctricos en Europa en 2027, pero deberá seguir una estrategia distinta. Xiaomi prepara su desembarco europeo después de crecer a gran velocidad en China. Rubén Leal 10/09/2026 08:30 Actualizado a 10/09/2026 08:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora Xiaomi necesitó poco más de dos años para pasar de no fabricar ningún automóvil a superar las 700.000 entregas en China. Ahora prepara el siguiente paso: vender sus coches eléctricos en Europa a partir de 2027. Pero su desembarco tendrá una diferencia importante respecto a la estrategia que ha utilizado en su mercado doméstico: aquí necesita apoyarse en concesionarios tradicionales. Alemania será uno de los primeros mercados.

Xiaomi Auto ha firmado acuerdos con ocho grupos de distribución para crear allí su futura red comercial y posventa, según South China Morning Post. Entre los socios aparecen LUEG Mobility, vinculada históricamente a Mercedes-Benz, y Emil Frey Germany, uno de los grandes grupos europeos de distribución de automóviles. La berlina eléctrica Xiaomi SU7 es una de sus propuestas. La decisión resulta especialmente significativa para una empresa tecnológica acostumbrada a vender buena parte de sus productos mediante canales propios y digitales.

Xiaomi quiere concesionarios antes que tiendas de móviles para vender coches Un automóvil plantea un problema diferente al de un teléfono. El comprador quiere probarlo, verlo físicamente y tener cierta confianza sobre mantenimiento, reparaciones y asistencia después de la compra. Asociarse con distribuidores ya establecidos permite a Xiaomi acceder de golpe a esa infraestructura sin construir desde cero una red europea. También reduce uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan las nuevas marcas chinas: convencer a un cliente que puede conocer perfectamente sus teléfonos, pero que todavía no tiene experiencia comprando uno de sus coches.

El otro modelo que vende en China es un SUV denominado Xiaomi YU7. La compañía tampoco llega completamente a ciegas. Ya dispone de un centro de investigación y desarrollo en Múnich, otra señal de que Europa forma parte de su estrategia a largo plazo. El precio europeo será uno de sus grandes problemas Xiaomi ha ganado notoriedad en China con modelos como el SU7 y el YU7, combinando prestaciones, tecnología y precios muy competitivos.

Replicar esa fórmula en Europa será bastante más complicado. La compañía no participó en la investigación antisubvenciones que la Comisión Europea inició en 2023 porque entonces todavía no comercializaba su primer coche. Por ello, sus eléctricos importados podrían quedar sujetos al derecho compensatorio máximo del 35,3%, al que se suma el arancel general del 10% aplicado a los automóviles importados desde China. Eso obligará a Xiaomi a encontrar un equilibrio entre precio, equipamiento y margen mucho más difícil que en su mercado doméstico.

Los aranceles pueden ser un problema. Europa será una prueba muy distinta a China En casa, Xiaomi partía con una ventaja enorme. Millones de consumidores ya conocían sus teléfonos, televisores y dispositivos conectados antes de que apareciera el primer Xiaomi SU7. Europa será diferente.

Aquí tendrá que competir con Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Tesla, BYD, Xpeng, Leapmotor y muchas otras marcas, al mismo tiempo que construye reputación como fabricante de automóviles. Precisamente por eso resulta interesante que Xiaomi no intente reinventarlo todo. En lugar de prescindir del concesionario, ha decidido utilizar una estructura que el comprador europeo ya conoce. Después de demostrar que una empresa de electrónica podía convertirse rápidamente en fabricante de coches, Xiaomi afronta ahora una prueba posiblemente más difícil: demostrar que el éxito conseguido en China también puede viajar a Europa, aunque para hacerlo tenga que adaptar parte de la fórmula que le permitió llegar hasta aquí.

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