Roger Ebert la llamó "saco de basura", el festival de Sitges premió a su protagonista y la censura británica no la dejó pasar hasta 2001, y con siete minutos menos. Mis compañeros de Xataka han vuelto a sacar del cajón una de las pelis más incómodas de la historia, y una frase escrita por un juez del Supremo de Estados Unidos catorce años antes de su estreno explica muy bien por qué seguimos escandalizados con ella. La verdad es que puedo recomendaros esta película, así, a lo loco, porque no es una película para todo el mundo. De hecho, creo que es mucho más interesante su historia que la peli en sí.
La violencia del sexo, que es como llegó a España, por lo que sea, I Spit on Your Grave (1978) para mí comparte cajón con otras pelis del tipo Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, 1980). No es la peli que te pones un viernes por la noche para pasar el rato. de hecho, no se me ocurre un buen momento para verla. Son pelis que se ven una vez, con el estómago preparado y sabiendo exactamente dónde te metes. algo así como una experiencia por la que quieres pasar para ponerte a prueba: es el hacer puenting del cine. Por eso cuando alguien me pregunta por ellas no digo que sí ni que no, pregunto primero qué busca o que espera ver y cuánto está dispuesto a aguantar.
Son pelis que habitan una zona gris muy incómoda entre el arte, la provocación, lo bizarro y algo que se parece demasiado a la pornografía Dado que mis compañeros de Xataka le han dedicado un interesante tema, me ha llamado la atención la historia y me he puesto a investigar y me pareció curioso hablaros de lo que tienen en común estas pelis. y ya os adelanto que no es solo la violencia, porque violencia hay en cientos de títulos que nadie esconde bajo la alfombra de la industria cinematográfica. Son pelis que habitan una zona gris muy incómoda entre el arte, la provocación, lo bizarro y algo que se parece demasiado a la pornografía. En el caso de la peli de Meir Zarchi, las escenas de violación ocupan alrededor de media hora de metraje, y no están rodadas para que el espectador pueda apartar la vista con facilidad. Esa es exactamente la pregunta que lleva 48 años sin una respuesta clara, si la cámara se queda ahí para denunciar algo o para exhibirlo.
Yo tengo mi opinión, pero lo honesto es reconocer desde el principio que gente muy seria ha llegado a conclusiones opuestas sobre La violencia del sexo. Nadie quiso distribuirla en 1978 La historia de la peli empieza con un fracaso comercial bastante previsible. Zarchi no encontró ninguna distribuidora dispuesta a mover aquello y acabó llevándola él mismo por autocines de zonas rurales, con el título original de Day of the Woman y apenas recuperó lo gastado en publicidad. Todo cambió en 1980, cuando la Jerry Gross Organization se hizo con los derechos con una condición, poder cambiarle el nombre como quisiera.
De ahí salió I Spit on Your Grave, un título que en inglés suena a amenaza de western. El nuevo envoltorio funcionó justo como sus responsables esperaban, porque con la nueva distribución el escándalo empezó a hacer su trabajo promocional. Ya sabéis, el escándalo vende. En los ochenta se convirtió en uno de los video nasties más perseguidos por la fiscalía y no tuvo una edición legal hasta 2001 En Reino Unido la peli nunca pasó por la comisión de clasificación para cines, pero en los ochenta se convirtió en uno de los video nasties más perseguidos por la fiscalía, esas cintas de terror que podían procesarse bajo la ley de publicaciones obscenas de 1959.
No tuvo una edición legal hasta 2001, y cuando por fin llegó la calificación para mayores de 18 fue con siete minutos y dos segundos menos, casi todos arrancados de las escenas de violación, tal como detalla la propia BBFC. En 2010 el organismo revisó su decisión, admitió que aquellos cortes habían eliminado también parte del horror de la agresión y rebajó los recortes a unos tres minutos. Irlanda, Noruega, Islandia y la Alemania Occidental la prohibieron directamente, y Irlanda volvió a vetar su edición doméstica en 2010. Esta leyenda solo hizo que la película llamar ala atención de más gente dispuesta a someterse a semejante visionado y que las copias piratas se movieran resultaran especialmente populares.
Lo de Holocausto caníbal, mucho más famosa, fue todavía más rocambolesco, y ayuda a entender el clima de la época. Diez días después de su estreno en Milán, la justicia italiana retiró la peli y el director Ruggero Deodato acabó detenido por obscenidad. Después llegó una acusación mucho peor, la de haber matado de verdad a sus actores delante de la cámara, alimentada por el contrato que les obligaba a desaparecer de la vida pública durante un año para vender la ficción como documento real. Deodato tuvo que presentar a sus intérpretes vivos ante el tribunal para librarse, aunque las muertes de animales que aparecen en pantalla sí eran reales y ahí no hubo truco que valiera.
Que el propio Deodato acabase escribiendo cuatro décadas después la historia de un videojuego ambientado en ese mismo universo dice mucho de lo difícil que es enterrar del todo a estas pelis malditas. La frase más famosa sobre la pornografía nació para defender una peli de autor, y ahí empieza el lío Más contexto: en 1964, el Tribunal Supremo de Estados Unidos tuvo que decidir si el gerente de un cine de Cleveland Heights merecía la condena que le habían impuesto por proyectar Los amantes (Les Amants), la peli de Louis Malle con Jeanne Moreau. Las autoridades de Ohio la consideraban obscena casi exclusivamente por una escena de amor cerca del final, y el tribunal acabó anulando la condena entre un buen puñado de opiniones enfrentadas. De aquel caso, conocido como Jacobellis contra Ohio, salió la frase que el juez Potter Stewart que hoy conoce medio mundo.
En España se suele citar como algo parecido a "no puedo describir qué es la pornografía, pero la reconozco en cuanto la veo". El caso, literalmente, es que al final la ley reconoció que Los amantes no lo era. Esta peli se salvó, pero hubo consecuencias. Stewart no escribió aquello para condenar una peli, sino para protegerla del censor.
Su intuición funcionaba porque Los amantes era una historia sobre el deseo adulto, y cualquiera con dos dedos de frente podía distinguirla de otra cosa. Con La violencia del sexo esa intuición salta por los aires, porque los mismos planos se han leído de maneras opuestas con argumentos de lo más convincentes. La BBFC justificó sus cortes de 2001 argumentando que la insistencia en la desnudez de la protagonista durante las violaciones presentaba la agresión desde una mirada masculina capaz de excitar a quien no debía, mientras que la Encyclopedia of Horror sostenía que la puesta en escena obliga al espectador a mirar desde el lugar de Jennifer, la protagonista, e impide al espectador identificarse con los agresores. Unos vieron pornografía y exaltación de la violencia y la agresión donde otros vieron exactamente lo contrario, denuncia.
La crítica la llamó saco de basura, pero fue una peli premiada Mencionaba al principio al crítico Roger Ebert, que publicó en el Chicago Sun-Times el 16 de julio de 1980 es una de las opiniones más feroces de toda su carrera. Le puso cero estrellas, la describió como un saco de basura vil y confesó en su crítica que verla había sido una de las experiencias más deprimentes de su vida. Buena parte de esa desolación tenía que ver con la sala, porque en aquella sesión matinal varios espectadores jaleaban en voz alta cada agresión, y Ebert llegó a escribir que, si de verdad creían lo que decían, eran delincuentes sexuales por delegación. Durante años la consideró la peor peli que había visto, y Gene Siskel, su compañero de programa, la colocó también entre las peores de la historia.
Ebert confesó en su crítica que verla había sido una de las experiencias más deprimentes de su vida Lo que casi nadie recuerda es que a la peli le llegó uno de sus primeros reconocimientos desde España. En la edición de 1978 del festival de Sitges, Camille Keaton se llevó la medalla de plata a la mejor actriz por su papel de Jennifer Hills, y al año siguiente volvió para presidir el jurado, según recuerda el propio festival en su archivo. Incluso muchas de las críticas más duras salvaban su interpretación, lo que ya daba una pista de por dónde iba a ir la relectura posterior. Quizá el giro más llamativo sea el de Julie Bindel, periodista feminista británica que llegó a participar en los piquetes contra la peli a las puertas de los cines de Leeds.
En 2011 publicó en The Guardian un artículo reconociendo que se había equivocado, y explicaba que, sabiendo lo difícil que es obtener justicia en los tribunales, la fantasía de una mujer que se venga por su cuenta le parecía más honesta que la de ser rescatada por abogados providenciales. No todo el mundo compró esa reivindicación, ni mucho menos. El crítico Luke Y. Thompson lo resumió con una comparación bastante afilada, que decir que la peli está a favor de las mujeres porque la protagonista gana al final es como decir que las peleas de gallos están a favor del gallo porque siempre queda uno en pie.
Su origen es una agresión real Zarchi no se sacó la historia de la manga. En 1974 se cruzó en Nueva York con una joven que acababa de ser violada y golpeada por dos hombres en un parque, y lo que más le marcó fue el desprecio con el que la trataron después, cuando la acompañó a denunciar. Escribió el guion durante cuatro meses, buena parte en el metro camino de su oficina en Times Square, mientras su mujer lo pasaba a máquina por las noches, y esa misma máquina de escribir es la que usa Jennifer en la peli. Camille Keaton, que se casó con Zarchi en 1979, confesó en una entrevista de 2020 que la reseña de Ebert le dolió de verdad.
Según su relato, el director la tranquilizó diciéndole que un escándalo así era la mejor publicidad posible, y viendo cómo se vendieron después las cintas de vídeo, hay que darle la razón. El cartel tiene su propia historia. La imagen más famosa de la peli, la de una mujer de espaldas con la ropa hecha jirones y un cuchillo en la mano, no pertenece al estreno de 1978 sino al relanzamiento de 1980, y la modelo no era Keaton. Demi Moore confirmó en sus memorias, Inside Out (2019), que era ella quien posaba en aquella foto, un encargo de sus años como modelo cuando todavía no era nadie en Hollywood, aunque las fuentes no se ponen de acuerdo sobre quién organizó exactamente la sesión.
Bueno, una batallita que os cuento. No la recomendaría a la ligera, pero tampoco pediría que la quemasen No creo que La violencia del sexo sea una obra maestra incomprendida, ni creo tampoco que la solución sea la tijera, que en cuatro décadas de recortes no ha resuelto absolutamente nada. Creo en la responsabilidad del individuo, aunque claro, tal vez no debería estar tal como está el patio. Tal vez Zarchi quiso denunciar lo que vio en 1974, tal vez descubrió por el camino que el morbo vendía mejor que la denuncia, tal vez las dos cosas puedan funcionar a la vez dependiendo de cada espectador.
Lo que sí sé es que no es una peli para ponerle a cualquiera, y que quien la vea debería hacerlo sabiendo exactamente lo que va a encontrar. Es dura, es explícita y es desagradable. De nuevo: responsabilidad individual, que para eso está todo el mundo advertido de estas cosas. ¿Y tú qué opinas? ¿Conocías esta peli, qué opinas de ella? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.
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