En las montañas de Puebla había un edificio que consumía mucha más electricidad de la que cabría esperar en una comunidad rural. También producía un zumbido mecánico constante que, según vecinos citados por Reuters , podía escucharse a aproximadamente un kilómetro de distancia. Cuando las autoridades llegaron al inmueble de Tlaola, encontraron algo bastante más sofisticado que un puñado de ordenadores funcionando a escondidas: cerca de 300 equipos especializados con GPU, unas 80 terminales de media tensión, un transformador y ocho antenas de internet satelital. Era una granja clandestina de criptomonedas .
Y lo extraño es que no parece ser un caso aislado. Reuters asegura que es la cuarta instalación de dimensiones similares descubierta en esta zona desde comienzos de 2025, mientras las autoridades investigan ahora si la electricidad utilizada era sustraída de infraestructura relacionada con una central hidroeléctrica cercana y si los activos virtuales generados sirvieron para blanquear dinero procedente de actividades ilícitas. El problema no eran solamente los ordenadores: era todo lo necesario para mantenerlos encendidos © Daniel Becerril. Minar criptomonedas requiere ejecutar enormes cantidades de cálculos de forma continua.
Eso convierte la electricidad en uno de los gastos fundamentales de cualquier explotación minera y explica por qué un consumo anormal puede terminar delatando una instalación clandestina. En este caso, las autoridades mexicanas encontraron infraestructura eléctrica industrial junto a los cientos de equipos de cómputo y las antenas satelitales. El Gobierno de Puebla confirmó oficialmente el operativo del 6 de septiembre, realizado conjuntamente por la Fiscalía General de la República, la Marina y la Secretaría de Seguridad Pública estatal . Y hay una variable que cambia radicalmente las cuentas: no pagar por la electricidad.
El Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Index utiliza por defecto un precio global de 0,05 dólares por kWh para modelizar los costes de minería y señala que la electricidad constituye una parte sustancial de los gastos operativos. Su nuevo índice de coste de producción calcula precisamente cuánto gasto energético implica obtener un bitcoin bajo esas condiciones. Por eso las autoridades investigan si la instalación mexicana estaba obteniendo energía ilegalmente de infraestructura próxima al sistema hidroeléctrico. Esa conexión, sin embargo, todavía forma parte de la investigación y no ha sido confirmada judicialmente.
Cuatro granjas en la misma región empiezan a formar un patrón difícil de ignorar © Daniel Becerril. La parte más delicada del caso aparece cuando se intenta averiguar quién estaba detrás. El comunicado oficial no atribuye la explotación a ningún cártel concreto. Las autoridades se limitan a señalar que estudian si las criptomonedas generadas pudieron utilizarse para dar apariencia legal a recursos procedentes de actividades ilícitas.
Reuters fue más allá al consultar a especialistas en crimen organizado. David Saucedo, analista de seguridad radicado en México , sostuvo que montar una infraestructura así exige personal especializado y financiación suficiente, características compatibles con organizaciones criminales de gran tamaño. La Fiscalía federal no comentó esa posible conexión debido a que la investigación continúa abierta. La tecnología tampoco aparece en un vacío.
Chainalysis calcula que las direcciones de criptomonedas identificadas como ilícitas recibieron al menos 154.000 millones de dólares durante 2025, frente a unos 59.000 millones un año antes. La compañía advierte, no obstante, de que buena parte del salto provino de entidades sancionadas y que las operaciones ilícitas siguieron representando menos del 1% del volumen cripto atribuido globalmente . © Daniel Becerril. Ese matiz importa: las criptomonedas no convierten automáticamente una operación en criminal y la minería no es ilegal por sí misma. La historia de Puebla llama la atención por otra combinación mucho más específica: instalaciones ocultas, consumo eléctrico extraordinario, posible robo de energía y cuatro granjas descubiertas en poco más de un año en la misma región.
Lo que parecía simplemente un ruido extraño perdido entre las montañas terminó abriendo una pregunta bastante mayor: si estas cuatro instalaciones forman parte de una misma red, las criptomonedas podrían haberse convertido no solo en una forma de mover dinero, sino en una nueva infraestructura financiera clandestina construida literalmente en mitad del bosque.