Hay nombres que te extraña ver juntos en una misma frase, pero no debería pasar con John Carmack y Steve Jobs. El padre de DOOM y el cofundador de Apple junto a Steve Wozniak mantenían una relación profesional y de admiración mutua, pero no fue lo único. En 2018, siete años después de la muerte de quien fue su amigo, Carmack recordó cómo lo que comenzó como admiración acabó derivando en una relación de amistad cercana que el mismo responsable de id Software citó como única, porque él podía plantarle cara a Jobs y que éste le diera la razón. De hecho, la relación entre ambos comenzó mucho antes de que Carmack colaborara directamente con Apple.
Como aficionado a los ordenadores de Apple durante su adolescencia, Jobs y Steve Wozniak eran para él figuras casi divinas en materia de ordenadores. Más adelante, mientras Carmack empezaba a hacerse un hueco en el mercado vendiendo software, descubrió NeXT, la empresa que fundó Steve Jobs tras su salida forzosa de Apple en 1985, poniendo fin a su primera etapa en la compañía. Tal fue la admiración que, con DOOM, Carmack quiso añadir el mensaje "desarrollado en un ordenador NeXT" para homenajear el trabajo de Jobs, pero la compañía se negó. Con el tiempo, y después de que DOOM se convirtiera en un fenómeno de masas, Carmack recibió la noticia de que Jobs había cambiado de opinión y estaba dispuesto a permitir la marca de NeXT en el juego.
Era tarde, el juego ya estaba en el mercado, pero esto acercó a ambos hasta el punto de que, cuando el cofundador de Apple volvió a la compañía en 1997, invitó a Carmack a hablar sobre el auge de los videojuegos en los PC personales frente a sus ingenieros y ejecutivos, y frente a miembros de la industria tecnológica. Cuando Carmack empezó a llevarle la contraria a Steve Jobs Lo curioso es que esta charla marcó un momento decisivo en la relación de ambos y que se repitió año tras año: Carmack cuestionaba a Jobs en todo momento, y el de Apple hacía lo mismo con su amigo. "Teníamos muchas discusiones", citó Carmack en su post de Facebook hace ya ocho años. En ocasiones, según relató, Jobs hablaba con absoluta confianza sobre cuestiones técnicas en las que simplemente no tenía razón, pero cuando Carmack consideraba que conocía bien el asunto, se mantenía firme frente a él. Ambos se respetaban y podían hablar de lo que estaban haciendo mal y mantener ese respeto, aunque no siempre era fácil.
En una ocasión, el ejecutivo de Apple intentó convencer a Carmack de que hiciera una conferencia durante el mismo día de su boda. "Con una gran sonrisa y mucho encanto, sugirió que la pospusiéramos. Nos negamos, pero él insistió", añadió el diseñador, quien recordó como su prometida llegó incluso a plantarse frente a Jobs y decirle "si tanto quieres a 'mi' John, deberías convencer a John Lasseter (mítico animador y ex director creativo de Pixar, quien trabajó como ingeniero en Apple) para que dé una charla en mi empresa". Jobs pasó de mostrarse encantador a mostrarse gélido en un abrir y cerrar de ojos y Carmack jamás dio esa conferencia en Apple. A pesar de esos enfrentamientos, Carmack admiraba la actitud de Jobs: cuando tenía claro qué quería hacer, tomaba una decisión y seguía adelante con ella. "Las órdenes se daban, las compañías se adquirían, las presentaciones se programaban y no había nada que se pudiera hacer", recordó.
Su relación con Jobs, sin embargo, fue deteriorándose. Durante una conferencia centrada en DOOM 3, algunos responsables de Apple querían que modificara el juego porque "a Steve no le gusta la sangre". Carmack decidió acudir directamente a Jobs, quien respondió al correo dirigido a todo el equipo: "Confío en ti, John, haz lo que creas que es genial". Y aprovechando el anuncio de las especificaciones y precios de los nuevos iPhone 18 Pro e iPhone Duo, que por cierto ha multiplicado por cuatro su precio en 19 años, el peor momento de la relación entre ambos llegó con el primer móvil de la compañía.
Carmack llevaba años defendiendo ante Jobs que Apple debía fabricar un teléfono móvil. Sin embargo, con el primer móvil de la compañía, ambos protagonizaron una pelea que llegó a la prensa. Carmack defendía que se diera la oportunidad a desarrolladores externos para crear aplicaciones nativas, mientras que Jobs pensó en apps que funcionasen a través de Safari. Tal fue el revuelo que, según se dice, al diseñador de DOOM no le enviaron un kit de desarrollo del móvil para poder trabajar con él.
Poco después, recibió una llamada de Jobs que rechazó porque estaba ocupado; unos minutos más tarde le avisaron de que era Steve quien iba a llamarle. "Oops", recuerda Carmack. Aquella fue, lamentablemente, su última interacción con él. Carmack llegó a reconocer que no se despidió de Jobs antes de su muerte, algo que lamenta incluso a día de hoy. El diseñador de DOOM es consciente de lo que se dice de su antiguo amigo, que era autoritario, exigente, poco empático o manipulador; incluso podría corroborar muchos de estos aspectos, pero prefiere quedarse con cómo Jobs dejó una huella imborrable en su carrera y su vida. "Sé perfectamente cómo era y reconozco sus defectos.
Pero su influencia en mi trayectoria fue enorme y, cuando él me necesitaba, yo acudía", terminó por añadir. Imagen | Wikicommons En 3DJuegos | Hoy todos los jugadores están tristes. Bobby Prince, compositor de DOOM y figura legendaria de la industria, ha fallecido