Es interesante escuchar a Hansi Flick. El entrenador del Barça defendió ayer a Lamine con elegancia y rigor. Hizo lo que debía hacer. Es un hombre de club que entiende cómo funciona un vestuario y, aunque le guste poco todo esto del Balón de Oro, sabe dónde estar.
Y no se mueve un pelo. Es un magnífico conductor de grupo y no es fácil combinar la gestión de gente muy joven con veteranos de calidad y altura, donde se mezclan experiencias y ambiciones y, al final, un objetivo común. Flick sabe mantener lo prioritario y tiene cintura y criterio suficiente para decir lo necesario cuando toca. Su Balón es de oro pero no es individual, él prioriza el colectivo.
En la cabeza de Flick hay muchos jugadores y una idea común. Posee la capacidad germánica de gestionar con orden, pero no es nada errático a la hora de tomar decisiones. Vive solo instalado en un extremo: el equipo por encima de todo. Los futbolistas deben expresar su máxima capacidad pero al servicio de un concepto global.
Pero es capaz de que nadie lo note extraño en ese mundo del Balón de Oro, con campañas y ambiciones más personales, aunque no sea su territorio natural. Lamine es una pieza clave en el esquema blaugrana y es “uno de los nuestros” por lo que si necesita ayuda se la presta, sin restricciones ni más preguntas. Se han mojado todos: Laporta, Deco, compañeros y también Flick ya tiene el titular de que Lamine merece el Balón de Oro, pero es inevitable que tenga ganas ya de que llegue la elección y se acabe todo esto. Se entiende.
Por otro lado es una excelente noticia que la final de la Champions de 2029 se lleve a cabo en el Camp Nou. Es posible que eso signifique que será más difícil que la final del Mundial de 2030 en España se dispute en el mismo estadio y que la candidatura de Madrid suba algún entero, en esa fórmula compensatoria, mientras Marruecos espera sentado a que su nominación se tenga en cuenta. Hay quien piensa que jugar la final de la Champions en el Camp Nou hará que se visualice mejor que puede perfectamente albergar la final del Mundial. Ya se verá.
De momento en 2029 Barcelona tendrá final de máximo nivel. Seguro.