Un 41% menos de emisiones y una polémica enorme: el estudio que enfrenta a expertos sobre la huella real del coche eléctrico

Un 41% menos de emisiones y una polémica enorme: el estudio que enfrenta a expertos sobre la huella real del coche eléctrico

Coches Eléctricos Un 41% menos de emisiones y una polémica enorme: el estudio que enfrenta a expertos sobre la huella real del coche eléctrico La investigación concluye que el coche eléctrico mantiene ventaja frente al de combustión, aunque cuestiona cómo la UE contabiliza su impacto climático. El coche eléctrico mantiene ventaja en emisiones, aunque su fabricación también genera una importante huella. Daniel Vega 12/09/2026 08:30 Actualizado a 12/09/2026 08:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La forma en la que Europa mide las emisiones de los coches vuelve a estar bajo discusión. Una investigación de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) sostiene que fijarse únicamente en el CO₂ que sale del tubo de escape deja fuera una parte importante de la huella climática de los vehículos y puede ofrecer una imagen incompleta de su impacto real. El trabajo ha generado además una importante controversia porque una de sus cifras más llamativas señala que un coche eléctrico emite, de media, un 41% menos de CO₂ que uno de combustión si se contempla todo su ciclo de vida. Sin embargo, los propios datos del estudio sitúan al eléctrico por delante en alrededor del 92% de los escenarios analizados, por lo que sus autores insisten en que el objetivo no es cuestionar esta tecnología, sino revisar cómo se contabilizan sus emisiones.

El estudio cuestiona que Europa se centre principalmente en las emisiones del escape. La TUM pone el foco en cómo Europa contabiliza el CO₂ Para elaborar su análisis, los investigadores revisaron 19 estudios y 47 escenarios diferentes, incluyendo emisiones asociadas a la fabricación del vehículo, la producción y uso de la energía y su tratamiento al final de la vida útil. Los resultados varían considerablemente dependiendo, entre otras cuestiones, del origen de la electricidad o de los procesos utilizados para fabricar la batería. La principal crítica se dirige hacia la normativa europea, que emplea las emisiones directas durante la circulación como uno de sus indicadores fundamentales.

Eso permite que un eléctrico figure con cero emisiones en este apartado, mientras quedan fuera factores como la producción de la batería, el acero empleado en el vehículo o parte de las emisiones relacionadas con el suministro eléctrico y el reciclaje. Por ello, los investigadores proponen introducir progresivamente una evaluación de ciclo de vida que permita reconocer también las mejoras realizadas fuera del propio sistema de propulsión. El uso de acero producido con menos combustibles fósiles, unas baterías fabricadas con energía renovable o una recuperación más eficiente de materias primas podrían así tener reflejo en los objetivos exigidos a los fabricantes. El 41% no coincide con todos los estudios disponibles Uno de los puntos que más debate está provocando es precisamente esa reducción media del 41%.

La cifra no puede trasladarse como un valor universal, ya que el resultado de una evaluación de ciclo de vida cambia considerablemente en función de los supuestos utilizados sobre electricidad, kilometraje, producción de baterías o evolución futura del sistema energético. La polémica ha llegado al debate político sobre los objetivos europeos para 2035. Como contraste, el International Council on Clean Transportation calculó en su último gran análisis europeo que un coche eléctrico vendido en la Unión Europea puede generar aproximadamente un 73% menos de emisiones de gases de efecto invernadero durante toda su vida útil que uno equivalente de gasolina. Incluso teniendo en cuenta que su fabricación produce inicialmente alrededor de un 40% más de emisiones, esa diferencia se compensaría tras unos 17.000 kilómetros de utilización.

La controversia, por tanto, no cambia una conclusión ampliamente respaldada por los estudios disponibles: el coche eléctrico mantiene una ventaja climática a largo plazo frente al de combustión, aunque su impacto no sea cero. El debate planteado por la TUM se centra en si Europa debería medir de forma más completa todas esas emisiones, justo cuando Bruselas vuelve a revisar su política para el automóvil y los objetivos previstos para los próximos años. Temas Coches Eléctricos