La temporada 2025-26 de los Oklahoma City Thunder volvió a ser fantástica, pero las lesiones y un coloso como Victor Wembanyama fueron finalmente un muro infranqueable . Con ese mal sabor de boca final, Sam Presti encaraba un verano vital, ya que se trataba de mover el equipo (obligado) sin que este perdiese potencial. ¿Lo ha logrado? Eso cree, pero no sin decepciones por el camino. No se trata de que el ejecutivo esté descontento con la plantilla que han formado –ni mucho menos–, pero sí de haberse visto obligado a tomar decisiones que no quería.
Exacto, hablamos de las salidas de Lu Dort, Isaiah Joe y Aaron Wiggins , las cuales califica de «decepcionantes» pese al ahorro de más de 300 millones de dólares al evitar impuestos y el segundo apron . «Será un equipo diferente. Tenemos que darnos tiempo para encontrar la mejor manera de posicionar a este equipo, ya que los jugadores que se han ido tuvieron un papel muy importante. Influyeron mucho en todo y ahora nos toca aprender una nueva forma de hacer las cosas, lo cual es saludable», aclara. El efecto del segundo apron Obviamente la marcha de los nombrados viene empujada por el segundo apron , ese umbral financiero del convenio colectivo de la NBA que ha influido en cómo se confeccionan las plantillas.
Así lo ve Presti. «Cuando se habla de estos niveles salariales, la gente suele hacerlo desde una perspectiva muy limitada, ya que afectan a cada equipo de manera distinta según su punto de partida y su etapa de desarrollo. Tenemos tendencia a generalizar o a aplicar soluciones universales basadas en los síntomas de un solo caso. La realidad es que cada equipo vive una experiencia diferente con estas normas. Por eso no creo que se pueda generalizar».
Y continúa: «Para nosotros el verdadero desafío son las finanzas en general y no tanto los niveles salariales específicos. Llevo diciendo esto probablemente tres años. Es cierto que la dinámica cambia; en 2012 introdujeron la ‘Regla Rose’ y el repeater tax . Eso supuso una gran alteración y a la gente le llevó tiempo adaptarse a esos cambios.
Las reglas siempre van a cambiar; hay que entenderlas y adaptarse a ellas. Pero no se puede generalizar diciendo que afectan a todos por igual. No creo eso en absoluto», sentencia. Sam Presti confía en ser mejores Ya metido de lleno en el equipo que tienen entre manos, el general manager de OKC subraya que si bien cree que el curso pasado había equipo para hacer más cosas, el del presente también le provoca un feeling especial respecto a sus opciones de ser realmente bueno. «Creo que el equipo del año pasado tenía un nivel más que alcanzar, pero podríamos haber llegado incluso más allá.
Pienso que, y a su debido tiempo, este grupo concreto de jugadores, si nos mantenemos sanos y tenemos tiempo para jugar juntos, tiene posibilidades de ser tan bueno o incluso mejor que cualquiera de los equipos que hemos tenido», analiza. Shai Gilgeous-Alexander conserva la corona de MVP Por supuesto Presti no se olvida de las tres piezas que deben hacerles brillar de manera especial, Shai Gilgeous-Alexander (28 años), Chet Holmgren (24) y Jalen Williams (25). Tenemos tres jugadores —dos de los cuales ni siquiera han alcanzado aún su plenitud deportiva— que son nivel All-NBA, además de uno de ellos que ha sido MVP dos veces consecutivas y que sigue mejorando estando en su mejor momento», concluye. (Fotografía de USA TODAY Network via Reuters Connect)