La explosión de la inteligencia artificial ha convertido a los fabricantes de chips en una de las piezas más valiosas de la economía tecnológica. Nvidia domina el mercado de aceleradores para IA, mientras Intel y AMD mantienen una enorme presencia en servidores. Ahora Fujitsu quiere hacerse un lugar con Monaka , un procesador desarrollado en Japón y cuya comercialización global comenzará en noviembre de 2026. La compañía japonesa no parte de cero.
Fujitsu lleva décadas diseñando procesadores para supercomputación y fue responsable del A64FX, el chip Arm utilizado por Fugaku, uno de los superordenadores más potentes del mundo. Por eso, una corrección importante respecto al texto original: Fujitsu no desarrolla “procesadores AMD” para Fugaku, sino sus propios procesadores basados en arquitectura Arm. Monaka: 144 núcleos y tecnología de 2 nanómetros FUJITSU-MONAKA cuenta con 144 núcleos Arm, alcanza una frecuencia máxima de 3,8 GHz y admite memoria DDR5 con velocidades de hasta 8.800 MT/s. Su diseño utiliza una arquitectura de chiplets con fabricación avanzada: los núcleos se producen mediante un proceso de 2 nanómetros, mientras que las partes de caché y entrada/salida utilizan tecnología de 5 nm.
Ambos componentes se integran mediante una estructura tridimensional. Fujitsu asegura que Monaka puede alcanzar aproximadamente el doble de rendimiento en inferencia de IA que otras CPU , permitiendo reducir tanto la cantidad de servidores como el consumo eléctrico necesario para ejecutar determinadas cargas. Conviene matizar que se trata de cifras proporcionadas por la propia compañía y que todavía deberán contrastarse con pruebas independientes. Habrá además configuraciones orientadas a distintos niveles de consumo: modelos de alrededor de 350 W capaces de funcionar con refrigeración por aire y versiones de mayor rendimiento que alcanzan los 500 W y recurren a refrigeración líquida. © FujitsuHPC Youtube.
Fujitsu quiere venderlo fuera de sus propios supercomputadores Aquí aparece el verdadero cambio de estrategia. Hasta ahora, buena parte de los procesadores más avanzados desarrollados por Fujitsu estaban ligados a proyectos propios de supercomputación. Con Monaka, en cambio, la empresa quiere vender el procesador de manera independiente a operadores de centros de datos, proveedores de nube y fabricantes de servidores. Las ventas comenzarán en noviembre de 2026.
Los servidores Monaka llegarán inicialmente a Japón y Europa, mientras Fujitsu prevé ampliar posteriormente la disponibilidad del procesador a Estados Unidos y Asia-Pacífico. También habrá servidores de uno y dos sockets destinados a inferencia de IA, agentes inteligentes y computación de alto rendimiento. “Hecho en Japón”, pero con una pieza clave fabricada en Taiwán Fujitsu presenta Monaka como una tecnología desarrollada en Japón y sus servidores serán ensamblados en la planta japonesa de Kasashima. Sin embargo, existe un matiz importante: la fabricación del silicio del procesador depende actualmente de TSMC, la gigantesca fundición taiwanesa capaz de producir chips con los procesos avanzados que necesita Fujitsu. Para futuras generaciones, Japón quiere reducir esa dependencia.
Reportes apuntan a que Monaka-X, previsto hacia finales de la década, podría utilizar procesos avanzados de Rapidus, la compañía japonesa respaldada por el Gobierno para recuperar capacidad nacional de fabricación de semiconductores. Japón quiere volver a ser una potencia de los chips El proyecto cuenta además con apoyo de NEDO , la agencia pública japonesa dedicada al desarrollo tecnológico y energético. Fujitsu no plantea Monaka únicamente como un nuevo producto, sino como parte de una estrategia de infraestructura de IA más eficiente y con mayor control nacional. La compañía se ha fijado objetivos ambiciosos: según reportes japoneses, aspira a alcanzar 250.000 millones de yenes en ventas acumuladas de procesadores hasta 2030 y unas 60.000 unidades de sus servidores para IA.
Monaka difícilmente desplazará de inmediato a Nvidia, AMD o Intel. Pero representa algo más amplio: el intento de Japón por regresar a una industria de semiconductores que dominó durante buena parte de los años 80. Y esta vez, la enorme demanda de infraestructura para inteligencia artificial puede ofrecerle una oportunidad que llevaba décadas esperando. Fuente: Xataka.