de la competición. Y es que, según las últimas informaciones, Riot Games trabaja en cerrar un acuerdo de patrocinio con empresas de mercados predictivos. La desarrolladora ha estado en conversaciones tanto con Polymarket como con Kalshi, las dos gigantes de este sector, buscando cerrar un acuerdo que le permita sacar más provecho económico de las competiciones de sus principales videojuegos. La noticia ha llegado a través de un artículo de Cecilia D’Anastasio en Bloomberg, y ha sido confirmada por la propia Riot Games. "Los mercados predictivos son un espacio emergente que estamos evaluando; prestando especial atención a proteger la integridad competitiva, al valor potencial que tendrían para los equipos, el impacto en la experiencia de los aficionados y la coherencia con nuestros objetivos generales para el ecosistema", le decía un portavoz de la compañía al medio estadounidense.
La polémica en caso de que el acuerdo finalmente fructifique está más que servida. Los mercados predictivos han protagonizado varios escándalos a lo largo de los últimos años por el uso de información privilegiada y la falta de regulación. No ofrecen las garantías legales y de protección de las casas de apuestas tradicionales —un negocio también problemático pero al menos regulado— y en muchas ocasiones la ética de estos servicios ha estado en tela de juicio. Kalshi, por ejemplo, permitía apostar a si habría escasez de alimentos en Palestina durante el genocidio de Gaza.
League of Legends también tiene un pasado problemático con las apuestas. En China ha habido varias ocasiones en las que tanto la primera como la segunda división se han visto afectadas por redes de amaño de partidos que acabaron con el baneo de decenas de jugadores y, más recientemente, la liga de Vietnam debió de suspenderse por este mismo problema. Aceptar un patrocinio de estas características es, en cierto modo, promover la misma herramienta que ha arruinado la reputación de muchas de las competiciones organizadas por la compañía. Un sector en problemas A lo largo de los últimos años, las competiciones de Riot Games han sufrido un descenso tanto de ingresos como de audiencias.
Esta decadencia ha llevado a la desarrolladora a buscar soluciones cada vez más desesperadas. Se abrió la puerta al ‘costreaming’ para que creadores como Ibai o Kameto pudieran transmitir los partidos de sus equipos y, cuando eso no fue suficiente, empezaron a buscar vías de monetización éticamente cuestionables. Primero se le permitió al régimen de Arabia Saudí organizar sus propias competiciones de League of Legends y Valorant, y ahora parece que le toca el turno a negocios no regulados potencialmente dañinos para los espectadores. En 3DJuegos | ¿Es el juego de Wolverine algo más que un Spider-Man sobre raíles?
Análisis de Marvel Lobezno. En 3DJuegos | Ni el exjefe de Sony entiende lo que ha hecho PlayStation con Kojima y lo deja claro con solo 17 letras y un emoji.