Esa política y su recrudecimiento mediante un cerco energético limitan el acceso a combustibles, recursos, equipamientos y tecnologías indispensables para el funcionamiento de los servicios educativos, denunció la representante de la mayor de las Antillas. En el contexto de la Conferencia Mundial sobre “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad”, en el sureño estado de Chiapas, Trujillo recalcó que resulta prioridad del Gobierno cubano garantizar el derecho a la educación, aun en medio de estas difíciles circunstancias. Apuntó que, como expresión de la voluntad política de la administración, con la participación de las familias, organismos y organizaciones del sector estatal y no estatal, se logró garantizar la culminación del curso escolar pasado y crear las condiciones para el siguiente, iniciado el 1 de septiembre último. La ministra intervino en el panel dedicado a “Cómo la alfabetización puede contribuir a las tres dimensiones interrelacionadas del desarrollo sostenible: las personas, el planeta y la prosperidad, así como a la paz”.
Resaltó que no puede existir verdadera paz, desarrollo y libertad sin cultura, y que la alfabetización constituye un punto de partida esencial para alcanzarlos. De acuerdo con un mensaje publicado por la Embajada en su cuenta de la red social X, la titular llamó a comprender la alfabetización como un proceso permanente, que no concluye con la adquisición de las competencias básicas de lectura y escritura. Ante la acelerada transformación tecnológica, incluida la expansión de la inteligencia artificial, mencionó la necesidad de preparar a las personas para enfrentar nuevos desafíos y desarrollar las competencias necesarias para estar a la altura de su tiempo. Trujillo destacó la experiencia cubana, cuya campaña nacional de alfabetización de 1961 permitió declarar a Cuba, el 22 de diciembre de ese año, primer territorio libre de analfabetismo en América Latina.
Según agregó, a aquella histórica movilización sucedió una política de continuidad educativa y cooperación internacional que trascendió las fronteras de la isla, entre cuyas principales expresiones se encuentra el programa “Yo, sí puedo”, puesto a disposición de otros pueblos desde 2003. Acorde con datos del Ministerio de Educación, el programa desarrollado por la isla y sus sucesivas actualizaciones han sido implementados en más de 35 países y han contribuido a alfabetizar a más de 11 millones de personas, adaptándose a diferentes contextos culturales, idiomas y lenguas originarias. mar/las