Coches Eléctricos 100 GWh de capacidad, suficiente para alimentar 60.000 coches eléctricos al año: CATL pone en marcha su planta húngara de baterías CATL inicia la producción de prueba en su planta de Debrecen, Hungría, la mayor fábrica del grupo fuera de China y que Europa lleva meses intentando frenar, sin éxito alguno. CATL abre en Hungría su mayor fábrica de baterías fuera de China. Javier Gómara 23/09/2026 16:30 Actualizado a 23/09/2026 16:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Después de meses de trámites, retrasos y algún que otro sobresalto regulatorio, CATL ha dado por fin el pistoletazo de salida a su planta de Debrecen, en Hungría. La fábrica fue anunciada en 2022 . El fabricante chino de baterías, el mayor del mundo, ha iniciado la producción de prueba de celdas en una instalación que está llamada a convertirse en la mayor base de fabricación de CATL fuera de China, con una capacidad planificada de 100 GWh. Según la propia compañía, este hito llega después de haber cumplido con éxito todos los requisitos previos y regulatorios necesarios, un paso relevante teniendo en cuenta el historial reciente de la planta, marcado por inspecciones y suspensiones temporales de actividad.
Durante meses, Europa ha querido frenar su puesta en marcha por el riesgo estratégico que supone para los intereses energéticos del continente. Una de cada tres baterías instaladas en un vehículo eléctrico o electrificado es de CATL. Una fase de pruebas para ajustar máquinas y procesos CATL se ha visto presionada por las autoridades locales y continentales. La fase de producción de prueba que ahora arranca está diseñada para configurar, optimizar y validar los equipos de fabricación y los procesos productivos antes de pasar a la producción en serie a gran escala.
Por el momento, las dos primeras líneas de producción de la planta ya están operativas para estas tareas de comprobación. Sin embargo, aunque la capacidad total planificada para Debrecen es de 100 GWh, la primera fase de la planta se encuentra en producción de prueba con una capacidad de 34 GWh. Este lanzamiento llega tras un periodo de intenso escrutinio regulatorio. A principios de este mismo año, la oficina del gobierno del condado de Hajdú-Bihar había ordenado la suspensión temporal de las operaciones en determinadas áreas de la planta, por motivos de seguridad laboral relacionados con la exposición al níquel.
Este incidente afectó a nueve empleados. Tras lo ocurrido, CATL puso en marcha rigurosas medidas correctoras. Las autoridades húngaras han confirmado que la compañía ha resuelto ya todas las deficiencias identificadas previamente, lo que ha permitido que el proyecto siga adelante. Ya llevaba dos años produciendo módulos La fábrica, proyectada en 2022, lleva ya dos años produciendo módulos.
Más allá de las nuevas líneas de celdas, la planta de Debrecen lleva funcionando desde el otoño de 2024 fabricando módulos de batería, con una producción acumulada hasta la fecha de 537.000 unidades. Este centro actúa como un núcleo estratégico para la industria del automóvil europea, suministrando a los principales fabricantes que ya han establecido una capacidad de producción significativa de vehículos eléctricos en Hungría. La compañía ha señalado que seguirá trabajando estrechamente con el gobierno húngaro y las autoridades locales. Durante el periodo de pruebas, los factores relacionados con la salud de los empleados, la seguridad y el medio ambiente estarán sujetos a una supervisión continua, con resultados que se remitirán de forma proactiva a los organismos reguladores.
Una fábrica en el ojo del huracán El contexto político y regulatorio en torno a la planta no ha estado exento de controversia. Según una fuente, la planta sufre constantes sanciones. Según su relato, una multa de unos 31.000 dólares por deficiencias como una puerta sin cerrar con llave o la falta de señales de advertencia en húngaro (existiendo solo en chino) resultaba desproporcionada, ya que este tipo de infracciones suelen recibir sanciones correctivas o educativas de en torno a 1.000 dólares como máximo. Según la ya mencionada fuente, las instalaciones habrían sido inspeccionadas tres veces más desde entonces, sin que se encontraran nuevas irregularidades, y la cuestión del níquel se enmarcaría en una situación en la que las autoridades no concedían el permiso del edificio mientras, al mismo tiempo, se esperaba que la compañía siguiera instalando maquinaria sin poder operar los sistemas de ventilación y control de emisiones.
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