Uno de los cambios más importantes de la historia de XBOX fue comenzar a apostarlo todo por Game Pass. El servicio de suscripción se convirtió tanto en el producto más atractivo de la compañía como en su principal indicador de éxito. Durante los últimos años, Microsoft estaba más interesado en conseguir suscriptores que en vender juegos. Una estrategia que, sin embargo, se ha traducido en miles de despidos y numerosos fracasos comerciales.
Los propios trabajadores de la compañía la detestaban, y así lo ha hecho saber un antiguo empleado de ID Software que asegura que el servicio está "extremadamente mal gestionado". Los trabajadores de XBOX no entienden Game Pass "Creo que no es del todo una mala idea, pero que se ha ejecutado con muy poca previsión, atención a los detalles y comprensión tanto de los consumidores como de los desarrolladores. Creo que cayeron en la trampa de intentar hacer que todo sea Netflix", decía Andrew Willis en una entrevista con Kiwi Talkz. Según el que fue productor de Doom: The Dark Ages y su DLC Revelations, XBOX tomó decisiones muy enfocadas a los inversores en lugar de centrarse en cómo funciona el mercado de los videojuegos. "Así es Microsoft, quiere que todo sea un servicio.
Hasta sus licencias han pasado de ser compras vitalicias a pagar mensualmente. Todo tiene que ver con los inversores". Willis insiste en la idea de que el negocio de los videojuegos no necesariamente se adapta bien a las empresas que cotizan en bolsa. "Cuando empiezas a tomar decisiones sobre arte comercial que están enfocadas en los inversores en lugar del consumidor o el desarrollador, terminas cometiendo errores. Microsoft nunca supo cómo medir el éxito de cada juego en Game Pass. ¿Eran las horas jugadas? ¿Era el número de instalaciones? ¿Era la retención de usuarios?
Ni yo ni mis compañeros supimos nunca cuáles eran las métricas que debíamos conseguir", explicaba. De hecho, el desarrollador ni siquiera está seguro del grado de éxito de Doom: The Dark Ages. Intuye que fracasó por las decisiones que se han tomado respecto a ID Software, pero no sabe exactamente en qué. "Sé que el juego no vendió tan bien como se esperaba, pero sospecho que eso es precisamente una parte muy importante de lo que hace Game Pass. No sé cuál era la métrica por la que se nos valoraba, pero supongo que no fue lo suficientemente buena.
Pero es que, honestamente, no tengo ni idea. Solo puedo especular sobre por qué ID Software recibió este trato. Para mí ni siquiera tiene sentido que Doom estuviera en Game Pass". En última instancia, Willis explica que quizá podría existir un modelo funcional de Game Pass centrado en juegos más pequeños y usuarios que quieran probar muchos títulos diferentes.
Algo enfocado a un público más especializado que resulte más barato de mantener, sostenible y permita a los desarrolladores trabajar sin la presión de las ventas. Sin embargo, este modelo de negocio probablemente no encaje con los objetivos de una compañía con una cotización de mercado de 3,7 billones (3.700.000.000.000) de dólares. En 3DJuegos | 26 años después, Switch 2 ha conseguido lo que ninguna otra consola de Nintendo había logrado desde los tiempos de Super Nintendo.