El Mediterráneo se está convirtiendo en uno de los grandes polos mundiales de desarrollo de energías renovables. Según un nuevo análisis basado en datos del Global Integrated Power Tracker, los países de la región acumulan alrededor de 552 gigavatios (GW) de proyectos solares y eólicos a gran escala anunciados o actualmente en desarrollo. La magnitud de esa cartera representa una inversión estimada de unos 792.000 millones de dólares y supera incluso toda la nueva capacidad de generación eléctrica prevista actualmente en Estados Unidos, situada alrededor de los 548 GW. La expansión llega además en un momento clave para la región, que se prepara para la COP31, la cumbre climática de Naciones Unidas que se celebrará en Antalya, Turquía.
Más de 360 GW podrían estar operativos antes de 2030 Casi dos tercios de toda la capacidad renovable proyectada en el Mediterráneo, aproximadamente 361,3 GW, tiene como objetivo comenzar a operar comercialmente antes de 2030. Si esos proyectos llegan a completarse, la capacidad solar y eólica instalada en la región podría aumentar alrededor de un 43%. De concretarse, estas fuentes pasarían a representar aproximadamente un tercio de la actual combinación eléctrica mediterránea. Global Energy Monitor señala que el volumen de proyectos todavía no sería suficiente para cumplir todos los objetivos regionales de transición energética, pero considera que demuestra que numerosos gobiernos ya han puesto en marcha políticas y programas de gran escala para acelerar el abandono de los combustibles fósiles.
España se coloca al frente Dentro de este proceso, España aparece como uno de los grandes protagonistas. El país ocupa el primer lugar de la región mediterránea en capacidad solar a gran escala prevista, con aproximadamente 108,8 GW, y el tercer puesto en proyectos eólicos, con otros 56,6 GW. El crecimiento renovable ya está teniendo efectos sobre el sistema eléctrico español. El avance de la energía solar y eólica ha reducido progresivamente la dependencia de las centrales fósiles, especialmente del gas, para determinar el precio final de la electricidad.
Según estimaciones citadas por Ember, la expansión renovable habría reducido en torno a un 75% la influencia de las tecnologías fósiles sobre el precio eléctrico desde 2019. Para los hogares, esta evolución también se traduce en ahorro. Las inversiones realizadas en energía eólica y solar permitirían reducir aproximadamente diez euros mensuales la factura eléctrica de un hogar medio. Las instalaciones solares mundiales alcanzaron un récord de 511 GW en 2025, según IRENA: Las últimas cifras de la Agencia Internacional de Energías Renovables revelan que la energía solar aportó la mayor… https://t.co/qwWReKRAHK #EnergíaSolar #TransiciónEnergética #Fotovoltaica pic.twitter.com/qtTLskSHqf pv magazine LatAm (@pvmagazinelatam) April 6, 2026 El siguiente desafío: redes y almacenamiento El crecimiento de la generación renovable también está obligando a adaptar la infraestructura eléctrica.
Chris Rosslowe, analista sénior de Ember, señala que reforzar las redes eléctricas y aumentar la capacidad de almacenamiento mediante baterías será fundamental para que España pueda aprovechar plenamente su producción renovable y reducir todavía más su dependencia de los combustibles fósiles. La modernización de las redes aparece, de hecho, como uno de los principales obstáculos para toda Europa. Una gran cartera de proyectos no garantiza necesariamente que todos lleguen a conectarse si las infraestructuras de transporte y distribución no pueden absorber la nueva electricidad. Egipto también acelera su transición energética España no es el único país mediterráneo que está apostando a gran escala por las renovables.
Egipto acumula casi 100 GW de proyectos solares y eólicos previstos, convirtiéndose en uno de los principales motores de la transición energética del norte de África. Una parte importante de esta capacidad está asociada directamente al desarrollo de hidrógeno verde. Cerca de 37,7 GW de proyectos renovables de la región estarían vinculados a este tipo de aplicaciones industriales. Después aparecen países como Grecia, Italia, Marruecos y Francia, que también mantienen importantes carteras de proyectos.
El gran interrogante ahora es cuántos de esos 552 GW terminarán realmente construyéndose. La financiación, las redes eléctricas, el almacenamiento y los permisos serán determinantes para convertir los anuncios en centrales operativas y consolidar al Mediterráneo como uno de los nuevos centros mundiales de producción de energía limpia. Fuente: EuroNews.