DeAPlaneta Por Andrea Zamora Leer en la aplicación Hermine es una ama de casa de Queens. Es pulcra y meticulosa. Sabe cocinar, viste adecuadamente y su casa está siempre limpia. Es educada, amable y muy activa en la iglesia del barrio.
Cuando su marido vuelve de trabajar, la mesa está puesta y la cena a punto de ser servida. Con todas estas virtudes, podríamos decir que, para el año 1964, Hermine encarna la perfección. Es todo lo que se espera de una mujer de su época. La esposa perfecta Dirigida por Ben Shirinian Con Naomi Watts , Tye Sheridan , Michael Imperioli Pero las cosas demasiado perfectas también generan una sensación de extrañeza.
Si llevas caminando por el planeta Tierra unas cuantas décadas, te habrás dado cuenta de que nadie ni nada lo es. Ya sabes eso que se dice, que las apariencias engañan, y La esposa perfecta va a demostrar, una vez más, que el dicho y refranero español es el sitio al que acudir para conocer las grandes verdades universales. Verdades que también hay en esta historia dirigida por Ben Shirinian porque está basada en un suceso real. Y, tirando de nuevo de refranero, podríamos rescatar ese de que la curiosidad mató al gato.
Esta película, en su conversación con el espectador, convierte al felino en la experiencia de verla sin saber demasiado. No busques ni preguntes a la IA. A La esposa perfecta es mejor llegar ignorante . Haciendo honor y respetando la sorpresa, seremos parcos en descripciones.
Diremos solo que en esta historia, la de Hermine, hay un periodista del New York Times investigando que un oficial nazi reside en Nueva York. Cómo está conectada esta búsqueda con la protagonista es algo que la película revela al final de su primera media hora. Esa inflexión hace ventosa en la atención del espectador. No revelaremos más, para que la cosa agarre bien.
Quien también agarra es Naomi Watts en el papel de Hermine, uno con una dualidad que la actriz sabe exprimir y encarnar sin excederse . Ser comedida es parte del personaje, pero también de su interpretación. Y, como esto va de contradicciones y engaños, también hay algún que otro estallido en su temperamento tranquilo que Watts sabe manejar, aunque el recurso roce el cliché narrativo. La esposa perfecta podría haber sido lo mismo que un telefilme de sobremesa.
Tiene todos los ingredientes y papeletas para ello. La diferencia es que la propuesta de Shirinian juega sus cartas de forma inteligente . No es solo por la interpretación de Watts, que sobresale por encima de la de un reparto al que le cuesta estar a la altura, también por cómo y cuándo cuenta las cosas. Este filme, en su primera parte, consigue que la imagen de Hermine que se construye en el espectador sea la misma que la que percibe Tye Sheridan , que da vida al reportero del New York Times .
Eso sirve para que existan dudas incluso cuando ya no hay espacio para las dudas. La esposa perfecta , aunque con una recta final que no sabe hacer justicia a la potencia del suceso que cuenta, sí sabe plantar la semilla de la desconfianza para que germine hasta el final. La esposa perfecta es un drama y un 'thriller' ameno, gustoso y modesto ; pero que no te engañen sus amables apariencias porque, cuando termine, habrá dejado cierto impacto en ti.