Por: Maryam Bashirpour * Cuando cae la oscuridad de la noche sobre las cúpulas turquesas de Teherán y las calles quedan vacías de su tránsito cotidiano, una escena sin precedentes se despliega en las principales plazas de la ciudad y en cientos de otras ciudades y aldeas de todo el país. Desde la plaza Enqelab, cuyo nombre evoca la sangre pura de los mártires en el camino hacia la libertad, hasta la plaza Azadi, con su histórica torre, testigo de innumerables epopeyas; y desde la plaza Imam Husein (P), donde la fragancia de Ashura impregna el ambiente, hasta las calles que conducen a la plaza Vali Asr, todos estos espacios sagrados acogen cada noche a iraníes de todos los sectores de la sociedad que, portando la bandera tricolor de Irán, fotografías de su Líder mártir y entonando “Dios es el más grande” y “Muerte a Estados Unidos”, han creado una epopeya perdurable durante las últimas 200 noches. En la plaza Enqelab, enormes multitudes se congregan cada noche bajo un dosel de banderas iraníes enarboladas, mientras entre la multitud pueden verse imágenes de comandantes del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y del Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá). En la plaza Azadi, mujeres y hombres, jóvenes y mayores, pertenecientes a todos los grupos sociales y profesiones, permanecen unidos de la mano, expresando su lealtad a la República Islámica y a su liderazgo.
En la plaza Imam Husein (P), caravanas de vehículos con bocinas estridentes y cánticos revolucionarios llenan las calles de entusiasmo y fervor épico hasta altas horas de la noche, creando cada noche escenas inolvidables. Y en cada rincón de este gran país, desde Isfahán (centro) hasta Mashad (noreste), desde Tabriz (noroeste) hasta Shiraz (sur), la misma espectacular escena se repite cada noche. Es una escena que se ha repetido en Irán durante 200 noches consecutivas: una epopeya que tanto amigos como enemigos consideran un “milagro increíble”. FFAA de Irán: 200 noches de unidad popular frustran cálculos del enemigo | HISPANTV Tres altos mandos militares iraníes han destacado que 200 noches de presencia popular en las calles reforzaron la unidad nacional y el respaldo a las Fuerzas Armadas.
Estadísticas que asombraron al enemigo Desde el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos y el régimen sionista lanzaron una guerra total contra Irán y, en el primer día, el querido Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, fue martirizado en un ataque terrorista, el pueblo iraní ha protagonizado escenas sin precedentes en la historia contemporánea. Según un informe de la Municipalidad de Teherán, solo en la capital se celebran cada noche 120 grandes concentraciones, 400 asambleas locales y 400 caravanas de vehículos en apoyo del sistema y de las Fuerzas Armadas. Estas cifras representan apenas una pequeña fracción de la inmensa realidad de este extraordinario movimiento nacional. Desde Teherán hasta Biryand (este), desde Tabriz hasta Bandar Abás (sur), personas de todas las partes de esta vasta tierra se congregan cada noche en plazas y calles.
La campaña nacional “Yanfada” (Sacrificio de la vida), que registró a más de 31 millones de iraníes —aproximadamente un tercio de la población del país—, también demostró que esta nación está preparada para defender hasta la muerte su territorio y su honor. 31 millones y contando: la campaña ‘Yanfada’ une a la nación iraní resiliente contra el enemigo | HISPANTV La campaña ‘Yanfada’, que ha sumado más de 31 millones de inscripciones hasta la fecha, une a la nación iraní resiliente frente al enemigo. ¿Por qué los iraníes crearon esta epopeya Los enemigos creían que, asesinando al Líder de la Revolución Islámica y a altos mandos militares, además de bombardear centros vitales del país, quebrarían la moral del pueblo iraní y derrocarían el sistema. Pero este cobarde crimen tuvo exactamente el efecto contrario. La sangre del Líder mártir y de los demás mártires no solo no logró apagar las llamas de la Revolución Islámica, sino que hizo que iluminaran con mayor intensidad. Desde la primera noche de la tercera guerra impuesta, millones de iraníes salieron a las calles para dejar claro al mundo que esta nación jamás se inclinaría ante la tiranía.
Un participante en la multitud congregada en la plaza Enqelab declaró a los periodistas: “Venimos cada noche para hacer entender al enemigo que defenderemos el suelo iraní hasta la última gota de nuestra sangre. Creyeron que, matando a nuestro Líder, nos quebrarían, pero vieron que nos hicimos más fuertes que antes”. Incluso después de que se estableciera el alto el fuego a comienzos de abril, estas concentraciones no solo no disminuyeron, sino que se ampliaron. Como subrayó un estudiante de Teherán, el pueblo de este país quiere que la presión en las calles continúe hasta el final.
Los principales comandantes militares también han insistido en reiteradas ocasiones en que las negociaciones constituyen la continuación de la guerra en el ámbito diplomático y requieren una presencia entusiasta en las calles. Alto comandante naval agradece a los iraníes por su presencia “heroica” | HISPANTV El comandante de la Armada del CGRI elogió al pueblo iraní por 200 noches consecutivas de manifestaciones en todo el país en apoyo de las Fuerzas Armadas. 200 noches: un significado que va más allá de una concentración Estas 200 concentraciones nocturnas se han convertido en una especie de escudo humano frente a las amenazas externas. El CGRI escribió en un mensaje dirigido a la nación: “Con vuestra presencia, creasteis una escena que los enemigos —especialmente la criminal Estados Unidos y el régimen sionista— describen como un ‘milagro increíble’”. En su mensaje, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, elogió las manifestaciones diarias a escala nacional contra la agresión extranjera y en apoyo de la soberanía del país, que, según afirmó, han demostrado que el pueblo constituye el principal pilar del poder de la República Islámica. “El enemigo creía que podía quebrar nuestra voluntad mediante la agresión militar; pero hoy, en la noche número 200 de la entusiasta presencia del pueblo en las calles, quedó claro que lo que fue derrotado fue la ilusión del agresor, no la voluntad del pueblo iraní”, afirmó.
El jefe del Poder Judicial de Irán, Qolam Hossein Mohseni Eyei, también elogió las 200 noches consecutivas de manifestaciones callejeras a escala nacional, que han “desbaratado los cálculos del enemigo y completado el rompecabezas de la victoria de Irán en una guerra existencial contra la arrogancia mundial”. El comandante de la Fuerza Aeroespacial del CGRI, el general de brigada Mayid Musavi, afirmó en su mensaje que los enemigos de Irán están “desconcertados y asombrados” ante la magnitud del apoyo público que la nación iraní ha mostrado hacia la patria y sus Fuerzas Armadas. Esta presencia extensa e ininterrumpida demostró hasta qué punto el poder blando de la Revolución Islámica ha penetrado en los corazones y las almas de la población, tanto en Irán como en todo el mundo, hasta el punto de que ninguna amenaza militar ni guerra psicológica puede hacerle frente. Durante estas noches, mujeres y hombres participan juntos en ejercicios militares y se familiarizan con armas ligeras.
Este movimiento no constituye simplemente una reacción emocional; representa, más bien, la preparación práctica de una nación para proteger su patria frente a cualquier amenaza. Quizá el logro más importante de estas 200 noches haya sido una unidad nacional sin precedentes. Incluso quienes dentro del país discrepan de algunas políticas se han congregado bajo una misma bandera frente a una amenaza extranjera. Un analista radicado en Teherán señaló al respecto: “Cuando una amenaza extranjera llega a nuestras fronteras, los iraníes sabemos dejar de lado nuestras diferencias internas.
Estas concentraciones demuestran que la soberanía nacional es una línea roja para nosotros”. Qalibaf: 200 días de manifestaciones desbarataron planes enemigos | HISPANTV El presidente del Parlamento iraní ha elogiado las manifestaciones diarias en todo el país contra la agresión extranjera y en defensa de la soberanía nacional. ¿Qué error cometió el enemigo? Los analistas occidentales habían pronosticado que la guerra conduciría al colapso interno de Irán. Pero 200 noches consecutivas de concentraciones populares revelaron el que, según el texto, fue el mayor error estratégico del enemigo.
Creyeron que el pueblo iraní se había distanciado de su Gobierno, mientras que la amenaza extranjera reunió a todos bajo un mismo techo, demostrando unidad y resiliencia. Sí, existen problemas económicos y dificultades para la vida cotidiana. No se puede negar esta realidad. Pero cuando el enemigo viola la santidad de esta tierra, todos estos problemas se desvanecen ante una sola palabra: Irán.
Como gritó un participante en la multitud de la plaza Azadi: “Conocemos bien a Estados Unidos. Todas sus negociaciones son un engaño. La calle es la garantía de la Revolución y no permitiremos que nuestros logros se pierdan”. Doscientas noches no son el final del camino.
Los funcionarios iraníes han insistido en reiteradas ocasiones en que este camino continuará hasta la “victoria final”. Se trata de un pacto sagrado entre el pueblo y la Revolución, un pacto firmado con la sangre de los mártires y renovado una vez más mediante la presencia nocturna del pueblo en las plazas. Hoy, la bandera tricolor de Irán sigue ondeando, y los cánticos de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel” atraviesan el cielo nocturno. En la plaza Enqelab, la plaza Azadi, la plaza Imam Husein y cientos de otras plazas de esta gran tierra, el pueblo permanece firme y ni quiere ni puede rendirse.
Lo que el mundo ha presenciado durante estas 200 noches no es simplemente una marcha o una concentración callejera. El mundo ha presenciado el renacimiento de una nación: una nación que convierte cada amenaza en una oportunidad para la unidad y la solidaridad. Doscientas noches son apenas el preludio de una epopeya sin fin. Para cualquier observador internacional que desee comprender el secreto de la resistencia de la Revolución Islámica, la respuesta no debe buscarse tras las puertas diplomáticas cerradas, ni en las declaraciones oficiales, ni en las bases militares, sino en las calles de Irán: en los ojos de las mujeres que alzan orgullosamente la bandera, en los puños cerrados de los jóvenes que corean consignas de orgullo nacional y en los pasos firmes de los ancianos que, pese a todas las dificultades de la vida, todavía no han permitido que la bandera de la República Islámica caiga.
Mientras el pueblo permanezca en las calles, Irán existe. Y mientras Irán exista, la Revolución Islámica jamás morirá. También prosperará. * Maryam Bashirpour es investigadora universitaria y escritora radicada en Teherán. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV