Coches Eléctricos “Hemos hecho más por la industria que cualquier otra empresa”: Jim Farley, CEO de Ford, responde a las críticas por sus acuerdos con China Las relaciones de Ford con CATL, Geely y BYD han provocado fuertes críticas en Estados Unidos. El fabricante responde defendiendo sus inversiones y empleos en el país. El CEO de Ford, Jim Farley, no ha dudado en responder a las serias críticas de su alineación con empresas chinas. Alberto Pérez 16/09/2026 07:30 Actualizado a 16/09/2026 07:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora Las relaciones entre Ford y diferentes empresas chinas han terminado provocando un enfrentamiento abierto en Estados Unidos. El secretario de Transporte, Sean P. Duffy , ha enviado una carta al CEO de Ford, Jim Farley , en la que muestra su “profunda preocupación” por la estrategia que está siguiendo el fabricante y sus crecientes vínculos con compañías del gigante asiático.
Duffy considera que Ford está “entrelazando activamente su futuro con empresas respaldadas por el Estado chino”. Unas palabras especialmente contundentes tratándose de uno de los mayores fabricantes estadounidenses y que Ford no ha dejado sin respuesta. De hecho, la compañía considera que las críticas están equivocadas y buscan fundamentalmente generar titulares. Jim Farley asegura que su visión continúa puesta en la industria local.
CATL, Geely y BYD, en el centro de las críticas Uno de los principales puntos de fricción es CATL. Ford alcanzó en 2023 un acuerdo de licencia con el gigante chino de las baterías para poder fabricar celdas utilizando su tecnología. Tras la desaceleración de la demanda estadounidense de eléctricos, el fabricante ha adaptado parte de sus planes y utilizará también la tecnología LFP de CATL para fabricar baterías destinadas a sistemas estacionarios de almacenamiento energético. Para Duffy, incluso esta fórmula supone un problema.
El secretario de Transporte asegura que priorizar “la experiencia técnica y el conocimiento operativo chino importado”, aunque sea a menor escala, va en contra del espíritu de las políticas estadounidenses destinadas a reforzar “la seguridad nacional y económica” y la independencia de las cadenas de suministro. Pero CATL no es la única empresa señalada. Duffy también menciona el reciente acuerdo de Ford con Geely en España , afirmando que este tipo de operaciones “ayuda a adversarios estratégicos a asegurar una posición vital en los mercados occidentales”. La carta recoge igualmente las conversaciones entre Ford y BYD para compartir componentes destinados a vehículos híbridos.
Del mismo modo, la fábrica de Valencia también entró en el tintero de las crítitcas a Ford. El responsable estadounidense termina elevando todavía más el tono: “Cuando una empresa decide intencionadamente profundizar sus dependencias operativas de competidores estratégicos, no actúa como el socio fiable que el público estadounidense y este Departamento de Transporte necesitan”. Ford: “Un intento equivocado de conseguir titulares” Ford ha rechazado de plano estas acusaciones y tampoco ha utilizado precisamente un tono conciliador. El fabricante define la carta de Duffy como “un intento equivocado de conseguir titulares a costa de una empresa que ha hecho más por la fabricación estadounidense que prácticamente cualquier otra en la historia del país”.
La compañía pone como ejemplo su BlueOval Battery Park Michigan, una fábrica propiedad de Ford y gestionada directamente por la propia compañía. Según el fabricante, supone una inversión de miles de millones de dólares y permitirá crear aproximadamente 1.700 empleos estadounidenses. Ford seguirá desarrollando su nueva gama eléctrica con CATL como suministrador de baterías. Ford recalca además que las baterías se producirán en Michigan con trabajadores estadounidenses y se destinarán a vehículos Ford también fabricados en Estados Unidos.
Su argumento es, por tanto, que utilizar tecnología licenciada de CATL no equivale a entregar la fabricación de las baterías a una compañía china. El choque refleja un problema cada vez más evidente para los fabricantes occidentales. Estados Unidos pretende reducir su dependencia tecnológica e industrial de China, mientras compañías como Ford buscan aprovechar tecnologías, componentes y acuerdos de producción con empresas chinas para mejorar su competitividad. Ford, en cualquier caso, considera que cuestionar estos acuerdos supone ignorar las inversiones, fábricas y empleos que continúa manteniendo dentro de su propio país.
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