El cable que utilizas para cargar el móvil puede estar limitando su velocidad y este es el motivo

El cable que utilizas para cargar el móvil puede estar limitando su velocidad y este es el motivo

Que un cargador sea capaz de entregar 65, 100 o incluso 140 W no quiere decir que tu móvil vaya a cargarse a esa velocidad. Hay un elemento al que muchas veces no se le da la importancia que tiene y no es el adaptador ni el teléfono, sino el cable. Es por eso que elegir uno cualquiera en ocasiones sea un error, porque no aprovecharás toda la potencia que admite tu dispositivo. Antes de nada, hay que entender que existen cables con diferentes capacidades de potencia, transferencia de datos y compatibilidad con determinadas tecnologías.

Por eso, si tu móvil tarda más de lo esperado en cargar, antes de culpar al cargador o a la batería, tal vez tengas que echar un ojo al cable. No todos son iguales El error más habitual consiste en pensar que un cable USB-C es simplemente un cable USB-C. En realidad, sus características pueden variar considerablemente. Uno de los aspectos importantes es la potencia que puede transportar.

El estándar USB Power Delivery permite negociar la cantidad de energía que necesita el dispositivo y, con las especificaciones actuales, puede alcanzar hasta 240 W en determinadas configuraciones. Pero para llegar a esas cifras es necesario utilizar un cable preparado para soportarlas. Además, los cables USB-C que cumplen determinados requisitos también pueden indicar la velocidad de transferencia de datos que soportan. Esto explica por qué dos cables que físicamente parecen idénticos pueden comportarse de manera diferente.

Uno puede estar preparado para una determinada potencia y otro no. Por ejemplo, si un teléfono admite 45 W y utilizamos un cargador compatible que puede proporcionar esa potencia, pero el cable no está preparado para las condiciones necesarias, no necesariamente conseguiremos esos 45 W. Del mismo modo, utilizar un cable de 240 W no hará que un móvil diseñado para cargar a 25 W pase mágicamente a cargar a 240 W. El protocolo USB Power Delivery está precisamente diseñado para que los dispositivos negocien la potencia disponible y utilicen la que corresponde en cada situación.

Por eso, cuando un fabricante anuncia una determinada velocidad de carga, conviene comprobar qué cargador y qué cable requiere. En algunos casos, el cable incluido en la caja ya está preparado para ello, pero en otros, puede ser necesario adquirir uno compatible. Cómo elegir el cable Si vas a comprar un cable USB-C nuevo, lo primero es fijarse en algo más que la longitud o el precio. La capacidad de potencia es uno de los datos fundamentales, especialmente si quieres utilizarlo con móviles de carga rápida, tablets u ordenadores portátiles.

También es importante no confundir potencia con velocidad de transferencia. Un cable puede estar diseñado para transportar mucha energía y, sin embargo, ofrecer unas prestaciones de datos relativamente modestas. Por tanto, un cable de mayor potencia no es necesariamente un cable más rápido para transferir archivos, ni un cable con mayor velocidad de datos tiene por qué ser rápido a la hora de cargar el teléfono. Lo más recomendable, por tanto, es comprobar la potencia máxima de carga de tu móvil y comprar un cable certificado que la soporte.

Si vas a utilizarlo también con un portátil, merece la pena buscar uno con una capacidad superior y prestar atención tanto a los vatios como a la velocidad de datos. Y, por último, evita cables excesivamente baratos o de procedencia dudosa.

¿Te gustó esta nota? Compártela: