'Kimikaze' Antonelli y pole de Russell en Bakú; Sainz sorprende y Alonso, sin opciones

'Kimikaze' Antonelli y pole de Russell en Bakú; Sainz sorprende y Alonso, sin opciones

En la 'Ciudad del Fuego', Kimi Antonelli, el líder del Mundial de F1, se quemó. Jugó con ese elemento y acabó pagándolo, llevando su coche a impactar contra el muro en Q1, algo que le hará salir 16º, con necesidad de otra gran remontada en la carrera de este sábado en el GP de Azerbaiyán de F1, en Bakú, donde su compañero, George Russell, hizo la pole. El británico, sin oposición por el adiós precipitado de Kimi, no falló. Y no solo eso.

Aplastó. El Mercedes no tiene oponente aquí y se paseó en las calles de Bakú, en la también conocida como 'Ciudad del Viento'. George fue un vendaval. Un tornado.

Arrasó con todo y no dejó ni las migajas ante la ocasión de oro que le regalaba Kimi. Y para muestra, los tiempos, que pocas veces mienten. George hizo la pole sobre Leclerc, que fue 2º1 a 0"837. Piastri fue tercero a 0"838, a una milésima de Charles.

Y Hadjar, 4º, a 0"974. Sorprendente fue que Oscar u Hadjar superasen a sus compañeros. Y es que Norris fue 5º a 1"146, ante Hamilton (6º a 1"332) y Verstappen no pudo ser más que 8º a 1"555, a más de medio segundo del recién regresado Hadjar con el mismo coche. Y ante el 4 veces campeón, un Alpine que en circuitos de mucha recta brilla.

Gasly no pudo hacerlo con la pole como en Monza por el revirado segundo sector, pero sí cumplió con creces con el 7º puesto ante Max y la sorpresa del día: Sainz, 9º, con un buen paso adelante de un Williams que en teoría solo aspiraba a Q2. Kimi es humano De esta manera, Kimi le recordó al mundo que sigue siendo un chico de solo 20 años. Error de inexperiencia, de juventud, por mucho que sus números de próximo campeón del mundo se encarguen de decir lo contrario semana tras semana. Esta vez, Kimi se equivocó.

Es humano, por si alguien tenía alguna duda por su superioridad de este año. El italiano arriesgó de forma innecesaria en Q1 y tocó el muro interior de la curva 1, dañando la suspensión de su coche. Quería intentar devolver el coche al box, pero su equipo le dijo por radio que no había margen para arreglar ese coche para continuar. El tiempo que marcó justo antes le sirvió para meterse en Q2, pero ya no pudo volver a salir.

Se tenía que quedar con ese 16º puesto de arranque. Y decimos que fue innecesario porque con el cohete que lleva, el Mercedes dominador, hubiera pasado a Q2 y a Q3 hasta con el codo en la ventanilla. Su coche y su motor se lo permiten. Debía solo asegurarse de llegar a Q3 y arriesgar ahí, en la lucha por la pole.

No antes. Lo hizo. Se precipitó. Lo pagó.

Una lección para él para seguir aprendiendo y seguir mejorando, y de paso, otra oportunidad para aprovechar la superioridad insultante de su coche para repetir la remontada de Monza, sin despeinarse. Esta vez, su compañero de equipo, George Russell, tendrá por sdu parte la opción de redimirse de lo ocurrido en Monza y demostrar que va dando pasos al frente en la adaptación de su estilo a un coche que no le permite se tan agresivo con los neumáticos traseros como lo solía ser. El británico puede haber perdido ya la corona ante Kimi, está demasiado lejos, pero debe salvar su honor y recuperar sensaciones. Este sábado, podría ser el día.

Para ello deberá vérselas ante Leclerc y Piastri de inicio y contra la suerte en una carrera en la que cualquier error es sinónimo de accidente contra el muro y de lío con coches de seguridad. Russell, que hace unos días destacaba en Mundo Deportivo que también se había visto afectado por la mala suerte, espera que entre los muros de Bakú esta vez el destino le respete.

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