España encara los últimos días del verano con un tiempo que todavía tendrá bastante de estival, pero los mapas meteorológicos empiezan a dibujar un posible cambio de escenario. El miércoles 23 de septiembre aparece como una fecha especialmente importante, ya que la posición de los anticiclones podría modificarse y alterar el reparto de las lluvias en los días posteriores. Así lo señala Meteored, que apunta a una evolución atmosférica capaz de poner fin progresivamente al actual dominio de las altas presiones, aunque no significa que vaya a llover de forma generalizada ni que las temperaturas vayan a desplomarse de golpe. De hecho, el escenario más inmediato apunta precisamente en la dirección contraria: estabilidad, pocas precipitaciones y temperaturas elevadas.
La clave estará en lo que ocurra después. La configuración atmosférica podría abrir diferentes escenarios para España a medida que nos acerquemos al final de septiembre. Siguen las altas temperaturas El episodio de inestabilidad que ha dejado tormentas y chubascos intensos en algunas zonas mediterráneas irá perdiendo protagonismo. La vaguada que ha atravesado las capas altas de la atmósfera se desplazará hacia el este mientras la dorsal anticiclónica vuelve a reforzarse.
Este patrón favorece los movimientos descendentes del aire, algo que dificulta la formación de nubosidad y reduce la probabilidad de precipitaciones. Por eso, durante los próximos días se espera un ambiente más estable en buena parte del país, acompañado de un progresivo ascenso de las temperaturas. En algunas zonas, los termómetros podrían recuperar valores claramente altos para finales de septiembre. Es precisamente esta circunstancia la que hace que el cambio hacia un patrón más otoñal no vaya a ser inmediato.
Meteored España@MeteoredES🌦️🔄 ¿Cambio a la vista?🌀 El miércoles 23 será un día clave: los anticiclones cambiarán de posición y podrían modificar el reparto de lluvias en España. 🗞️ https://t.co/H8i0jwnXTa https://t.co/jaOBadT11Q 18 de septiembre, 2026 • 10:42 20 0 La situación interesante aparece a partir de mediados de la próxima semana. Según el análisis de Meteored, la dorsal anticiclónica podría extenderse hacia latitudes más septentrionales y contribuir a establecer un bloqueo sobre buena parte de Europa. Al mismo tiempo, el chorro polar podría ganar intensidad a medida que el aire frío vaya aumentando en las regiones polares. Esta combinación favorecería que las borrascas atlánticas empezasen a adquirir mayor protagonismo al oeste de Europa.
Para España, sin embargo, eso no implica automáticamente la llegada de lluvias. La península podría quedar inicialmente rodeada por una zona de altas presiones, aunque algunos frentes atlánticos podrían conseguir penetrar parcialmente en ese entorno. De producirse, las primeras precipitaciones tendrían más posibilidades de aparecer en Galicia, el extremo noroeste y algunas zonas del litoral y prelitoral del noroeste peninsular. El día 23 cambia el tiempo El aspecto más interesante de la previsión es que, a partir del día 23, la evolución todavía tiene diferentes posibilidades.
Meteored plantea dos escenarios principales en función de cómo termine desplazándose la dorsal y de qué trayectoria sigan las borrascas. En uno de ellos, las depresiones atlánticas conseguirían influir sobre la península desde el oeste. Esto favorecería la llegada de algunos frentes y precipitaciones a la vertiente atlántica, mientras que otras zonas recibirían bastante menos lluvia. Las temperaturas podrían continuar siendo elevadas en el interior y el este.
El segundo escenario sería diferente. Si la dorsal se desplazase hacia el oeste, algunas depresiones podrían descender por el Mediterráneo y acercarse a nuestro territorio peninsular. En ese caso, las temperaturas podrían bajar debido a la entrada de masas de aire más frescas y aumentaría la posibilidad de nuevos episodios de tormentas fuertes en el área mediterránea.