Lo que parecía la anécdota infantil de un juego, terminó en la confesión de un doloroso recuerdo para Pimpinela Escarlata. La luchadora está actualmente en La Granja VIP, donde participa como una de las granjeras y este sábado, como parte de una dinámica dentro del reality, recibió de regalo unas canicas. Pero Pimpi de inmediato activó su memoria y soltó una frase contundente: “A mí no me gustan las canicas porque me traen malos recuerdos”. Escarlata se remontó a su infancia, hasta cuando tenía 8 años, lo cual describió como “el momento en que empecé a tener uso de razón”.
TE RECOMENDAMOS: Hay un FINALISTA más en La Casa de los Famosos México: Quedan 4 nominados La historia del abuso que sufrió Pimpi Escarlata de niño En esa época, su papá había abandonado a la familia y su madre se hacía cargo de la casa. Y Pimpi lo que hacía era “andar de vago”. “No había banquetas, todo era de tierra. Y me acuerdo que jugábamos a las canicas con unos hoyitos que hacíamos en la pared. Y yo tiraba y tiraba canicas pero no llegaba”.
En ese momento es cuando la historia de tuerce y pasa de ser una anécdota infantil a una perturbadora historia de abuso, el primero que recuerda Pimpi en su vida. “Cuando me quedaba sin canicas, yo le pedía a otro niño que se llamaba Emmanuel, que le decían el Quintos; que luego se fue a vivir a Los Ángeles y allá lo mataron... porque en esta vida todo se paga”. Los detalles importan en la historia de Pimpi Escarlata: el Quintos no era ya un niño sino un adolescente de 14 años. Y no era el único, había todo un grupo de adolescentes de esa edad que se aprovechaban de la ahora luchadora. “Cuando me quedaba sin canicas, yo les pedía; y el Quintos se aprovechaba para tocarme y agarrarme; y por eso todos los demás también me tocaban”. La historia, aunque tremenda, sirve ahora a Pimpi como una forma de superación personal y emocional ya que, dice, ha aprendido a sanar esas heridas.