Leer en la aplicación Hace décadas que la carrera de Julia Ormond se mantiene a través de papeles secundarios en películas y series de televisión, pero hubo un momento en los años 90 en que la actriz experimentó la cima de su éxito, especialmente a raíz de su papel protagonista en algunas famosas películas románticas de la época. El ejemplo más claro es sin duda su personaje en la mítica cinta Leyendas de pasión , en la que tres hermanos interpretados por Brad Pitt , Aidan Quinn y Henry Thomas y , se enfrentaban por su amor. Asimismo, otros de sus papeles más famosos en la década de los 90 los protagonizó en Sabrina (y sus amores) y El Primer Caballero , que coprotagonizó junto a Richard Gere . La actriz británica, que ahora tiene 61, debutó en Hollywood precisamente con Leyendas de pasión y hace unos años, en una entrevista con AV Club en la que repasaba su trayectoria, recordó cómo le impactó cómo se vivía allí la fama.
Leyendas de pasión Fecha de estreno 10 de marzo de 1995 | 2h 13min Dirigida por Edward Zwick Con Anthony Hopkins , Brad Pitt , Aidan Quinn Medios 2,6 Usuarios 4,3 Streaming "Los ingleses somos muy, muy diferentes. Recuerdo cómo fue para mí, como inglesa, encontrarme con la cultura estadounidense. Vengo de una familia donde podría contar con los dedos de las dos manos las veces que mis padres me dijeron que me querían antes de que yo cumpliera 21 años; o incluso con una sola mano, la verdad. No es que no nos queramos; es que no lo expresamos de la misma manera", contextualizó Ormond antes de compartir una anécdota en Nueva York. "Recuerdo estar en una farmacia en Nueva York, en Manhattan, la primera de la fila, y una chica me miró y dijo '¡Ay, Dios mío, te adoro!'.
Pensé que estaba loca. Me quedé muy desconcertada. Creo que me lo tomé todo demasiado al pie de la letra". Según recordaría la actriz, la situación tan novedosa le resultó "abrumadora" durante muchos años, aunque no siempre le pasaba a ella directamente.
También le resultaba impactante cómo la gente reaccionaba ante algunos de sus compañeros de rodaje y, sin ir más lejos, ella misma acabó viviendo en sus carnes cómo Richard Gere no podía permitirse el lujo de caminar por la calle como una persona normal. "A mí me reconocían a veces, pero trabajaba con personas que, literalmente, no podían caminar por la calle sin que la gente dijera sus nombres al pasar. Y eso era lo que me asustaba". Recuerdo uno de esos momentos con Richard [Gere], en el que insistí en que saliéramos a ver al Blue Man Group. Él me dijo: 'No puedo hacer eso'.
Y dije: 'Sí, puedes. Te protegeré con karate o lo que haga falta' Sin embargo, rápido se dio cuenta de la realidad del actor: "Recuerdo que al salir del cine se formó una multitud muy rápidamente. A él lo metieron casi a empujones en un taxi y se marchó. Esa experiencia de ver lo que implica ser una estrella de primerísimo nivel me hizo replantearme el valor del anonimato y el poder de pasar desapercibido en una ciudad.
Poder sentir que caminas entre la gente por Nueva York -o por París, Londres o donde sea- y hacerlo con naturalidad. Para quienes están a ese nivel, es algo casi imposible sin ir disfrazados. Y, curiosamente, el disfraz hace que la gente se fije aún más en ti".