La batería barata que puede cambiar los coches eléctricos: han encontrado la clave para hacerla durar mucho más

La batería barata que puede cambiar los coches eléctricos: han encontrado la clave para hacerla durar mucho más

Coches Eléctricos La batería barata que puede cambiar los coches eléctricos: han encontrado la clave para hacerla durar mucho más Las baterías LMR son más asequibles que la convencionales, pero tienen un problema de durabilidad y la culpa es del oxígeno. El reto ahora está en escalar el descubrimiento a baterías mayores. Híbridos y Eléctricos 14/09/2026 10:30 Actualizado a 14/09/2026 10:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora Las baterías de litio con alto contenido en manganeso, conocidas como LMR (Lithium Manganese-Rich), llevan años señaladas como una de las alternativas con mayor potencial para reducir el coste de las baterías de los coches eléctricos. Su principal atractivo está en el uso intensivo de manganeso, un material más económico que el níquel y que permite prescindir del cobalto en el cátodo, pero el problema es que esta química todavía arrastra dificultades de estabilidad. Ahora, un nuevo trabajo de LG Energy Solution y la Universidad Nacional de Seúl apunta a una posible solución para ese obstáculo. La investigación se ha centrado en entender por qué las celdas LMR generan gases durante los procesos de carga y descarga y cómo afecta este fenómeno a su capacidad para mantener el rendimiento con el paso de los ciclos.

Hay múltiples marcas que apuestan por las baterías LMR. El oxígeno es la clave La conclusión a la que se ha llegado es que el comportamiento del oxígeno presente en el material del cátodo está en el centro del problema. Las baterías LMR pueden almacenar energía no solo mediante las reacciones de metales de transición como el níquel y el manganeso, sino también mediante el oxígeno del propio material. Durante la carga, parte de ese oxígeno se oxida.

Si posteriormente no recupera de forma suficiente su estado original durante la descarga, pueden producirse alteraciones en la estructura interna del electrodo y liberarse gases. En una celda grande, ese gas dispone de menos espacio para expandirse y puede elevar la presión interna, acelerando la pérdida de prestaciones. El estudio ha permitido relacionar la recuperación del oxígeno con dos parámetros concretos del funcionamiento de la batería: la tensión máxima alcanzada durante la carga y la tensión mínima hasta la que se descarga. Los investigadores comprobaron que reducir el límite superior de carga de 4,6 a 4,3 voltios elevaba la proporción de oxígeno oxidado que conseguía recuperarse del 86 al 97 %.

Además, al reducir el límite inferior de descarga de los habituales 3,0 voltios a 2,0 voltios el oxígeno podía regresar prácticamente a su estado inicial. A partir de estos resultados se rediseñaron las condiciones de funcionamiento de una celda LMR de gran formato y unos 40 Ah de capacidad. El trabajo no se limitó a modificar el rango de tensión, sino que también introdujo cambios en el proceso de formación de las celdas, una etapa especialmente relevante en la fabricación de baterías. Se recurrió a un proceso de formación a menor temperatura para reducir la generación de gases asociada al formato de gran capacidad.

Llevar las conclusiones a mayor escala Los resultados obtenidos muestran hasta qué punto los parámetros de operación pueden determinar la viabilidad de esta química: las celdas de 40 Ah conservaron el 92,2 % de su energía inicial después de 883 ciclos completos de carga y descarga. El dato resulta relevante porque el desafío de las LMR no está únicamente en conseguir una elevada densidad energética o reducir el coste de las materias primas, sino en mantener esas prestaciones durante miles de kilómetros de uso. El siguiente reto será trasladar estos resultados a celdas todavía mayores y a condiciones de funcionamiento más próximas a las de un vehículo eléctrico producido en serie. La investigación no significa que las baterías LMR estén listas para sustituir de inmediato a las químicas actualmente utilizadas, pero sí muestra una vía concreta para resolver uno de los problemas que más ha limitado su escalado.

El profesor Jongwoo Lim , de la Universidad Nacional de Seúl, ha declarado: “Este estudio identificó las causas de la degradación en las baterías LMR desde la perspectiva de la reversibilidad del oxígeno y demostró que la estabilidad de la celda puede mejorarse únicamente mediante el diseño de protocolos electroquímicos. Confirmamos que lograr una estabilidad a largo plazo en las baterías LMR requiere considerar exhaustivamente no solo las condiciones de carga, sino también las de descarga”. Temas Coches Eléctricos