La NASA prueba robots con inteligencia artificial capaces de trabajar en equipo sin ayuda humana

La NASA prueba robots con inteligencia artificial capaces de trabajar en equipo sin ayuda humana

La exploración de otros mundos plantea un problema fundamental: cuanto más lejos se encuentra una misión, más difícil resulta controlar cada movimiento de un robot desde la Tierra. Para superar esa limitación, investigadores de la NASA están probando una nueva generación de sistemas capaces de tomar decisiones por sí mismos y, además, trabajar en equipo. La idea es que varios robots con diferentes capacidades puedan colaborar como una única unidad científica, decidir qué tareas debe realizar cada uno y modificar su estrategia cuando aparece nueva información. Todo ello sin necesidad de que un operador humano intervenga constantemente.

Robots que se reparten el trabajo por sí mismos Las pruebas se realizaron en terrenos del Instituto del Transporte del Virginia Tech, en Blacksburg, Estados Unidos. Durante los experimentos participaron tres robots equipados con inteligencia artificial. Su misión consistía en comportarse como una pequeña flota de exploración capaz de operar de manera similar a como lo haría en Marte , la Luna u otro entorno alejado. Al comienzo de cada prueba, expertos humanos proporcionaban unos objetivos científicos generales.

A partir de ahí, la flota debía organizarse de manera autónoma. Uno de los robots era un dron encargado de sobrevolar grandes extensiones de terreno e identificar lugares que pudieran resultar interesantes para la investigación. © NASA Jet Propulsion Laboratory Youtube. La inteligencia artificial decide qué robot es el más adecuado Una vez identificado un objetivo, el sistema analizaba diferentes factores antes de actuar. La inteligencia artificial evaluaba los riesgos del terreno, el posible valor científico del descubrimiento y las capacidades individuales de cada robot .

Después determinaba cuál de ellos estaba mejor preparado para acercarse al lugar y realizar la investigación. Esta capacidad permite aprovechar mejor las características de cada máquina. Un dron, por ejemplo, puede reconocer rápidamente una zona extensa desde el aire, mientras que un robot terrestre puede examinar con mayor precisión determinadas características de la superficie. De esta forma, la flota no funciona como un conjunto de máquinas independientes, sino como un equipo coordinado.

Un plan que puede cambiar mientras la misión está en marcha Uno de los aspectos más importantes de las pruebas era comprobar si los robots podían modificar sus decisiones cuando aparecía nueva información. Durante los experimentos, la flota demostró que podía mantener sus objetivos iniciales y, al mismo tiempo, reaccionar ante descubrimientos inesperados. Si el dron detectaba una nueva zona de interés mientras realizaba una tarea, no abandonaba automáticamente su misión original. En su lugar, el sistema analizaba la importancia del nuevo hallazgo, reorganizaba temporalmente el plan y decidía qué robots podían investigar esa oportunidad.

Después, la flota podía retomar sus objetivos anteriores. © NASA Jet Propulsion Laboratory Youtube. Preparados para lugares donde los humanos no pueden intervenir El proyecto forma parte del trabajo del equipo ASTRA, Adaptive Sensing Technology for Responsive Autonomy, de la NASA. Su objetivo final es desarrollar robots capaces de razonar y tomar decisiones fiables en situaciones en las que la ayuda humana es limitada o directamente imposible. Esto resulta especialmente importante en la exploración espacial.

En Marte, por ejemplo, las comunicaciones con la Tierra sufren retrasos que impiden controlar cada movimiento de una máquina en tiempo real. La autonomía también podría ser útil en futuras misiones tripuladas a la Luna, donde los robots podrían explorar zonas demasiado peligrosas o inaccesibles para los astronautas. Hacia una exploración espacial más autónoma Una flota de robots capaz de coordinarse sin supervisión constante podría transformar la forma en que se exploran otros mundos. En lugar de esperar instrucciones desde la Tierra para cada decisión, los robots podrían detectar objetivos científicos, asignarse tareas, evitar peligros y adaptar sus planes mientras trabajan.

Esto permitiría estudiar territorios más extensos, recopilar mayores cantidades de información y reaccionar rápidamente ante descubrimientos inesperados. La meta de la NASA es que, en futuras misiones , los robots no sean simplemente herramientas que esperan órdenes, sino auténticos equipos de exploración capaces de decidir por sí mismos cuál es la mejor manera de cumplir una misión científica. Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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