No es un secreto que hay un grupo de gente muy vocal en contra de las últimas medidas de PlayStation. El cierre del grifo de la financiación de Hideo Kojima sólo fue la última gota de un vaso que estaba colmado desde hace ya un tiempo para unos usuarios a los que, especialmente, les dolió el fin del juego físico en PS5 para enero de 2028 y la errática dirección creativa de PlayStation Studios. Tal fue su enfado, que se movió una campaña en redes para realizar una huelga bajo el nombre PSBlackout. Liderado inicialmente por la comunidad de preservación Does it play?, las fechas del boicot en el que se animaba a los jugadores a no iniciar sesión en PlayStation Network, no jugar y no hacer compras digitales eran del 23 al 30 de agosto, aunque posteriormente se alargó de forma indefinida por sus organizadores.
La idea era mantenerla hasta que Sony respondiera a sus inquietudes y se manifestara tras el revés a nivel de imagen que tanto se hacía notar en redes sociales. No teníamos datos de seguimiento de esta huelga, al menos no hasta el día de hoy. Mat Piscatella, analista para la consultora Circana y quien informa cada cierto tiempo de las novedades a nivel de mercado dentro del videojuego, fue preguntado en redes sociales sobre este hecho. La respuesta no deja lugar a dudas: "No.
No ha habido un cambio significativo en el número de jugadores o en engagement en nuestras mediciones". Sí es cierto que este mensaje es un claro jarro de agua fría para los organizadores y miembros del movimiento PSBlackout. Sin embargo, hay un contexto adicional que merece la pena poner sobre la mesa. Lo primero es que Piscatella habla de "nuestras mediciones"; un matiz importante porque Circana realiza un trabajo específico sobre el mercado estadounidense, donde la adopción del juego digital es superior por ejemplo al europeo (Circana estima un 78% digital en USA y GSD un 68% para Europa).
Además, el MAU de PlayStation Network, la cantidad de usuarios activos mensuales, se estima en torno a 125 millones (dato de junio de 2026). Aunque la huelga hubiera sido secundada por un número más que respetable de jugadores, puede que sobre el gran total de usuarios activos mensuales no suponga una variación considerable; que es justo lo que dice Piscatella. Por todo lo comentado, las declaraciones de Piscatella sirven para poner en perspectiva el alcance del PSBlackout, pero nos permiten escribir todavía el punto final de la historia. Si el objetivo era conseguir una caída visible en la actividad de PlayStation, las primeras señales no parecen secundar al movimiento.
Por el contrario, si el objetivo es presionar a Sony para que cambie su estrategia respecto al formato físico y el resto de políticas de cara al consumidor, la respuesta necesitará mucho más tiempo para poder modularse. En VidaExtra | Mark Cerny, el arquitecto de PlayStation, no tiene mucha más gasolina en el tanque: "Estoy acercándome al final de mi carrera" En VidaExtra | No podemos tener nada bonito: se acabó el proyecto para rescatar el multijugador de The Last of Us 2 tras un Cese y Desista de Sony