Bloomberg Línea — El Banco de Japón se prepara para volver a subir las tasas de interés y acelerar una normalización monetaria que puede sentirse mucho más allá de sus fronteras. Para América Latina, la clave está en el yen: durante décadas fue una fuente barata de financiación para inversiones en mercados con mayores rendimientos. La expectativa es que el BOJ eleve este viernes su tasa de referencia desde 1% hasta 1,25%. El movimiento está ampliamente descontado, pero llevaría el costo del dinero hacia la parte baja del rango neutral estimado por el banco central y supondría la segunda subida en tres meses, según datos de Bloomberg.
La inflación explica buena parte del giro. El BOJ considera que las condiciones monetarias siguen siendo laxas y ha reconocido que la tasa real permanece negativa. ING destaca que las expectativas de precios de venta de las empresas han aumentado, mientras los precios de bienes corporativos registran un crecimiento interanual de 7%. El cambio también alcanza al carry trade, una estrategia con la que los inversionistas buscan beneficiarse de las diferencias en las tasas de interés entre países.
Durante años, las tasas excepcionalmente bajas de Japón convirtieron al yen en una de las monedas más utilizadas para este tipo de operaciones. “Una subida de tasas en la reunión del BOJ de la próxima semana es ampliamente esperada. Esperamos un total de cuatro subidas, en septiembre, enero, junio y diciembre del próximo año, con una tasa terminal de 2%”, afirmó Johanna Chua, economista de Citi. ¿Por qué el Banco de Japón sube las tasas de interés? Japón está dejando atrás años de política monetaria ultralaxa a medida que la inflación muestra señales de mayor persistencia. Según ING, las comunicaciones del BOJ han reconocido la necesidad de elevar la tasa real, mientras distintas intervenciones de sus funcionarios han situado las estimaciones de la tasa neutral nominal entre 1,1% y 2,5%.
El mercado laboral aporta otro argumento. Los ingresos reales en efectivo aumentaron 2,4% interanual en julio, un dato que, según ING, refuerza la posibilidad de que los productores trasladen sus mayores costos a los consumidores. Al mismo tiempo, los préstamos de los grandes bancos crecen cerca de 10% interanual. El mercado ya mira más allá de septiembre.
Desde comienzos de julio, ha elevado en unos 50 puntos básicos sus expectativas sobre las tasas de interés japonesas para el próximo año. ING prevé, después del movimiento de esta semana, dos incrementos adicionales de 25 puntos básicos en enero y abril, que llevarían la tasa hasta 1,75%. La presión no procede solo de Tokio. Estados Unidos y Japón intervinieron conjuntamente para respaldar al yen después de su fuerte depreciación, mientras el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha respaldado tasas japonesas más altas como parte de un ajuste que favorezca una moneda más fuerte. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.
Citi también vigilará la votación dentro del BOJ. “Si el número de votos disidentes se mantiene en uno o menos, será más fácil proyectar subidas continuadas”, sostuvo Chua. El mercado de tasas descuenta actualmente unas 2,2 alzas hasta la reunión de enero, una expectativa que Citi considera excesiva en esta etapa. ¿Por qué una subida de tasas puede golpear a América Latina? El vínculo con América Latina pasa por una operación utilizada durante años: pedir prestado en una moneda con tasas bajas, como el yen, e invertir esos recursos en activos que ofrecen rendimientos superiores. Países latinoamericanos con tasas elevadas han formado parte de los destinos de esos flujos.
Cuando Japón eleva las tasas, financiar esas posiciones se encarece. Si además el yen se aprecia, devolver los préstamos resulta más costoso para quienes vendieron la moneda japonesa. Esa combinación puede incentivar el cierre de operaciones y retirar capital de activos de mayor rendimiento. Agustín Vargas, analista de mercado de Capitaria, considera que el riesgo sería relevante, sobre todo si la decisión incluye señales de nuevas alzas.
Los préstamos transfronterizos denominados en yenes han alcanzado aproximadamente 360 billones de yenes (US$2,3 billones), según las cifras citadas por el analista. “No necesariamente significa que veremos un desmonte masivo porque una parte importante del ajuste ya comenzó con la apreciación del yen y las expectativas de una suba del BOJ”, afirmó Vargas. Una sorpresa más restrictiva, añadió, podría acelerar las liquidaciones y elevar la volatilidad global. Diego Barnuevo, analista de Ebury, ve un riesgo más contenido. Tras la turbulencia de 2024, explica, algunos inversionistas modificaron sus estrategias y pasaron a financiar operaciones de carry trade mediante euros y francos suizos, reduciendo su dependencia del yen. “En este sentido, el riesgo de un desmonte se ha reducido en cierta medida”, afirmó Barnuevo.
Además, tanto Ebury como el mercado esperan una subida esta semana, por lo que sería necesaria una señal considerablemente más restrictiva para provocar una sorpresa. Los datos de Bloomberg muestran ese desplazamiento. Vender yenes para comprar dólares australianos habría generado una pérdida de 1,3% desde julio, frente a una ganancia de 9% durante el primer semestre. Una operación financiada con francos suizos, en contraste, habría obtenido ganancias totales de 14% en 2026.
Peso mexicano, real brasileño y peso colombiano: el riesgo del BOJ y la Fed La vulnerabilidad no es uniforme. Ante un fortalecimiento adicional del yen y un desmonte del carry trade, Barnuevo identifica al peso mexicano (USDMXN), el real brasileño (USDBRL) y el peso colombiano (USDCOP) como las monedas latinoamericanas más expuestas, debido a su papel como destinos habituales de estas estrategias. Vargas coincide en buena medida. El peso mexicano figura entre sus principales candidatos por el diferencial de tasas que ofrece, seguido del real brasileño, el peso colombiano y, en menor medida, el peso chileno.
Un cierre de posiciones reduciría los flujos hacia activos emergentes y podría debilitar el apetito global por riesgo. Pero Japón representa solo una parte de la ecuación. La Reserva Federal elevó esta semana su tasa en 25 puntos básicos y proyectó otro incremento este año. Unas tasas estadounidenses más altas pueden sostener al dólar y reducir simultáneamente el atractivo relativo de los rendimientos latinoamericanos. “El diferencial de tasas es el motor del carry trade regional, y su evolución en los próximos meses determinará en buena medida el comportamiento de los flujos hacia América Latina”, afirmó Felipe Cáceres, analista de mercado de Capitaria.
Barnuevo también considera los diferenciales de tasas determinantes para el carry trade latinoamericano. En su evaluación, el real brasileño y el peso mexicano presentan una exposición particular a un endurecimiento estadounidense, mientras el peso colombiano también sería sensible, aunque algunos factores domésticos han limitado las presiones bajistas. La reunión del BOJ, por tanto, dejará la atención más allá del aumento esperado hasta 1,25%. El mercado observará las señales del gobernador Kazuo Ueda sobre el ritmo de futuras alzas, la respuesta del yen y cualquier aceleración del cierre de posiciones financiadas con la moneda japonesa.
Para América Latina, las siguientes señales vendrán de dos frentes. La velocidad con la que Japón retire su política monetaria expansiva determinará parte del costo de financiar el carry trade, mientras la trayectoria de la Fed seguirá definiendo cuánto rendimiento adicional deberán ofrecer los activos regionales para conservar su atractivo.