La Junta tomará sus decisiones considerando el proceso desinflacionario y el comportamiento de sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio. La Junta de Gobierno del Banco de México mantuvo la tasa sin cambio en 6.50% en una votación unánime y advirtió que la política monetaria no reaccionará de manera mecánica a los ajustes que asuma la Reserva Federal. “Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendrá que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”, señalaron. Al detallar los motivos de esta decisión, con la que hiló tres consecutivas sin cambio en la tasa, explicaron que “la Junta de Gobierno tomará sus decisiones considerando la continuación del proceso desinflacionario y el comportamiento esperado de sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio a los precios del consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación”. La directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Monex, Janneth Quiroz Zamora observó que la referencia al tipo de cambio en el comunicado también es consistente con el mensaje de desacoplamiento de Banxico frente a la Fed, al incorporar el comportamiento del peso y su posible traspaso a precios dentro de los factores que determinarán la postura monetaria.
En el comunicado explicaron que desde la pasada decisión de política monetaria, las tasas de interés de valores gubernamentales en México se incrementaron en la mayoría de sus plazos y el peso mexicano presentó “cierta volatilidad”. El mensaje cobra relevancia ante la expectativa que se ha generado en el mercado de que la Reserva Federal continuará ajustando al alza su tasa de referencia, mientras Banco de México mantiene la suya en 6.50%, lo que reduciría aún más el diferencial entre ambas tasas. Pamela Díaz Loubet, economista para México de BNP Paribas, explicó que el mercado había estado descontando que Banco de México seguiría los movimientos de la Fed prácticamente “uno a uno”, por lo que el comunicado de este jueves puso un freno a esa expectativa. “Antes del comunicado, en el mercado se estaba descontando que Banxico iba a seguir uno a uno a la Fed y la expectativa ya era de alzas también para Banxico. Y esto lo que hizo fue poner un freno también a esa expectativa”, explicó.
La holgura de nuevo Consignaron que en el tercer trimestre del año, la economía habría moderado su ritmo de expansión y que “se siguen previendo condiciones de holgura a lo largo del horizonte del pronóstico y persisten riesgos a la baja para la actividad económica”. Pamela Díaz Loubet, economista para México de BNP Paribas, señaló que “hay un argumento muy fuerte dentro de la postura monetaria actual, en donde se alude que la holgura en la economía como un elemento que de alguna manera ayuda a este proceso de desinflación”. Sin embargo, comentó que el dato del IGAE que se dio a conocer recientemente parece mostrar un comportamiento más generalizado al alza que, desde su perspectiva, cuestiona la magnitud de la brecha de producto negativa que se ha planteado para México. “Esto es un argumento bien importante para la teoría de que existe una brecha del producto negativa o muy negativa en México y que, de alguna manera, tendría que generar cierta presión; si no de demanda al alza, al menos una presión no tan profunda”, explicó. Riesgos al alza En el comunicado, la Junta de Gobierno mantuvo su pronóstico de que la inflación general llegará a la meta de 3% en el cuarto trimestre del 2027, tal como anticiparon en la decisión de agosto.
Sin embargo, elevó ligeramente sus previsiones para la inflación subyacente de los dos últimos trimestres de este año. Para el tercer trimestre, pasó de 3.8% previsto en agosto a 3.9%, mientras que para el cuarto trimestre ajustó su estimación de 3.5 a 3.6% actual. En contraste, Banxico redujo su previsión para la inflación general del tercer trimestre, de 3.5% en el pronóstico de agosto a 3.3% en el actual, debido a que la inflación no subyacente observada fue menor a la anticipada. Identificaron cinco riesgos al alza para el cumplimiento de su pronóstico de inflación: Persistencia de la inflación subyacente; disrupciones por políticas comerciales o un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos; afectaciones climáticas, presiones de costos y una tendencia a la depreciación del peso mexicano.
Menor diferencial de tasas reduce atractivo Tras la decisión de Banco de México (Banxico) de mantener la tasa sin cambio en 6.50%, el diferencial entre México y Estados Unidos quedó en 250 puntos base, que es la llamada postura relativa o el premio que reciben los inversionistas por tomar papel de México. Se trata del nivel más bajo desde que México adoptó el objetivo puntual de inflación de 3%, y podría reducirse a 225 puntos base si la Reserva Federal realiza un aumento adicional en la tasa como está esperando el mercado, explicó la economista para México de BNP Paribás, Pamela Díaz Loubet. Sobre todo si Banxico mantiene su tasa de referencia en 6.50 por ciento. Esta reducción del retorno relativo para los inversionistas no necesariamente se traduciría en una depreciación significativa del peso, coincidieron analistas de Monex, BNP Paribas y Citi.
La estratega de Monex, Janneth Quiroz, matizó que, aunque el diferencial reduce el atractivo de México frente a Estados Unidos, también debe considerarse que existe un menor riesgo inflacionario relativo en México. En términos financieros, el menor diferencial reduce el incentivo de las estrategias al carry trade, que buscan aprovechar las diferencias entre las tasas de interés de distintos países. Monex ha observado, sin embargo, que los inversionistas también están recurriendo a otras monedas como el franco suizo y el yen para financiar este tipo de operaciones. El peso podría resentirlo Quiroz consideró que el menor diferencial podría limitar una recuperación del peso hacia los niveles observados semanas atrás, pero no anticipó una depreciación significativa.
La lectura coincide con la de Ernesto Revilla, economista en jefe para América Latina de Citi, quien señaló que el menor diferencial podría generar “algo de presión en el margen” hacia una depreciación de la moneda mexicana, aunque no demasiado porque el diferencial de tasas continúa siendo importante. Explicó que el mercado ya había anticipado que Banxico mantendría su tasa aun si la Fed continúa con incrementos, por lo que el desacoplamiento no constituye una sorpresa para los inversionistas. Añadió que existe margen tanto en el tipo de cambio como en la tasa de interés para que Banxico permanezca en 6.50% durante un periodo prolongado. Para Pamela Díaz Loubet, economista para México de BNP Paribas, una eventual reducción del diferencial sí podría traducirse en depreciación cambiaria, pero la magnitud dependerá de la credibilidad de la política monetaria de Banxico y de su consistencia con la evolución de la inflación.