Los coches eléctricos esperan utilizar las baterías de silicio-carbono que ya se incluyen en algunos teléfonos móviles ultrafinos

Los coches eléctricos esperan utilizar las baterías de silicio-carbono que ya se incluyen en algunos teléfonos móviles ultrafinos

Coches Eléctricos Los coches eléctricos esperan utilizar las baterías de silicio-carbono que ya se incluyen en algunos teléfonos móviles ultrafinos Con esta combinación de elementos (silicio-carbono) estas baterías, con capacidades similares a las de litio, ya están presentes en móviles ultrafinos prometiendo más autonomía y cargas ultrarrápidas, para los coches eléctricos. Algunas marcas de móviles ya han empezado a incorporarlas en dispositivos que se venden al público. Gemini Gonzalo García 12/09/2026 15:00 Actualizado a 12/09/2026 15:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La sustitución parcial del grafito por compuestos de silicio-carbono en los ánodos de las baterías está dejando de ser una promesa y ha comenzado a verse en productos comerciales: varios fabricantes de teléfonos como Honor, OnePlus, Xiaomi, Realme y OPPO integran ya estas celdas en algunos modelos para aumentar la capacidad sin engrosar el dispositivo. Por ejemplo, el Honor Magic 5 Pro en su versión china monta una batería de 5.450 mAh, frente a los 5.100 mAh de su versión internacional con ánodo de iones de litio; y el prototipo Tecno Spark Slim expuesto en el Mobile World Congress incorpora 5.200 mAh en apenas 5,75 mm de grosor. El Tecno Spark Slim presume de un diseño ultrafino de 5,75 milímetros, con una gran batería de 5.200 mAh. Silicio-Carbono en vehículos eléctricos Este éxito en telefonía alimenta la expectativa de que la misma química mejore notablemente los próximos coches eléctricos: mayor densidad energética, tiempos de carga más cortos y un diseño de paquete más compacto.

En términos teóricos, el silicio tiene una capacidad de almacenamiento aproximada diez veces superior al grafito, lo que abre la puerta a baterías con densidades energéticas notablemente mayores y, por tanto, más autonomía. Más allá de la teoría, empresas como la taiwanesa ProLogium aseguran avances llamativos: la compañía ha presentado prototipos que, según sus datos, podrían proporcionar hasta 300 km de autonomía tras una carga de apenas cinco minutos. Si estas cifras se confirman a escala real, significarían un cambio de paradigma en la usabilidad del vehículo eléctrico al eliminar una de sus barreras principales: los tiempos de recarga. Sin embargo, el camino hacia el automóvil es más complejo que el recorrido por los móviles.

El silicio sufre un problema físico: se expande y contrae de forma considerable durante los ciclos de carga y descarga, lo que provoca fatiga y pérdida de capacidad si no se controla. La respuesta de la industria ha sido combinar silicio con carbono en compuestos que amortiguan ese movimiento y mejoran la durabilidad, pero la solución aún exige ajustes finos en materiales, procesos y diseño de celdas para alcanzar la vida útil exigida en automoción. Prologium ha desarrollado una celda basada en una química de silicio y carbono orientada a mejorar el rendimiento energético. El atractivo económico también pesa: sustituir materiales caros y menos abundantes como el cobalto por silicio podría reducir el coste por kWh en torno a un 30 %, una cifra con impacto directo en el precio final del vehículo y en la aceleración de la adopción masiva.

No obstante, esa reducción proyectada depende de escalado industrial, suministro de materia prima y procesos de fabricación que hoy no están plenamente desarrollados para el volumen automotriz. En Europa y en España ya hay iniciativas científicas e industriales que buscan cubrir ese hueco: Floatech (derivada del instituto IMDEA Materiales) trabaja en ánodos de silicio que, según sus responsables, permiten almacenar hasta diez veces más carga que las baterías convencionales y se fabrican sin solventes ni polímeros, reduciendo costes y huella de CO₂. A la vez, empresas como Sila y Group14 Technologies avanzan en la producción a escala de compuestos silicio-carbono orientados a automoción. El silicio puede almacenar hasta diez veces más energía que el grafito utilizado en las baterías convencionales.

La industria automovilística también ha puesto recursos sobre la mesa: desde fabricantes tradicionales hasta compañías tecnológicas investigan baterías con ánodos de silicio para modelos de altas prestaciones y uso masivo. Porsche, por ejemplo, explora tecnologías de alto rendimiento con silicio para sus vehículos. Pero la homologación, la garantía de seguridad térmica y la validación en condiciones reales de uso siguen siendo requisitos estrictos que ralentizan la llegada comercial a gran escala. Temas Baterias litio Coches Eléctricos