Bogotá — Colombia tiene cerca de 2,5 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, un grupo conocido como los “Ninis” que se ha convertido en una de las prioridades declaradas del gobierno de Abelardo De la Espriella. El centro de pensamiento económico ANIF le puso cifras a un fenómeno que el propio Presidente identificó como uno de los frentes centrales de su agenda económica: “los “Ninis” representan el 22,6% del total de los jóvenes colombianos entre los 15 y los 28 años". Durante el primer semestre del año la tasa de desocupación juvenil se ubicó en 15,9%, frente a 9,0% en el total nacional, es decir, “una tasa 77% más alta” que el promedio del país. El fenómeno, sin embargo, no es parejo entre hombres y mujeres.
De los 2,5 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, 831.000 son hombres y 1,7 millones son mujeres, lo que significa que ellas representan el 66,8% de este grupo frente al 33,2% de los hombres. ANIF atribuye esta brecha a factores que van más allá del acceso a la educación: las mujeres jóvenes asumen una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado, lo que limita su ingreso y permanencia en el mercado laboral, incluso cuando sus trayectorias educativas son similares a las de los hombres. El tema no es nuevo en el discurso de De la Espriella. Durante la campaña presidencial, su plan de gobierno, bautizado como la Patria Milagro, incluyó una propuesta específica para este grupo: una formación técnica de 11 meses en Inteligencia Artificial (IA) y robótica, pensada para que los jóvenes “Ninis” pudieran salir a “facturar” de inmediato, como parte de una apuesta más amplia por llevar el crecimiento del PIB a niveles de entre 6% y 7% anual.
El Ejecutivo presentó el slogan de que esos jóvenes “ya no serán ninis sino sisi”. Esa promesa de campaña empezó a tomar forma institucional ya en el poder. El pasado 9 de septiembre, mediante el Decreto 1373, el presidente De la Espriella asignó a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, cinco grandes misiones de gobierno. La segunda de ellas, llamada “Talento para el futuro”, se concentra explícitamente en los jóvenes que no estudian ni trabajan.
Restrepo explicó que ese grupo asciende a 2,5 millones de personas, la misma cifra que reporta ANIF, y planteó el reto central de la política: convertir a esos jóvenes en personas que sí estudian, sí trabajan y sí tienen oportunidades reales. La estrategia oficial, denominada Talento ColombIA, busca fortalecer competencias asociadas a la IA, en línea con la idea de que la formación técnica acelerada puede ser la puerta de entrada al mercado laboral para una población que hoy queda al margen de la educación y del empleo formal. Ahora bien, de acuerdo con datos del Banco de la República, entre los 16 y los 18 años, la probabilidad de convertirse en “Nini” aumenta de 5% a 22%, justo en el momento de transición entre la educación media y el mercado laboral. Adicional a eso, haber sido “Nini” durante la juventud se asocia, veinte años después, con peores resultados laborales, especialmente entre las mujeres, que terminan con menor ocupación asalariada en la adultez.
Para la administración De la Esprielola, los “Ninis” no son solo un problema social, sino una oportunidad económica desaprovechada. Reducir esa población representa, según ANIF, “una inversión productiva” capaz de fortalecer la autonomía económica de los jóvenes y de apalancar la productividad y el crecimiento de largo plazo del país.